15 sept. 2009

El Policlínico de los bancarios, desmantelado y a la deriva


COMO DEJO ZANOLA SU OBRA SOCIAL
El Policlínico de los bancarios, desmantelado y a la deriva

Un pabellón de Enfermería cerrado hace una década. Habitaciones y baños destruidos a metros de Terapia Intensiva. Residuos patológicos al rayo de sol o tirados en los pasillos al alcance de cualquiera. Una recorrida por el policlínico bancario de la mano de las enfermeras deja estas y otras irregularidades a la intemperie.

Alicia lleva 28 años como enfermera en este hospital, cuya obra social, OSBA, acaba de ser intervenida a pedido del juez Norberto Oyarbide, que investiga a la mafia de los medicamentos. A la "anfitriona" se suman Irma e Hilda, con más de dos décadas en el policlínico y llevan a Clarín de recorrida.

La primera parada es el subsuelo. Allí, aseguran, funcionó durante años una oficina de la droguería San Javier, propiedad del empresario Néstor Lorenzo, investigado por la Justicia, sospechado de liderar la llamada "mafia de los medicamentos". Y quien tendría fuertes vínculos con el titular de OSBA, Juan José Zanola.

Al final del pasillo del subsuelo una puerta turquesa -cerrada con llave- anuncia la entrada de la oficina de San Javier. "Son unos 15 o 20 metros de fondo. Tenían de todo acá", cuenta un empleado que prefiere no dar su nombre.

Lo que dice no es un secreto. El propio director del hospital, Jorge Fainstein, lo reconoció a Clarín, aunque su versión es diferente. "En el 2007, cuando San Javier se encargaba de proveer medicamentos de alto costo y baja incidencia había dos empleados suyos que los entregaban directamente". No todos coinciden con él. Oscar Álvarez, secretario gremial opositor a Zanola, asegura que las oficinas de San Javier siguen funcionando en el hospital y que harán una presentación ante la Justicia.

La segunda parada que proponen las enfermeras es un terreno que conocen de memoria: sus vestuarios. Allí, entre duchas que no funcionan, inodoros rotos y goteras, Alicia se indigna. "Esto es un desastre", dice. Hilda se suma a sus lamentos: "En 28 años jamás vi al Policlínico en este estado. Queremos lo mejor para los pacientes y es imposible bajo el rigor que tenemos. No podemos quejarnos porque recibimos sanciones, castigos, derivaciones. Las enfermeras que denunciaron los medicamentos truchos se tuvieron que ir", asegura.

Cuando se pregunta de dónde vienen las amenazas, todas coinciden: "La jefatura de acá junto con Zanola", titular de la OSBA. Acerca de los medicamentos truchos, Hilda cuenta: "Me consta porque mis pacientes venían a inyectarse eritropoyetina -una hormona que favorece la síntesis de los glóbulos rojos- y día a día estaban peor".

Los pasillos del Policlínico muestran el paso de los años y la desidia de funcionarios. Paredes descascaradas, cables pelados, techos que se caen a pedazos y humedad por todas partes. Sobre la playa de estacionamiento, no sólo hay autos y ambulancias. Una treintena de tachos de residuos patológicos descansan al rayo del sol. "No se cumple ningún procedimiento de manejo de residuos", cuenta un médico.

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