25 ene. 2010

Zacatecas, México.-

Castigan a enfermeras

http://ntrzacatecas.com/noticias/zacatecas/2010/01/21/castigan-a-enfermeras/

 Ante el reclamo de trabajadores de los Servicios de Salud de Zacatecas (SSZ) por presunto acoso y abuso laboral, ahora denunciaron represalias por parte de la lideresa sindical, Leticia Castañeda Cruz, ya que se les informó que serán cambiados a sedes más lejanas, e incluso a algunos ya no se les permitió laborar.

Debido a la denuncia de algunos trabajadores del Hospital Regional de Fresnillo, el miércoles recibieron la notificación de que serán cambiados a otros lugares de adscripción más lejanos.

“Apenas el lunes nos informaron que seríamos cambiados a Loreto (municipio), pero como hicimos movimiento, ahora nos quieren mandar a otras partes, como Villa de Cos, San José de Llanetes, Concha del Oro, Tetillas y otros”, denunció la enfermera Alejandra Torres.
A partir de este martes, los cambios fueron más radicales, cuando se dio a conocer la noticia de las acciones que emprende Leticia Castañeda, de acuerdo con los trabajadores, por intereses sindicales ante las próximas elecciones, en febrero.
“De hecho, supimos que Leticia Castañeda dijo que ahora por hacerlo, de adrede nos íbamos a ir a la chingada”, reclamó un trabajadora afectada.
Ante la gravedad del problema y el amparo que solicitaron ante la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, exigieron la presencia de un supervisor de esta instancia para emprender una auditoría y analizar el motivo de estos cambios.
Cabe destacar que los trabajadores que se encuentran en esta situación, a pesar de que se les rebajan las cuotas sindicales, no tienen derecho a participar en las próximas elecciones del gremio, ya que es un derecho que adquieren hasta cumplir un año como empleados adscritos.
Pero la situación de los trabajadores de Loreto es diferente, ya que ellos sí cuentan con ese derecho, puesto que ya que se les dio contrato y éste generó antigüedad; “ellos (los de Loreto) sí, porque tenían contrato previo, pero a nosotros nunca nos dijeron nada, nos discriminaron en ese aspecto porque éramos de imprevisto”, aclaró Alejandra Torres.
La enfermera destacó que “ya tomaron represalias, y grandes, dicen que nos van a dar de baja si seguimos diciendo a los medios de comunicación que nos apoyen, si hacemos esto público; nos quieren dar de baja, y nos amenazaron”.
Los trabajadores insistieron en pedir el apoyo a las autoridades de los Servicios de Salud de Zacatecas (SSZ); a la jefa de enfermeras, Eva Gámez, al diputado federal Heladio Verver y Vargas (ex director de los SSZ); y a la gobernadora Amalia García Medina para solucionar esta problemática laboral.
Lamentaron que este conflicto ya se haya generalizado en todo el estado, y, dijeron, “no podemos recurrir a nuestros líderes sindicales, porque no nos atienden y no sabemos adónde dirigirnos”.
Algunas autoridades hospitalarias manifestaron su desacuerdo ante este tipo de medidas, ya que eso representa cambios en la dinámica de trabajo, puesto que varias de las personas que el sindicato quiere cambiar están entre las más eficientes y con mayor experiencia y conocimiento del trabajo en el Hospital General de Fresnillo.

Colombia.-

Se agudiza debate por medidas de Emergencia Social que reforman la salud 

Las restricciones impuestas a los servicios de salud que no hacen parte del POS generaron un fuerte debate. Gobierno asegura que el nuevo plan de salud será mejor.
Gremios de la salud, pacientes y ciudadanos recibieron con preocupación el contenido de algunos de los diez decretos expedidos el viernes por el Gobierno, en el marco de la Emergencia Social.
La mayor controversia está dada por cuenta del decreto 128, que regula los servicios no POS, es decir los que no están contenidos en los planes de beneficios de los colombianos, y que en adelante se llamarán "prestaciones excepcionales en salud".
La norma plantea que los pacientes que necesiten estos servicios, los costeen de acuerdo con su capacidad de pago, que se establecerá con un estudio de su patrimonio personal y familiar.
Ésta abre la posibilidad de que los enfermos recurran a sus cesantías, ahorros pensionales e incluso a créditos blandos para responder por estas prestaciones. Los colombianos sin capacidad de pago podrán acceder a la cofinanciación de esos servicios a través del Fondo de Prestaciones Excepcionales en Salud (Fonprés), siempre que cuenten con la autorización de comités técnicos, creados con ese fin. El 128 aclara que los recursos del Fonprés son finitos, por lo que responderá, cada año, sólo hasta que éstos alcancen.
La zozobra de los usuarios del sistema de salud surge porque a estas alturas no está claro qué servicios y medicamentos contendrá el nuevo POS que, de acuerdo con el Gobierno, tendrán los colombianos a partir de julio de este año.
Diego Palacio, ministro de la Protección Social, explicó que estos decretos (que deberán ser reglamentados) buscan garantizar que todos los colombianos tengan acceso a la salud, en las mismas condiciones. En ese orden de ideas -asegura Palacio- se unificarán y ampliarán los planes de beneficios de los afiliados a los régimenes subsidiado y contributivo.
El Ministro dijo confiar en que, superado ese proceso, sean pocos los servicios que no queden cubiertos. Afirmó, además, que los planes más amplios desestimularán la interposición de tutelas. Lo dicho por Palacio, no obstante, contradice lo consignado en otro de los decretos (el 131), que cambia el concepto de POS de los colombianos.
Según el texto, en adelante éste priorizará la atención de baja complejidad en medicina y odontología general y sólo permitirá el manejo por especialistas cuando se cuente con evidencia científica y los beneficios superen los costos. En otras palabras, el paquete básico de servicios para toda la población se fundamentaría en la baja complejidad.
Rodrigo Córdoba, presidente electo de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, advirtió que el 131 además define el POS como el núcleo esencial del derecho a la salud, "con lo cual la posibilidad de que los pacientes reclamen, mediante tutela, prestaciones excepcionales en salud, se anula", dijo.
Constitucionalistas consultados por EL TIEMPO opinan que lo que el Gobierno buscó con los decretos fue regular el ejercicio de un derecho fundamental, que es el de la salud.
Julio Guzmán, abogado experto en seguridad social, considera que "no es claro si lo que se está haciendo es regular o restringir el ejercicio de ese derecho, que es fundamental no sólo por ser conexo al de la vida sino porque fue elevado a esa categoría por la Corte Constitucional".
Según Guzmán, "si se está restringiendo, que es lo que parece estar pasando, la norma iría en contravia de la orden de igualar los beneficios de la salud para los colombianos, dada por la Corte al Ministerio en la sentencia T-760. Hay que es esperar el análisis del alto tribunal".
Ayer se conoció que la Corte dirigió un Auto al Ministerio en el que exige la entrega de información para analizar las condiciones en las que se declaró la Emergencia y se expidieron los decretos.
Preocupación entre médicos por anuncio de sanciones
En algunos gremios médicos hay zozobra por las anunciadas multas de hasta 50 salarios mínimos mensuales a quienes formulen procedimientos o medicamentos que se salgan de los estándares sobre los que se estructurará el nuevo POS.
Juan Pablo Poveda, presidente de Médicos Generales Colombianos, considera que "es una medida intimidatoria, que busca que los médicos lo piensen dos veces antes de ordenarle al paciente algo que necesite".
Roberto Baquero, presidente del Colegio Médico Colombiano, opina que "ninguna medida puede afectar la autonomía médica". Jesús Rodríguez, presidente de la Asociación Colombiana de Neurología, afirmó que "es inconcebible que en un Estado social de derecho se atente contra la posibilidad de darles a los pacientes los tratamientos que necesitan".
Jaime Donado, presidente de la Federación Odontológica Colombiana, dijo que "los decretos acabaron convertidos en una reforma al sistema de salud, que no tuvo en cuenta ni al Congreso ni a los profesionales de la salud". En un comunicado, el Ministerio de la Protección Social informó que todas las medidas fueron discutidas con el gremio médico y odontológico.
Algunas reacciones
AUGUSTO GALÁN S.
Ex Ministro de Salud
Los decretos en su conjunto aumentan los recursos, definen beneficios, agilizan trámites, dan respuesta a necesidades estructurales del sistema y ofrecen iguales beneficios en salud a los colombianos.

JUAN CARLOS GIRALDO
Director ejecutivo Aso. Col. de Hospitales
Nos preocupa la definición del POS como núcleo del derecho a la salud, pues al ser básico, afectará a los hospitales de mediana y alta complejidad. Deja dudas sobre qué servicios se brindarán a toda la gente.

HÉCTOR ZAMBRANO
Secretario de Salud de Bogotá
La liberación de recursos es muy buena, pero la red de hospitales públicos se ve amenazada porque las EPS ya no están obligadas a contratar con ellos. Eso pone en riesgo su existencia.

Los usuarios de eltiempo.com se pronunciaron
Cerca de 1.500 comentarios se recibieron en las páginas de eltiempo.com, la mayoría de ellos critican las medidas tomadas por el Gobierno Nacional. Los usuarios se quejan por lo que consideran un obstáculo al derecho a la salud.
Muchos de los comentaristas aseguran que con estos decretos se están desviando los aportes de salud y están condenando a muerte a los más pobres. "Me parece de las medidas mas arbitrarias que puede cometer el gobierno, en un país donde la gente no tiene recursos, ahora se va a tener que endeudar para pagar cualquier medicamento que no sea Ibuprofeno", dice IIIFFF.
Por su parte, Foreroha afirma que "esta es una emergencia decretada directamente para favorecer económicamente a unos grupos que se hacen ricos a costa de la salud de los colombianos. Esta emergencia debe ser declarada inconstitucional y los funcionarios involucrados en este montaje deben pagar con cárcel y con su patrimonio personal o familia".
"Si mi enfermedad es grave, prefiero morirme en casa. No tengo dinero, sólo mi casa, y si la vendo o la hipoteco de todos modos me moriré y dejaré a mi familia sin techo. Esta reforma sirve para asesinar, no para salvar vidas", concluye Withgonewind.
Y Losostenible afirma que "el hueco financiero en la salud se taparía si en lugar de violarles los derechos humanos a los usuarios, y subirles en forma descarada los impuestos a los consumidores, se suturara la vena rota por la que se desangra: controlando que se dé buen uso de la tutela".
Otros usuarios afirman que los decretos generan un retroceso de muchos años en la prestación de salud en Colombia.
"Golpe mortal de Uribe a la salud del pueblo colombiano y a los profesionales de la salud. Retrocedimos 50 años por una mafia que se apoderó de la salud de los colombianos y hace plata a manos llenas", dice Pedrolanas.
Fiax dice que "alguien me dijo cierta vez que Colombia esta atrasada en justicia 150 años, ahora con Uribe nos atrasamos también en salud".
Pocos foristas defienden la medida, entre ellos 4334, que afirma: "Vivo agradecido con el sistema de salud, yo soy consciente de que por 70.000 pesos mensuales toda mi familia está protegida y además tenemos odontología. Yo calculo que, teniendo en cuenta los servicios que recibimos, si pagara de manera privada sería un promedio mensual de 250.000 pesos".
REDACCIÓN SALUD

Haití, desde España.-

HAITÍ / QUIRÓFANOS DE TRAGEDIA
UN PAÍS DE MUTILADOS
http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2010/745/1264287606.html
Lo que será Haití cuando pase la emergencia se ve en los improvisados quirófanos de los médicos navarros Alberto y Carlos. Llevan más de 400 amputaciones. Otros han perdido la cuenta. Crónica les acompaña y sufre con ellos. A ratos, son capaces hasta de sonreír

PUERTO PRÍNCIPE (HAITÍ)

Lo más alucinante es cuando despiertan los niños y gritan merci, merci, merci y le acabas de cortar un brazo». Lo dicen, extenuados, los médicos españoles Alberto Lafuente Jiménez y Carlos Pastor Idoate. Una amputación y otra y otra (y otra y otra) más. Un brazo, una mano, las dos piernas... y cuando el día parece que acaba, otra más. Y así más de 50 veces al día, casi medio millar en poco más de una semana. Ése es el ritmo que han mantenido ellos desde que pusieron un pie en Puerto Príncipe tan sólo 24 horas después del terremoto del 12 de enero. Es el retrato del futuro de un país: el de niños mutilados, mendigos sin porvenir.

La emergencia más compleja que ha afrontado jamás la comunidad internacional tiene héroes como éstos, que visten una precaria bata ensangrentada cuando se detienen por fin a hablar con el periodista.

«Son traumatismos abiertos y muy infectados, en algunos casos incluso con gusanos, debido a la avanzada fase de putrefacción que presentan. En estos casos lo que estamos haciendo es amputar el miembro afectado, poner antibióticos e intentar que la infección no se agrave y llegue a una sepsis», explica Alberto, coordinador de la asistencia médica española en Haití y anestesista de la Clínica Universidad de Navarra. La realidad, sin paliativos.

La conversación se detiene abruptamente. La niña que lloraba a dos metros de nosotros acaba de morir. Los médicos se vienen abajo y el periodista con ellos, después de muchos días de impresionantes imágenes incapaces de dejar indiferentes a nadie. «No tiene lógica reanimar. No tenemos UCI pediátrica y tiene una infección generalizada. Habría que haberle amputado la pierna pero ya no hubo posibilidad», explica Alberto al hablar de la pequeña, a la que ya le faltaba una de las extremidades.

Su cuerpo moreno yace tumbado y en silencio. Sus alegres trencitas se esfumaron en cuestión de segundos, igual que las más de 100.000 personas fallecidas en este desastre. El enfermero catalán que la atiende llama a su madre y la abraza para consolarla pero realmente lo que quiere es llorar él después de días de horror. Pero su madre no quiere abrazos. Tampoco llora.

Simplemente comienza a bailar, a mirar al cielo y a retorcerse sobre sí misma rítmicamente en una especie de ritual de despedida al alma, ahora que parece abandonar el cuerpo para viajar a un lugar más lejano donde convivirá con sus antepasados. «No entiendo muy bien el tema de la santería, pero es sorprendente ver cómo reaccionan con sus bailes y cantos. Los que estamos aquí respetamos profundamente sus costumbres. A pesar de que tenemos que amputar casi sin anestesia, los haitianos demuestran una capacidad infinita para el dolor y apenas se quejan en comparación con lo que haría un paciente en Europa», resalta el cirujano Carlos Pastor, también llegado de la Clínica Universidad de Navarra. Ha perdido la cuenta de miembros que ha cercenado.

«Hemos tenido que hacer muchas operaciones sin luz, amputando, con frontales (como de minero) en la cabeza y material muy básico, pero siempre buscando la máxima seguridad del paciente dentro de nuestros medios, que no tenga dolor, que no se nos quede en la mesa...» explica Alberto. Los medios que utilizan «son como los que se empleaban en la España de 1930, pero yo estudié medicina precisamente por cosas como ésta. Se pasa mal, duermes en una tienda de campaña, no te duchas, hay mucho estrés, comiendo todo el día latas, pero merece mucho la pena» señala Carlos Pastor, mientras inyecta a una niña.

Las camas tienen un papel con un número escrito con bolígrafo y pegado con celo en la cabecera, se les asigna un orden, cada vez hay menos gente por el suelo, todos los muñones aparecen vendados y los gritos desesperados de dolor han dado paso a lacónicos lamentos que se esfuman entre las maltrechas paredes del Hospital de la Paz del centro de la capital haitiana.

DESASTRE INCOMPARABLE


Después de dos semanas de drama, Haití se han convertido en un país de huérfanos y mutilados tras un desastre muy diferente a otros que han vivido estos especialistas, acostumbrados a luchar contra las catástrofes. «El problema es que, por ejemplo, en el tsunami de Banda Ache hubo muchos muertos y pocos heridos pero en este caso ha habido menos muertos (aunque la cifra es brutal) y sí muchísimos heridos» explica Alberto. Él sabe de lo que habla. Ha estado en Afganistán, en Pakistán (octubre de 2005) y en Indonesia (tras el tsunami de junio de 2006 y el terremoto de septiembre de 2009) y «nunca había visto nada similar». Los niños sanos podrán ser adoptados, pero los mutilados parecen condenados a vivir de la caridad o agonizar en la calles.

Lo espeluznante es que puede ir a peor. Jacques Lorblanches, de Médicos del Mundo, advierte que muchos de los heridos llegan con procesos infecciosos que hacen inevitables las amputaciones, por lo que la organización estima que se realizarán al menos 400 amputaciones más en los próximos días. Se calcula que, cuando se pueda hacer un balance real de esta tragedia, los amputados y tullidos se contarán por miles.

Según los expertos, lo que hace falta son planes de desarrollo bien hechos No tiene sentido enviar 10.000 sillas de ruedas sin un buen plan previamente diseñado porque eso sólo alimenta la corrupción y las desigualdades. ¿Quién las recibiría? ¿Por qué unos sí y unos no?

El mérito de estos médicos no ha sido sólo trabajar en condiciones lamentables, sino en algunos casos inventar pócimas sobre la marcha que sustituyan la falta de oxígeno en los quirófanos. «Aquí hay quetamina, un compuesto que no se utiliza en España porque produce sueños y delirios, pero ellos han investigado y han sido capaces de combinarlos con otras drogas para poder operar» explica Pablo Yuste, jefe de la misión de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo.

Lo más fuerte es la desesperación de la gente y lo más bonito es la solidaridad que se ha dado entre todos los médicos que aquí están. Lo que nunca podrá olvidar ninguno es la imagen de este hospital cuando llegaron: «La gente por el suelo, las moscas, los gritos...».

Entre el 50 y el 80% de los afectados por amputaciones padecen el síndrome del miembro fantasma, creen que las extremidades están allí, donde luce un muñón. Como su país, que parece estar, pero no está.

Haití, desde República Dominicana.-

El país vecino se vuelca con las víctimas

http://www.elpais.com/articulo/internacional/pais/vecino/vuelca/victimas/elpepuint/20100125elpepiint_3/Tes

República Dominicana olvida la rivalidad histórica para ayudar a los necesitados - Unos 15.000 haitianos heridos han sido evacuados al otro lado de la frontera 

 Desde el 12 de enero, varios hospitales de República Dominicana han tratado de urgencia a miles de heridos por el terremoto que asoló Haití. Sólo en el Darío Contreras, ubicado en el municipio de Santo Domingo Este, han atendido a 146. "Estamos trabajando como en una situación de guerra", dice su director, Héctor Quezada, acostumbrado a actuar en un ambiente de crisis. Al centro que dirige, enclavado entre grandes barriadas populares, llega el 80% de los pacientes de traumatología de República Dominicana, y los pasillos de los diferentes edificios del complejo siempre están repletos.

Pero ahora todo es distinto. En los corredores de la planta baja del centro se suceden las camas pegadas a las paredes. Hay un área de hombres, otra de mujeres y una tercera de niños. En las salas de esta última, se agolpan decenas de chicos y chicas en camas de sábanas revueltas.
Thisain es uno de ellos. Llora sin consuelo. Su padre intenta calmarle. "Pregunta por su madre", dice. Está viva, en Haití. Le tumban. Él se incorpora y estira el brazo derecho hacia sus pies, como si quisiera cubrirse con la sábana, pero en el fondo intenta llegar a la venda que lo tiene atado al barrote de la cama. "Le han operado de la cabeza y le duele todo el cuerpo", dice un ortopeda que pasa visita.
En la sala contigua, Bleu Airmé Junior tiene una gran cicatriz en el medio de la cabeza, desde la frente hasta casi la nuca. No llora ni se lamenta. Sólo agarra con sus manos un coche rojo de juguete y lo hace rodar sobre la cama. Su tranquilidad, su fija mirada y su silencio impresionan.
En una tercera habitación, más grande que las anteriores, Joseph Christopher, de apenas dos meses, tiene una pierna enyesada. Llora desconsolado, con la aguja del suero colocada en su frágil muñeca cubierta por una venda. A su lado, una mujer se descubre el pecho y lo agarra con suavidad. La criatura calla.
Enfrente, el panorama es más crítico. Suine Keby está cubierta de vendas y sólo encuentra la paz cuando implora a su padre con el brazo y la mirada para que la acurruque. Tiene dos años y tres meses. La rescataron tras pasar tres días bajo los escombros en Puerto Príncipe. Hace pocas horas que la operaron. Llegó con el cráneo abierto y un brazo roto.
Entre el barullo aparece María del Carmen González. Dominicana, madre soltera de seis hijos, llegó al hospital porque uno de ellos se rompió un brazo. "Me dolían los senos porque estaban llenos de leche. Tengo una niña de dos meses. Le hablé a una enfermera de mis molestias y me ofreció amamantar a algunos de los niños. Les ayudé, pero ellos también a mí", dice compungida.
Es otro caso de la solidaridad dominicana, manifestada desde el primer momento una vez conocida la tragedia del vecino, y que ha hecho olvidar desde hace 12 días la rivalidad histórica entre ambos países. La de González tiene un sabor especial, al tratarse de una mujer que no tiene techo propio, que vive en un barrio pobre y que aprovecha la charla con el periodista para pedirle al presidente de la República que le consiga un trabajo.
El doctor Héctor Quezada explica que han operado a 75 de los 146 heridos recibidos. No recuerda las amputaciones practicadas, pero sí que todos llegaron con grandes traumas. Casi la mitad está en condiciones de abandonar el hospital, lo que ayudaría a descongestionarlo. "Por suerte ya se han conseguido habilitar algunos albergues y casas particulares para llevarlos, pero hasta ahora no había dónde", explica.
A unos 10 kilómetros del Darío Contreras, ya en territorio capitalino, el silencio y el orden reinan en el moderno Hospital General Plaza de la Salud. Es una muestra más de los contrastes de un país que da pasos para anclarse en la modernidad, pero que arrastra consigo un importante bagaje de pobreza. Al contrario que en el sanatorio popular, aquí no hay pacientes en los pasillos. Los 68 heridos llegados desde Haití descansan en habitaciones.
Si en el Darío Contreras el personal hospitalario tenía que luchar incluso para encontrar espacio para los pacientes que podían recibir el alta pero no sabían adónde ir, en el Plaza de la Salud eso es una anécdota. Los 68 heridos recibidos en la primera semana, remitidos al hospital por la ONU, delegaciones diplomáticas y organizaciones religiosas, "son personas con la posibilidad bien de regresar a su país o de estar en algún otro lugar para su recuperación", explica Nepomuceno Mejía, director médico del centro.
Los pacientes llegaron con el mismo cuadro que al Darío Contreras: traumas, laceraciones. "Quedan 28 ingresados, todos con evolución satisfactoria". Con todos se está trabajando también desde el punto de vista emocional, dice el doctor Mejía.
Ni él ni el doctor Quezada esperan más pacientes por traumas, pero saben que la afluencia de heridos no va a cesar. "Llegarán menos" -dice el responsable del Darío Contreras- "pero con casos más complicados". Su colega espera infecciones, insuficiencias de todo tipo, anemias, problemas tromboembólicos, "más complicados y que necesitan un mayor nivel de cuidado". Quezada apunta: "Seguro que llega alguno al que ya no podremos salvar".- La ayuda para el desarrollo de Haití ha fluctuado considerablemente en las dos últimas décadas, pero desde el año 2002 ha registrado un aumento constante.
- Los principales donantes en el periodo 2007-2008 fueron EE UU, Canadá, el Banco Interamericano de Desarrollo y la UE.

 

Haití, desde Colombia.-

'Aún tenemos el olor a muerte de Haití', dicen rescatistas de la Defensa Civil  

http://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/aun-tenemos-el-olor-a-muerte-de-haiti-dicen-rescatistas-de-la-defensa-civil_7028907-1

 
La vida de Mauricio García ha estado marcada por la guerra y las tragedias del país. 
Tenía solo 22 años cuando se puso a prueba en la toma del Palacio de Justicia y pocos días después viajó a Armero, a atender la avalancha que el 13 de noviembre de 1985 acabó con esa población. 
En sus 26 años de experiencia como socorrista voluntario de la Defensa Civil, sus manos han ayudado a colombianos que cayeron en los atentados de Pablo Escobar, en la bomba al DAS y en el avión de Avianca y han asistido a las víctimas del terremoto de Armenia y de la bomba del club El Nogal.
Ahora, Haití entra a su larga lista de emergencias difíciles. "Todo era destrucción. Ver a cientos de niños huérfanos llamando a sus mamás y a la gente como zombi por las calles, porque en medio de la tragedia se vuelve insensible de tener a sus hijos y a su familia muertos, tirados en el piso, y sin tener lágrimas en los ojos para hacerles un duelo", dice Mauricio, de 46 años, quien es instructor de bomberos en Texas (Estados Unidos).
Así como él, los otros 37 socorristas de la Defensa Civil que viajaron a Puerto Príncipe la semana pasada y que fueron reconocidos por hallar y rescatar en el hotel Montana a la dueña del mismo, aseguran que tienen impregnado el el olor a muerte y el recuerdo de las imágenes de la destrucción, de los cadáveres en las calles y el desespero de los haitianos por conseguir algo de comida. 
Pero pese a eso, coinciden en que habrían preferido continuar y no regresar con la frustración de no haber ayudado más.
"Mi gran frustración es no haber podido ayudar a un niño de unos cuatro años, que lloraba y corría detrás del camión de la ONU que nos llevaba al hotel Montana. Nos persiguió casi una cuadra y con su mano nos indicaba que fuéramos, porque quería que ayudáramos a su madre, una mujer con ocho meses de embarazo que estaba debajo de un arbusto, tendida en el separador de la vía, cubierta con una sábana blanca", relata Edison Ayala Vargas, un enfermero de 30 años.
Agrega que, antes de que el niño terminara su persecución, le preguntó a la persona encargada de seguridad de la ONU que si podían colaborar. "La respuesta fue no, porque si nos bajábamos en ese sector nos podían hacer algo por ser una zona peligrosa de Puerto Príncipe; lo más recomendable era esperar a que llegaran los médicos con escoltas de la ONU".
Pero también está el sentimiento de tranquilidad de haber entregado todos los conocimientos, sin ninguna retribución económica, para el rescate de haitianos.
Según cuentan los socorristas colombianos, a sectores como Seis Soles, donde vive la población más pobre, ningún grupo de ayuda había ingresado hasta la semana pasada por el bloqueo que generaron las edificaciones destruidas por el terremoto y por la inseguridad en las calles. 
Aunque uno de los reclamos de los hombres de la Defensa Civil también está en que la ONU se concentró en enviar hombres a sectores, de cierta forma, privilegiados.
Una semana después de regresar de Haití, los hombres de la Defensa Civil continúan al tanto de las labores de rescate a través de las noticias. Esta etapa se ha cerrado y ahora están listos para atender otra emergencia.



 

Situación en Haití, desde España.-

«Hemos hecho cosas que sólo había leído». Es el relato de May, una de las enfermeras del Samur que ayer volvió de Haití junto a 35 compañeros de Summa, DYA y SEM. El Gobierno regional llama a sus médicos para que acudan voluntariamente a la zona 
Llegan agotados, tras un viaje de locura: de Haití a Santo Domingo en autobús, desde allí un vuelo a Halifax, Canadá, donde toman otro avión hacia Reikjavik, en Islandia, para coger una tercera nave rumbo a Madrid. Pero puede más la adrenalina que aún les circula por las venas tras los doce días pasados en Haití, la capital del horror. «Aquello era el vestíbulo del infierno», explica Javier Quiroga, sanitario del Samur.
En total, 36 médicos, enfermeras y técnicos del Summa, Samur, DYA de Navarra y SEM de Cataluña regresaron ayer a casa de la mano de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Gente bragada en estas lides, como Quiroga (Samur): «He estado en el terremoto de Pakistán, en el tsunami... pero no había visto nada como esto».
En el hospital que les asignaron al llegar encontraron «a 250 pacientes muriéndose por el suelo; allí sólo había para atenderles unos oftalmólogos cubanos que habían ido a hacer una campaña de las cataratas». Un equipo multidisciplinar, con marcado sabor hispano, se encargó de organizar su funcionamiento: «Éramos españoles, cubanos, chilenos, colombianos y mexicanos; cada día teníamos un pequeño comité, como la ONU, y poníamos en marcha el servicio. Nosotros nos dedicábamos a clasificar los pacientes y a las urgencias, y el resto de tareas se repartía». Del caos absoluto, «pasamos a tener un hospital casi casi europeo; al final, parecía la clínica Mayo», comenta con humor.
José María Navalpotro, jefe de expedición del Summa, explica cómo era su jornada diaria: «Nos levantábamos muy temprano, sobre las cinco, y hacíamos un desayuno potente porque luego eran muchas horas de trabajo. Calculo que hemos atendido a unos 1.025 pacientes, 275 de ellos niños». Tras la agotadora jornada, «una ducha, cuando funcionaban, y si no, con garrafones». Destacable, por encima del espanto, «la colaboración entre los distintos efectivos de ayuda; todos hemos sido como hermanos». Su balance no puede ser más positivo: «Nos llevamos más de lo que hemos dado».
May, con su cara de niña y su guitarra, estaba impaciente por salir: le esperaba toda su familia, incluido el perro. Menos su novio, voluntario del Samur igual que ella, que partió el jueves con el equipo de relevo de los que ayer llegaron. «Menos mal que nos hemos podido ver una noche en Haití», explica.
Escayolas con cartones
Para esta enfermera del Hospital Clínico San Carlos, con 28 años y una sonrisa contagiosa, Haití ha sido una experiencia única: «Nos habían preparado, pero ni con las fotos ni con lo que te cuentas te imaginas lo que luego ves». Ni las condiciones en que han trabajado: «Hemos puesto escayolas con cartones; los pacientes venían tumbados sobre puertas, porque no había camillas; algunos traían una fractura en un hueso pero se habían hecho un torniquete, y después de dos días, el brazo estaba muerto... hemos hecho cosas que describen los libros, pero que nunca habíamos hecho ni visto hacer». Lo malo es lo que queda allí: «Mucho por hacer; hay tarea para años».
El Gobierno regional hizo un llamamiento a los profesionales sanitarios dependientes de la Consejería de Sanidad para que acudan voluntariamente a Haití. Hasta última hora del viernes, ya se habían recibido 153 solicitudes de personal sanitario.
 

Desde Santiago del Estero.-


La salud, la tinta y el silencio

http://papelesdemaco.blogspot.com/ 

Un conflicto que crece ante la indiferencia del estado

Cinco meses después de iniciado, el conflicto que enfrenta a los trabajadores del sector de la salud con las autoridades de la provincia de Santiago del Estero ha crecido hasta convertirse en un gravísimo problema público que afecta sensiblemente a la población, pero que el gobierno –por ahora- parece no comprender.

El personal del policlínico Dr. Ramón Carrillo inició el 18 de enero un paro por tiempo indeterminado, y salvo guardias y servicios de urgencia, el principal centro de salud de la provincia está paralizado. En el día de ayer, una enfermera del nosocomio llamada Adriana Contreras inició una huelga de hambre en el hall central de la institución. En una entrevista telefónica con periodistas de Radio Nacional, expuso las razones que la llevaron a esta decisión: los bajos salarios del personal médico y paramédico, los precarios contratos de locación de centenares de sus colegas, que no contemplan aportes jubilatorios ni licencia por maternidad en el caso de las mujeres.

Dos días antes, el mismo medio difundió la entrevista a otra dirigente que había marchado sosteniendo una antorcha en la Plaza Libertad, y luego ante la Casa de Gobierno. “La gente nos aplaude y nos hace sentir su apoyo, pero el gobierno no nos escucha”, dijo al comentar la protesta que desde hace meses se realiza todos los jueves. Las dos empleadas señalaron que el movimiento se denomina “autoconvocados”, pues no cuentan con el apoyo de los gremios que nuclean a los trabajadores del sector. Además, las molesta el maltrato de las autoridades, que sólo responden a sus demandas con una brigada de la policía antimotines.

En la misma situación se encuentra una docena de médicos y médicas que han sido cesanteados por apoyar la protesta, pues los organismos que los representan –Colegio y Consejo Médico- también padecen de sordera. Uno de ellos conversó la semana pasada con Nelson Castro, en su programa de Radio Mitre. “Le agradezco el espacio que nos da –dijo el médico Gustavo Cáceres- ya que no lo encontramos en los medios de prensa de la provincia”.

Es que además de falta de apoyo gremial, el movimiento es ninguneado por la prensa “oficial” –el añoso Liberal, el Nuevo Diario, decenas de revistas y radios FM que el gobierno ha amordazado con la propaganda que difunde la Dirección de Ceremonial y Prensa, según la cual Santiago del Estero se encuentra “en crecimiento”.

Así es como procede el gobierno: generoso en cheques y amenazas a los huelguistas, recomienda a los medios economizar tinta, y palabras. Como en tiempos anteriores a la intervención federal de 2004, durante el gobierno de Aragonés de Juárez, quien quiera enterarse de lo que pasa en Santiago deberá escucharlo en la calle o en la prensa de allende la frontera, porque el complaciente periodismo local parece haber suscripto con el poder político un peligroso pacto de silencio.

Entretanto, las autoridades tampoco economizan desaciertos. Cuando la semana pasada el médico cordobés Luis Martínez visitó el Hospital Regional en su rol de Ministro de Salud, se proponía poner en funciones a Raúl Montenegro como nuevo director, que pondría en caja a los rebeldes. Como todos los días, el ministro había leído los diarios, y creyó en lo que decían: nada. En la tumultuosa reunión que siguió abundaron las protestas a viva voz, los empellones, y los huevazos que dieron en el blanco.

Mientras se bañaba y decidía enviar su traje a la tintorería, el ministro comprendió las ventajas de un periodismo que informe con veracidad acerca de lo que sucede. En realidad, le hubiera bastado leer en Internet lo que queda en Santiago de prensa independiente: aunque perseguidos y hackeados, hay blogs y sitios alternativos que también ahorran tinta pero no críticas.

De eso se trata: el compromiso de un periodista no se limita a cagar tinta, sino en decir lo que cree que tiene que decir, aunque sea incómodo para los oídos del poder. Es que los servicios de salud pública están en terapia intensiva, con pronóstico reservado. En cuanto a la prensa “oficial”, debería también concurrir a la guardia de urgencia, pues su médico de cabecera, al igual que el gobernador Zamora, se encuentra de vacaciones.

Cuando dentro de pocos días cumpla su quinto año en el poder, el gobierno provincial no dudará en poner este conflicto en el primer lugar de la lista de los ya numerosos cuestionamientos a su política, dispendiosa en obras pero poco eficiente en la administración de los servicios públicos. El presupuesto alimentado con partidas nacionales permitió construir un autódromo en Río Hondo, una terminal de ómnibus en la capital, y cinco nuevos hospitales en Pinto, Monte Quemado y otras ciudades medias. El autódromo y la terminal van sobre ruedas y le sirvieron al gobernador para pronunciar esta curiosa frase: “Santiago motoriza el desarrollo”. En cambio, nada dijo de los hospitales, semivacíos por falta de personal que los atienda, pues los bajos salarios desalientan el ingreso, y las presiones oficiales la permanencia.

Esto hubiera horrorizado al ilustre médico santiagueño Ramón Carrillo, que dedicó su vida a construir un sistema de salud pública estatal eficiente, inclusivo y previsor. El costo mayor del problema que enfrentamos es para la población en riesgo, los internos que esperan una operación, o el análisis del servicio de oncología, pues, como dijo Cáceres en la entrevista que cité, “esperan turno para saber si les toca o no morir”. Tal vez deban concurrir a la flamante terminal para comprar un pasaje a otro destino.

Alberto Rodolfo Tasso
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