10 ago. 2010

Argentina: ¿que se viene?

Según informó la Presidenta
Planean mejoras en la prestación de salud asociando sector público, privado y obras sociales
 http://www.novanacional.com/nota.asp?n=2010_8_9&id=18868&id_tiponota=4   
Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró este lunes, en el acto de inauguración del sanatorio del gremio de comercio, que el Estado puede mejorar la prestación de los servicios de salud asociándose con el sector privado y con las obras sociales.
La mandataria destacó que “gran parte de la sociedad tiene cobertura a través de las obras sociales de los sindicatos, del PAMI y de las obras sociales provinciales”.
Además, informó que el próximo paso es “mejorar sustancialmente la prestación de la salud pública asociándonos con el sector privado y fundamentalmente con las obras sociales, algo que estuvimos charlando en las últimas reuniones y que vamos a profundizar”.
Se refirió también a la organización sindical y puso énfasis en explicar que no sólo son favorables en materia de salud sino también en planes y colonias de vacaciones, en recreación, en “agregar mayor valor a ese salario en forma indirecta, a través de otro tipo de prestaciones”.
En las flamantes instalaciones del sanatorio de alta complejidad "Sagrado Corazón”, de la Federación de Empleados de Comercio en Parque Norte, Cristina dijo que "los trabajadores en general y de comercio en particular, deben sentirse orgullosos de una obra social que les proporciona esta seguridad social”.
Por último, enfatizó: “esto es un aporte a la construcción de una Argentina mejor, que no se vea como una conquista sectorial”, y  aseguró que “cuando estas cosas pasan, le pasan a todos los argentinos y es porque hay un país en crecimiento y una sociedad también en crecimiento”.

Afganistán.-

Condena internacional por asesinato de médicos occidentales en Afganistán
Por Karim Talbi (AFP) –

KABUL — La comunidad internacional condenó con firmeza los asesinatos el viernes en el norte de Afganistán de ocho cooperantes occidentales, médicos y enfermeros, y de dos afganos, cuyos restos mortales comenzaron a ser entregados a sus familias el lunes en Kabul.

Los ocho occidentales --seis estadounidenses, una británica y una alemana--, así como dos afganos, murieron a balazos la semana pasada en la provincia de Badajshan, en el noreste de Afganistán. Sólo el conductor, afgano, sobrevivió.

El lunes por la mañana, los familiares de Jawd, uno de los dos afganos asesinados, recuperaron el cadáver de este cocinero de 27 años en la morgue del hospital militar de Kabul.

"No sé quién los mató", dijo Abdul Batan, uno de sus hermanos. "Mi hermano no debería haber trabajado ese día. Se fue con el equipo médico porque eran gente bien", añadió, con los ojos enrojecidos por las lágrimas.

Más de tres días después de descubrirse los cadáveres, continúa la investigación para averiguar quién los mató.

Los talibanes y el Hezb-e-Islami, el segundo grupo insurgente más importante, reivindicaron los asesinatos, afirmando que los occidentales eran "misioneros cristianos" y "espías de la OTAN".

La policía apuntó en un principio a la pista de un "robo".

Sin embargo, el jefe del departamento de investigaciones criminales del ministerio del Interior, el general Mirza Mohamad Yarmand, dijo a la AFP que los responsables fueron unos "terroristas" de Nuristán, provincia vecina del lugar donde murieron.

"Según el superviviente, los terroristas dispararon desde lejos, y luego se acercaron", dijo el general Yarmand, añadiendo que el chófer, Faisulá, escapó a la muerte porque se puso a recitar versículos del Corán.

El sobreviviente, citado el sábado por el jefe de la policía local, aseguró que los médicos habían sido ejecutados.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, calificó el asesinato de "acto despreciable de violencia gratuita" y condenó "la tentativa grosera de los talibanes de justificar lo injustificable pronunciando falsas acusaciones sobre sus actividades en Afganistán".

La ONU condenó también unos "asesinatos a sangre fría". "Los trabajadores humanitarios deben tener acceso a las personas que atienden y deben poder hacerlo sin miedo", consideró Staffan de Mistura, representante especial de Naciones Unidas en Kabul.

En Londres, el ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, calificó el asesinato de la doctora británica Karen Woo, de 36 años, de "acto deplorable y cobarde, que va contra los intereses de los afganos dependientes de los servicios a los que ella contribuía valientemente".

Los ocho médicos, que trabajaban como voluntarios para la ONG cristiana International Assistance Mission (IAM) --médicos, oftalmólogos, dentistas y enfermeras-- estaban encabezados por Tom Little, un estadounidense que vivía desde los años 70 en Kabul.

Volvían de pasar dos semanas trabajando en Nuristán, una provincia bajo fuerte influencia de los talibanes.

Varios de ellos podrían ser enterrados "por petición de las familias" en el cementerio británico situado en el centro de Kabul.

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