5 oct. 2009

HUELVA. AGRESIÓN A UN ENFERMERO DE URGENCIAS

HUELVA. AGRESIÓN A UN ENFERMERO DE URGENCIAS
http://www.andaluciainformacion.es/portada/?a=82779&i=1

“No trabajo aquí para que me den un puñetazo y me llamen calvo de mierda”

Por temor a posibles represalias, Carlos García sólo accedió a ser fotografiado de espalda.
  Por temor a posibles represalias, Carlos García sólo accedió a ser fotografiado de espalda. · Autor: VH
Las agresiones al personal sanitario se repiten con más frecuencia de la que debiera en los centros sanitarios de Huelva. La más cercana se produjo el pasado jueves en el servicio de Urgencias del Hospital Juan Ramón Jiménez, y la padeció, verbal y físicamente, el enfermero Carlos Javier García Pulido, cuando un usuario irrumpió en el área restringida de Observación Pediátrica. El afectado contó ayer su experiencia a Viva Huelva.
“Estábamos trabajando con un bebé que estaba alojado con su madre. Sobre las 14.10 horas apareció el padre, y le dije que no podía pasar porque no era horario de visitas. Él me dijo que venía de trabajar, que estaba nervioso y que quería ver a su hijo, y cuando le volví a explicar que no podía pasar, empezó a insultarme”. Tras estos acontecimientos, el enfermero se dirigió, como manda el protocolo, a poner un parte de agresión verbal, y a su regreso, llegó el momento más tenso para Carlos García: “Cuando volví, me dio un puñetazo en la barriga, y empezó a insultarme con expresiones como calvo de mierda, o te voy a reventar. Además me intentó tirar al suelo, pero afortunadamente no lo consiguió”.
Desgraciadamente, este modo de proceder no es tan aislado, ya que más allá de agresiones físicas, Carlos García reconoce que “no es la primera vez que tenemos que soportar insultos, y que nos insulten es el pan nuestro de cada día”.
Pese a ello, García no baja los brazos ni pierde la ilusión por su trabajo: “No tengo ningún miedo”, afirma, aunque matiza que “no tengo porque aguantar esto. No trabajo para que me den un puñetazo y me llamen calvo de mierda”. ¿Y el resto de compañeros, con qué sensaciones trabajan ante la rutina de la agresión verbal? “Muchos compañeros se sienten inseguros, desamparados y con miedo”, explica este enfermero que reconoce que lanza un último mensaje al aire para que lo recojan todos aquellos usuarios que movidos por la impaciencia y el nerviosismo, confunden los términos y las intenciones y acaban agrediendo a algún miembro del personal sanitario: “El usuario que agrede no sólo agrede a una persona que mira por la salud de sus familiares, sino a todo el equipo de urgencias, a los pacientes, a los familiares que estás alrededor, y a todo el sistema”.

“Lo que pasa en Huelva no ocurre en otros sitios”
“He trabajado en diferentes hospitales de Portugal y en la Sierra de Huelva, y puedo decir, desde la experiencia que viví en esos lugares, que lo pasa en Huelva no ocurre en otros sitios”. Así de rotundo es Carlos García, que describe que en una ocasión “una usuaria le dijo perra a una médica, y a mí una vez me dijo un usuario que iba a venir con una pistola y me iba a pegar dos tiros”. ¿Qué hacer para evitar este tipo de conductas? Aunque en el trasfondo de todo este tipo de agresiones subyace un claro problema de educación y de falta de empatía, para García, dado que la información que recibe el usuario no parece suficiente para que se comporten, las agresiones se podría frenar “con un portero electrónico que pudiéramos usar los profesionales para controlar que irrumpan en el área restringida personas violentas como la que me agredió a mí”.

Enérgica condena a este tipo de agresiones
La dirección del Hospital Juan Ramón Jiménez y la Delegación Provincial de Salud mandaron ayer un comunicado en el que “condenan enérgicamente la agresión sin justificación alguna sufrida el pasado jueves por un enfermero del servicio de Urgencias de este centro sanitario por parte de un usuario”. Según informaron, nada más tenerse constancia de este suceso, se activó el protocolo diseñado por la Consejería de Salud ante este tipo de casos, que implica el ofrecimiento de apoyo psicológico y asesoramiento jurídico al personal afectado. El enfermero ha estado respaldado en todo momento por el responsable de la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales y la dirección del hospital.
Por su parte, la Junta de Personal se concentró ayer en las puertas del centro “para concienciar a la población en general de que el camino de la agresión no es la solución para los conflictos, haciendo hincapié nuevamente sobre la existencia de otras vías de reclamación para solventar posibles desencuentros o discrepancias”, explicó Eleuterio Vázquez, vicepresidente del sector de sanidad del sindicato CSIF. Para Váquez, este tipo de agresiones “se han convertido en una rutina”.
Ante las respuestas de apoyo recibidas desde el momento que se produjo la agresión, el enfermero agredido reconoce que “me siento muy respaldado por todos mis compañeros, así como por la administración”.

Santa Fé, Argentina.-

Lunes 5 de octubre de 2009 - 16:29


POR UN ATAQUE EN VILLA DEL PARQUE
El 107 circula con custodia

Después de que los empleados del Dipaes que llegaron al populoso barrio para asistir a un herido de bala fueran atacados salvajemente por vecinos que se quejaban de la demora, los trabajadores decidieron salir a la calle sólo si un efectivo de seguridad los acompaña.

En la mañana de hoy se informó de manera oficial que los trabajadores del servicio de emergencias 107 sólo concretarán su trabajo con un oficial de policía a bordo. Esto significa que sin importar el lugar al que la ambulancia sea convocada, solamente acudirá si cuenta con un agente en servicio que custodie la integridad del personal.

La medida se tomó después de que un grupo de irascibles vecinos del barrio Villa del Parque cargara contra la humanidad de los empleados que tardaron algo más de seis minutos en llegar al lugar de una emergencia. Según se indicó, la unidad de rescate había sido convocada para atender a un herido de bala.

Las víctimas relataron que más de un centenar de sujetos, entre los que se contaban hombres, mujeres, adolescentes y niños arremetieron el sábado a la noche contra el vehículo que había llegado para asistir a un chico identificado como Carlos Julián Moreyra, de 18 años de edad, herido de bala en la cabeza.

Todo ocurrió en calle Centenera al 4.500 donde un médico, una enfermera y un paramédico recibieron no sólo insultos, sino también golpes, amenazas y agresiones varias que impidieron la concreción de las tareas habituales. Los violentos hechos lograron intimidar también al propio personal policial que había arribado para el operativo de rutina y decidió emprender la huida, ante las piedras de concreto que volaban por el aire.

Claro que el enojo de los vecinos que observaban el cuerpo del joven tendido en el asfalto, en medio de un charco de sangre, se desató porque juzgaron ellos mismos como excesivo el tiempo que se tomó el Dipaes para llegar. Los empleados afirman que no tardaron más de seis minutos en arribar por lo que se habla de un estado de ebriedad avanzado de quienes decidieron destruir el móvil.

Lo cierto es que los servidores públicos fueron seriamente amenazados por los habitantes. Comenzaron con algunos dichos que fueron subiendo de tono hasta transformarse en golpes de puño y patadas contra el vehículo e incluso intentaron darlo vuelta. Algunos ganaron la cabina, rompiendo todo lo que encontraban y destruyendo la posibilidad de que el equipamiento pueda volver a ser utilizado.

Héctor Reible, quien estaba a cargo del operativo que acabó en desastre, informó que es habitual demorar unos seis minutos para llegar al lugar de los hechos, incluso mencionó que la ambulancia debió aguardar por el paso del tren “porque hasta esa mala suerte tuvimos”.

Al respecto aseveró que “cuando la gente llama a la ambulancia, un minuto es una eternidad”, por lo que se mostró comprensivo con el enojo de los vecinos pero no con el modo de actuar. “Nunca recibimos esta atención: Nos rompieron todo, lo cargamos como pudimos y nos fuimos” remarcó.

Sobre el estado de salud de sus compañeros, Reible relató que la enfermera debió ser sometida a placas en la zona de los riñones por la cantidad de golpes que recibió y hoy la mantienen en estado de reposo. No obstante se quejó de la actitud de los efectivos policiales a los que acusó de “no proteger ni a los bienes del estado ni a nosotros como empleados. Deberían preguntarle qué pasó a quien tenía a su cargo el operativo policial” finalizó.

Santa Fé, Argentina.-

Este sábado en Villa del Parque
BRUTAL ATAQUE CONTRA AMBULANCIA DEL DIPAES
http://www.agenciafe.com/noticia/articulo/119669/zona/1/BRUTAL_ATAQUE_CONTRA_AMBULANCIA_DEL_DIPAES.html

El chofer, el médico y una enfermera resultaron lesionados. Fueron agredidos cuando iban a auxiliar a un herido de arma de fuego. Una supuesta demora desató la ira de los vecinos. La unidad del Dipaes sufrió daños importantes en elementos costosos.

“El personal de emergencias siempre interviene en situaciones críticas, pero esto que pasó es muy grave. Reclamamos mayor seguridad”, indicó Bracamonte

Más de un centenar de individuos se lanzó anoche violentamente contra el personal y una ambulancia del Dipaes, en una acción que dejó varias personas lesionadas y la unidad de emergencias con daños de consideración.

El grave suceso ocurrió ayer minutos antes de las medianoche cuando se recibió un aviso dando cuenta de una persona herida de arma de fuego en Centenera al 4500, esto es, en el corazón del barrio Villa del Parque, junto a las vías del ferrocarril.

La víctima fue identificada como Carlos Julián Moreyra, de 18 años, quien había sido alcanzado por un balazo en la cabeza. El proyectil ingresó detrás de la oreja. Su cuerpo había quedado tirado en la calle en medio de un charco de sangre.

A partir de entonces la desesperación fue ganando espacio entre muchos. A punto tal que algunas personas cargaron con el herido con intenciones de llevarlo a un hospital

Enfurecidos

En medio de este clima de angustia se produjo el arribo de la ambulancia. También de varios patrulleros del Comando Radioeléctrico. Pero el recibimiento de parte de la gente no fue el mejor.

La turba comenzó a descargar una andanada de insultos contra los servidores públicos, en especial contra la ambulancia a quien le achacaban una supuesta demora para arribar al lugar.

Pese a tan hostil escenario, el personal del Dipaes tomó cartas en el asunto. Descendió el médico Maximiliano Rondó, junto a la enfermera, Micaela Garbet. Dadas las peligrosas condiciones que había para trabajar también se sumó al operativo el chofer de la unidad, Alberto Bracamonte.

Más que palabras

La labor de los profesionales se desarrolló bajo las peores circunstancias. Insultos y amenazas de alto voltaje “llovían” de todos lados. “Salvalo porque si no, los matamos a ustedes”, les decían.

Hasta que de las palabras pasaron a los hechos. Fue entonces cuando tomaron por asalto la ambulancia. Algunos a patadas, otros con golpes. Un grupo directamente subió a la unidad y arremetió contra los elementos técnicos del rodado. Así rompieron conexiones, el soporte de la camilla, entre otras cosas. Los más violentos comenzaron a sacudir el vehículo hacia los costados para tumbarlo.

Encontronazo

Y si algo faltaba para empeorar las cosas era un encontronazo con el personal policial. Voceros del Dipaes precisaron que en tan crítica situación advirtieron que los policías pretendían retirarse del lugar antes que culmine el operativo de la ambulancia.

Esto despertó fuertes quejas de parte de los “ambulancieros” que aseguran que tuvieron que pedir “por favor” para que no los abandonen.

Relato directo

Alberto Bracamonte es chofer del Dipaes, y anoche estuvo al momento de la agresión. Lo que sigue es su versión de los hechos.

“Fuimos hasta el lugar porque nos habían avisado de un herido de arma de fuego. Pero a poco de llegar se desató la locura. Para colmo, observo que el personal policial es estaba subiendo a la patrulla para retirarse. No se vayan -les grité-, nos están agrediendo al médico y la enfermera.

“Quisieron tumbar la ambulancia. Nos arrancaron la camilla desde adentro. Se subió la gente arriba de la ambulancia y empezaron a hacer destrozos. Cuando me subo a la cabina para dar marcha, me encuentro con dos mujeres que me insultaban.

“Los agresores aludían que nos habíamos demorado. Yo entiendo la desesperación de la gente. En esos momentos, un segundo es una eternidad. Pero nada justifica algo semejante. La policía no nos brinda seguridad.

“Después siguieron los altercados para conmigo con la policía en el Cullen. Yo reconozco que estaba fuera de sí, (por la inacción policial). Me indignó ver una chica menudita, como la enfermera, que la golpeen de tal manera. Igual con el médico. Y encima los policías se querían ir”.

Por último, Bracamonte indicó que “no es la primera vez que agreden a una ambulancia. Y es por eso que reclamamos mayor seguridad. Nosotros siempre intervenimos en situaciones críticas y no puede ser que nos abandonen”, culminó.

El Cobem también “ligó”


Y esta mañana una ambulancia del Cobem protagonizó un accidente de tránsito que luego derivó en incidentes. Todo ocurrió en San Juan y Mendoza donde colisionaron la unidad 1612 de Cobem, al mando de Juan Andrés Marenoni, junto al enfermero Miguel Mena, y el Ford Taunus, en el que venía una adolescente y dos amigos. Estos últimos se negaron a ser asistidos, incluso uno de ellos agredió al personal con insultos y golpes de puño para luego retirarse del lugar

Río Negro, Argentina.-

Marcha y pedido de audiencia a Saiz

La asamblea provincial interhospitaria que se realizó el viernes en Catriel resolvió solicitar al gobernador Miguel Saiz una entrevista y movilizarse la próxima semana al puente de Cipolletti. Descalificaron las gestiones realizadas por la ministra de Salud Cristina Uría y el secretario de la Función Pública, Carlos Oliva.

Referentes de distintos hospitales de las provincias se reunieron en el hospital de Catriel para analizar las medidas a seguir. Entre las principales acuerdos logrados se resolvió elaborar un pedido de audiencia al gobernador Miguel Saiz, donde se le pedirá que en un plazo no mayor a dos días les conceda una entrevista en Allen.
     En el pedido de los hospitalarios se le consignará que intervenga y presente en una semana una solución definitiva al problema que ya lleva 45 días.
     Además se resolvió que el día jueves 8 de octubre, a las 16, se realizará una marcha en el puente Cipolletti-Neuquén, caminando a paso de hombre, pero sin cortar la ruta.
     Se informó que se eligieron cinco delegados y dos suplentes para concurrir al eventual encuentro con el Gobernador.
     La idea es que el día que se concrete la reunión, los trabajadores de los distintos hospitales se concentren afuera del lugar de reunión y ese mismo día posteriormente se realice una asamblea interhospitalaria.
     Se informó finalmente que se continúa en estado de movilización y asamblea permanente todos los hospitales de Río Negro.
    
     Fuente: ADN.

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