27 jun. 2011

Mar del Plata, Bs. As. Argentina, Una enfermera fue condenada por causar lesiones gravísimas

Lazos de sangre

Una enfermera fue condenada por causar lesiones

gravísimas a un adolescente con una inyección mal aplicada. El juez

consideró que faltó a sus deberes, aunque por negligencia, ya que no

atendió al dolor que causaba. La obra maestra del mal gusto fue la

estrategia de la defensa.

El juzgado en lo Correccional Nº 5 condenó a una enfermera de la

Clínica 25 de Mayo de esta ciudad por el delito de lesiones culposas.

Se trata de Natalia Nair Saiz, quien el 1 de diciembre de 2007 trató

al joven Pablo Lihué Navas, que entonces tenía 15 años, y le inyectó

ibuprofeno a través de una vía endovenosa. Con esta maniobra le generó

una lesión insalvable que terminó en una amputación del brazo derecho.

El adolescente había concurrido al sanatorio llevado por sus padres a

las 6 de la mañana porque presentaba temblores y fiebre superior a los

39 grados. Allí fue atendido por el médico de guardia, Luis Hernán

Reale, quien indicó un tratamiento con ibuprofeno, más que habitual en

la prescripción ante cuadros similares.

A nadie hubiera sorprendido la receta del medicamento, ni siquiera la

indicación del inyectable, pero la enfermera, que debía conocer los

pormenores de la droga que estaba utilizando, le aplicó el producto

con el nombre comercial de Druisel, pero en una inyección endovenosa,

es decir en el pliegue del codo. Tampoco siguió las pautas para la

aplicación recomendadas, que únicamente se puede suministrar en forma

muy lenta y diluida.

Como consecuencia de lo sucedido, Pablo presentó un dolor sumamente

intenso en el momento mismo de la aplicación, a lo cual la enfermera

también debió haber estado atenta. Y no fue así. Las lesiones

resultantes hicieron que fuera necesaria la ablación completa del

brazo para preservar la vida de menor.

Es decir que para el tribunal no cabe ninguna duda acerca de la

participación de la imputada en el hecho, que además lo hizo en

desmedro no sólo de las recomendaciones indicadas en el medicamento,

sino de las pautas indicadas por la ANMAT, Administración Nacional de

Medicamentos Alimentos y Tecnología Médica. El curso causal de los

hechos se desencadenó de tal manera que no pudo ser evitado ni

siquiera por el oportuno concurso de un número inusitado de

especialistas, seriamente comprometidos con la integridad de Pablo

Navas, aunque contaran con importantes medios técnicos de diagnóstico

y costosos medicamentos para intentar revertir el cuadro.

Durante el proceso se buscaron agravantes y atenuantes, y si bien se

escuchó un testimonio que sugería que las indicaciones que la

enfermera recibió pudieron haber sido incompletas, el juez consideró

que la formación profesional de una enfermera titulada lleva a la

necesaria obligación de conocer tales pormenores: el ibuprofeno no se

inyecta en forma endovenosa.

La droga

La conducta desplegada por la imputada se encuadraba dentro la

"impericia en el ejercicio de su arte o profesión", ya que los deberes

de cuidado que fueron trasgredidos por la imputada surgen de las

reglas que gobiernan el ejercicio de la enfermería. En la audiencia de

debate, el fiscal Pablo Cristaldi había puesto en juego el informe de

Farmacovigilancia de la ANMAT firmado por Inés Bignone:

"a) Se adjunta prospecto aprobado para el producto Druisel (…) En

posología o forma de administración se lee (…) en forma intramuscular.

Sólo en pacientes en los que no se puede administrar en forma oral. Se

ha colocado una advertencia de AMNAT en cuanto a la inyección

intramuscular: no debe inyectarse en sangre, y la aplicación deberá

ser lentamente (…).

b) Debe aclararse que Druisel ampolla no sólo contiene Ibuprofeno sino

también lidocaína (anestésico local), que está contraindicado

administrar por vía endovenosa".

Al recurrir a la documentación pertinente, puede observarse que existe

una disposición del mismo organismo, la 3059/2006 de la ANMAT, que en

su artículo 1 indica que los laboratorios titulares de especialidades

medicinales que contengan como principio activo sólo o asociado

ibuprofeno para la administración intramuscular, deberán agregar en el

prospecto en forma resaltada la advertencia de uso.

En su anexo I indica que la administración directa por vía intravenosa

puede causar dificultades por una excesiva carga del aparato

circulatorio. Es por eso que en el proceso se consideró que la

imputada se encontraba obligada a conocer los riesgos, que en este

caso se multiplicaban por tres a criterio del magistrado: en primer

lugar la vía endovenosa que estaba utilizando exigía una vigilancia

mayor, porque "los medicamentos parentales actúan tan rápido que un

error puede resultar muy nocivo, incluso letal. En segundo lugar, por

las cualidades del medicamento que al ser un ácido resulta sumamente

irritante. Y en tercer término, por las características de la víctima,

un adolescente: el doctor Martínez Peralta –especialista en cirugía

cardiovascular- declaró durante la audiencia de debate que las

arterias de los jóvenes son mucho más reactivas.

De blanco

Es obvio que cualquier paciente está en manos de los profesionales de

la salud, en quienes deposita su confianza a la hora de ser atendido o

de permitirle tratar a sus hijos. Nadie está ni obligado ni en

posibilidad de defenderse en estas cuestiones, en la cuales la vida

misma está comprometida.

Influye aquí el franco desconocimiento profesional de los factores y

variables en juego, es decir la práctica y la técnica. Pero por otro

lado, los grupos de poder y los pactos de silencio implicados en su

desempeño resultan inabarcables: una muestra ha sido la escasa

cobertura que el caso ha tenido en la prensa local y la manera

intencionada en la que se han velado los datos precisos de la

cuestión. Habamos aquí de la Clínica 25 de Mayo, una institución añeja

sita en la calle del mismo nombre al 3542. Y de una enfermera titulada

que se desempeñaba allí, con nombre y apellido, universitaria

graduada.

A la hora del proceso judicial, el defensor fue Ernesto Fortunato de

la Plaza, penalista que supo intervenir en cuestiones vinculadas con

los derechos humanos, y que presentó el caso solicitando en primera

instancia la nulidad del proceso ya que, a su criterio, nada estaba

probado.

Pero si hubo un detalle destacable en este caso, algo que pueda dejar

estupefacto al lector, fue la forma en que este defensor pretendió

ayudar. Sí, ayudar decimos, considerando que, de tratarse de un

militante de los derechos humanos, no ha de explicarse de otra forma

esta descarnada burla al dolor ajeno, menos aun de un joven de 15

años.

Para comenzar, para el abogado todo el mundo miente: víctima, peritos,

médicos y testigos. Basó su estrategia infértil en numerosas

comparaciones ridiculizantes que pusieron a la víctima en un

padecimiento extra, y terminaron por indignar no solamente al

magistrado, sino a todos quienes participaban del proceso. Para dar un

ejemplo, comparó al pequeño que sufría y gritaba que le quitaran la

aguja que lo lesionaba con "alguien que hablaba tan rápido como Tato

Bores", generando lo que el juez calificó como una "desacertada,

innecesaria y dolorosa mueca de humor extraviado".

Como si con eso no le alcanzara, también comparó a la familia afectada

por el accidente basado en la impericia con la madre de la película

Forrest Gump, sobreprotectora del pequeño autista, sin que nadie

comprendiera qué es lo que quiso decir, ya que no hubo ninguna fuerza

argumentativa en su mal gusto. Por eso afirmó el magistrado en su

dictamen:

" El defensor no fue ni por lejos eficaz en demostrar que los testigos

mentían, mientras que la genérica descalificación de la víctima

mediante inapropiadas comparaciones y pretendidas humoradas fuera de

lugar tendrán por último destino permanecer en el silencio de los

momentos irritantes y tristes de este juicio".

No olvidemos que llegó a afirmar que la enfermera no supo cuándo

interrumpir la aplicación cuando el dolor que el niño expresaba

excedía lo normal, porque no existe un "dolorímetro", poniendo de

manifiesto así otra de sus frases ridiculizantes e inexplicables.

Pero no solamente había sido un grosero. También Fortunato de la Plaza

había intentado descargar la responsabilidad sobre la clínica diciendo

que la enfermera Saiz había solicitado una ampolla de Ibuprofeno 400

cuando se le había entregado el Druisel compuesto con lidocaína. Allí

fue donde se enfrentó el protocolo profesional de la institución: la

enfermera tiene la responsabilidad de verificar la medicación que

administra y de conocer los modos de aplicación de cada una. Ella la

inyectó sin diluir, cuando dice la literatura específica que el único

modo de suministrar ibuprofeno endovenoso es – aunque muy eventual-en

forma muy diluida y lenta: los testigos dicen que cargó la jeringa

desde la misma ampolla.

Como si esto fuera poco, su última hipótesis intentaba probar que la

lesión no se había producido por la aplicación, sino porque el niño

presentaría una previa lesión ósea, para lo cual no presentó prueba

alguna. También incluyó la posibilidad de que se tratara de un

síndrome de Raynaud, que se asocia con la exposición al frío, lo cual

resulta improbable al menos en el testimonio de los médicos que

declaran conocer al paciente desde su infancia.

La condena se elevó a dos años de prisión de ejecución condicional, ya

que la enfermera carece de antecedentes penales, y cuatro de

inhabilitación especial para ejercer la profesión. Además, durante dos

años deberá someterse a la tutela del Patronato de Liberados.

El magistrado determinó así que el niño había resultado seriamente

lesionado porque la enfermera había aplicado un medicamento de manera

inapropiada, es decir endovenoso, rápido y sin diluir, y no había

atendido a la alarma generada por el dolor excesivo. Agregó: "las

otras causas probables indicadas están solamente en la imaginación del

abogado y carecen de sustento probatorio alguno".

Una inexplicable actuación letrada de un abogado defensor que echó

sobre la situación más sangre de la necesaria, aumentó el sufrimiento

y no sumó nada. Desde hoy quedará inscripto en el anecdotario del

tribunal como el más colosal de los infortunados intentos de ser

gracioso, cuando se asiste al dolor de un niño amputado. Sin palabras,

permanecen los lazos de sangre.

http://www.noticiasyprotagonistas.com/noticias/28714-lazos-de-sangre/

PARAGUAY, HISTORIA Forjadoras de ciudadanos

Indudablemente, las maestras más célebres de nuestro país fueron las
hermanas Celsa y Adela Speratti. Pero como una de las características
de los paraguayos es la injusticia, de muchas otras meritorias
personalidades del magisterio nacional, sencillamente nos olvidamos,
aunque sean igualmente merecedoras del reconocimiento de sus
compatriotas.
ABC Digital

Cronológicamente, la primera maestra paraguaya de la posguerra fue
doña Asunción Escalada de Sosa. Fue la continuadora de la labor
iniciada por su abuelo, el gran maestro de mediados del siglo XIX,
Pedro Juan Escalada. De amplia versación, enseñó diversas disciplinas.
La Guerra contra la Triple Alianza no fue óbice para seguir con su
actividad docente. Siguió enseñando en una escuelita instalada en
Atyrá. En la posguerra fundó la Escuela Central de Niñas, creada por
la Municipalidad de la Capital. También participó de las
manifestaciones ciudadanas de posguerra, tocándole importantes
funciones en la reconstrucción nacional.
Pioneras
Una gran maestra extranjera que inició sus labores poco antes de la
Guerra de la Triple Alianza fue doña Dorotea Duprat de Lasserre, de
nacionalidad francesa. Trabajó en Asunción, donde tenía una escuela
denominada Academia de Niñas, en la que enseñaba primeras letras,
labores y costura. Durante la Guerra de la Triple Alianza, fue una de
las Residentas. Cayó prisionera de los brasileños en Espadín.
Destacada maestra fue, sin dudas, doña Rosa Peña de González.
Asunceña, nacida el 30 de agosto de 1843. Estudió en Buenos Aires en
el Colegio de Huérfanos de la Merced, donde obtuvo su título de
profesora normal. Fue discípula del maestro Domingo Faustino Sarmiento
y ejerció el magisterio en la Argentina. Al finalizar la Guerra de la
Triple Alianza, pese a interesantes propuestas laborales, regresó al
Paraguay a sumarse a la reconstrucción nacional. Se casó con Juan G.
González, quien luego ejerciera la primera magistratura por el periodo
1890/94. Mediante su esfuerzo se crearon numerosas escuelas y el asilo
nacional. Con don Atanasio Riera, fue la propiciadora —inclusive pagó
los pasajes—, para que las hermanas Adela y Celsa Speratti se
reintegraran al magisterio nacional.
La lista sigue con doña Rafaela Machaín de Guanes. Tenía apenas tres
años cuando quedó huérfana de padre; este había sucumbido en la
batalla de Tuyutí, el 24 de mayo de 1866, dejando una viuda con nueve
hijos. Al finalizar la guerra, con su hermana Joaquina Machaín se
afanaron en estudiar para poder solventar los gastos de su numerosa
familia. Fue con su hermana una de las primeras maestras recibidas en
el Paraguay. Años después, cuando nuevamente se cernían sobre la
nación paraguaya las sombras de una nueva guerra, doña Rafaela se
entregó al desafío de la hora. Con la experiencia acumulada de haber
participado en numerosas comisiones benéficas, no escatimó esfuerzos
cuando, por sus condiciones personales, fue electa presidenta de la
Comisión Pro Patria María Auxiliadora, entidad en la que estuvo
acompañada de expectables damas de la sociedad paraguaya y cuya sede
era el Colegio María Auxiliadora, de Asunción. Para recaudar fondos,
la comisión presidida por doña Rafaela organizaba conciertos
musicales, puestas escénicas, etc.; así también propició la
constitución de las madrinas de guerra. Ella misma fue madrina de dos
Regimientos combatientes. Falleció en Asunción, el 1 de octubre de
1944 y se le rindieron honores oficiales.
De aquella época también fue doña Concepción Silva de Airaldi.
Educacionista y declamadora asunceña. Estudió en la Escuela Normal de
Maestras. Se graduó en 1898 y se dedicó al magisterio. Ejerció la
dirección de la casa de estudios donde hizo su formación docente. Fue
una activa animadora cultural.
Las continuadoras
Recordada maestra, fallecida hace unas tres décadas, fue la
paraguariense María Felicidad González, nacida en marzo de 1880.
Siendo todavía niña, su familia se radicó en Asunción, donde realizó
sus estudios en el Colegio Las Mercedes, teniendo como maestras, entre
otras, a las hermanas Speratti. Agraciada con una beca del Gobierno,
fue a estudiar en la Escuela Normal de Profesores de Paraná (R.A.),
donde se recibió de maestra normal, en 1905, y de profesora normal, en
1907. Regresó al país en 1908 y ocupó la dirección de la Escuela
Graduada de Encarnación. Fue, con el profesor Julio Frontanilla,
fundadora de la Escuela Normal de Profesores de nuestro país. Publicó
Misceláneas pedagógicas y artículos en revistas extranjeras. Durante
la Guerra del Chaco actuó como enfermera. En 1943 fue inspectora de
Escuelas Normales de la República, y en 1952, asesora técnica del
Ministerio de Educación. Falleció en Asunción, el 17 de octubre de
1980.
Otra gran educadora y gastrónoma fue doña Raquel Livieres de Artecona.
Asunceña, nacida el 9 de julio de 1881. Fue maestra normal y fundadora
de la escuela asunceña de San Roque, donde enseñaba castellano y
guaraní, en tiempos en que esto era casi un delito. También se dedicó
a enseñar economía doméstica y primeros auxilios en colegios y
academias. Durante la Guerra del Chaco, fue enfermera jefe de varios
hospitales de sangre y miembro de varias entidades de servicio social.
Se dedicó, además, a dictar conferencias, y sus amplios conocimientos
culinarios de nuestro país, la llevaron a dedicarse a publicar el
libro La cocinera paraguaya, obra que fue adoptada por el Consejo
Nacional de Educación como texto oficial de las escuelas públicas del
país, además de otros importantes libros de economía doméstica y de
salud. Falleció en Asunción, el 23 de noviembre de 1951.
Otra Escalada en el magisterio nacional fue Emiliana Escalada, quien,
además de docente fue farmacéutica e importante dirigente gremial de
principios del siglo XX. Nació en Coronel Oviedo, en 1884, donde
estudió y, desde muy joven ejerció la docencia. De esa época data su
inquietud por defender a los desposeídos y oprimidos. De su pueblo
natal pasó a la capital de país, donde prosiguió sus estudios en la
Escuela Normal. Enseñó en varias instituciones educativas y dirigió la
escuela General Díaz, de la que hizo una institución modelo. Escribió
varios ensayos, publicados (Juicio sobre la educación, Educación de
sexos, La mujer paraguaya, necesidad de su educación integral; Reseña
histórica del movimiento feminista paraguayo, etc.), pero en los duros
momentos de la dictadura stroessnerista, fueron destruidos. Fue una
gran luchadora por la dignificación del maestro y representó al
magisterio nacional en varios congresos internacionales. También tuvo
una intensa participación en actividades políticas y conoció el
exilio. Representó al Paraguay en el primer congreso internacional de
maestros, realizado en Montevideo. Falleció el 29 de marzo de 1962.
De importante actuación en diversos escenarios fue doña Lidia Frutos
Alderete de González. Quien, como doña Rosa Peña, además de maestra
fue primera dama. Nació en San José de los Arroyos. Egresó de la
Escuela Normal de Profesores N° 1 y usufructuó una beca de
perfeccionamiento en Buenos Aires. Fue docente en el Colegio
Internacional y en otras instituciones educativas de la capital. En un
segundo viaje a Buenos Aires, realizó estudios universitarios y egresó
como doctora en Filosofía. Casada con J. Natalicio González, fue
primera dama de la nación. Un grave accidente le desfiguró la cara y,
años después, acompañó a su marido en misión diplomática. Estudió
Sociología y se doctoró en la Universidad de California. A la muerte
de su marido, se suicidó en la ciudad de México, el 6 de diciembre de
1966.
En San Lorenzo, una gran educadora, como muchas de su generación, fue
doña Clotilde Paredes. Se destacó en la docencia por su capacidad,
profesionalismo y abnegación. Egresada de la Escuela Normal de
Maestras, ocupó la dirección de la escuela que años más tarde se
denominó España, en su ciudad natal. Desde 1916, año de su designación
en su cargo, se hicieron sentir los efectos de su competencia y
eficacia en el magisterio. Durante su dirección, la Escuela España
adquirió la jerarquía de un verdadero Centro Cultural. En su pequeño
teatro se llevaron a cabo veladas de verdadera calidad artística y
cultural, como charlas, conferencias y recitales musicales. Con su
temprana muerte, acaecida en 1931, la Escuela España cerró una etapa
que con estricta justicia puede ser calificada como "la época de oro
de la institución".
Maestra y escritora fue Luisa Ríos Velasco de Caldi, nacida en
Humaitá, el 10 de noviembre de 1902. Se recibió de maestra normal en
la Argentina y ejerció la docencia durante muchos años en la capital
del país, especialmente en escuelas nocturnas, cárcel de mujeres,
correccional de menores y la escuela de ciegos. Durante la Guerra del
Chaco fue enfermera. Fue autora de comedias escolares y escribió
poesías y compuso canciones.
Maestra de alma fue Elida Ayala de Collados, quien además de
educacionista, estudió Medicina, luego Derecho e Historia, además
estudió Musicología, profesorado de Danzas clásicas y modernas, Artes
plásticas y Canto. Colaboró con varios periódicos locales y
extranjeros, e integró un plantel de maestros voluntarios que daban
clases de alfabetización de adultos en plazas y talleres y barrios
humildes.
Otras destacadas maestras, entre muchas otras, son: Edelmira González
de Almeida, luqueña, directora durante más de tres décadas del Colegio
Nacional de Niñas (1946-1981), y Celia Arias Correa, encarnacena,
quien fue catedrática en las escuelas normales y de comercio.
Secretaria interina del Ministerio de Educación, realizó cursos de
especialización en la Universidad de Columbia, EE.UU., además de
visitar centros educativos de varios países europeos. Fue supervisora
General de Escuelas y directora técnica de Educación en el Servicio
Cooperativo Interamericano de Educación.
Más que maestras
También se dedicaron a estos menesteres, maestras como Inés Enciso
Velloso, nacida en Ypané, quien además fue prestigiosa abogada, una de
las primeras mujeres en esa profesión. Además de catedrática en varios
centros educativos, fue asesora jurídica del Ministerio de Industria y
Comercio, de la Administración Nacional de Electricidad y promotora de
los derechos de la mujer. Fue la primera mujer en ocupar un escaño en
la Cámara de diputados.
Destacada actuación tuvo doña Beatriz Mernes de Prieto, formada,
además del Colegio de la Providencia, en Inglaterra. Durante la Guerra
del Chaco fue fundadora de hospitales de sangre, directora de la
primera Escuela de Enfermería y continuadora de la obra de don Manuel
Riquelme, como directora del Secretariado Paraguayo de Niñas. En 1943
fundó y presidió la Institución Cultural Amparo a la Mujer.
Una maestra muy especial fue doña Angela Artigo de Hornug, quien se
preocupó por los alumnos excepcionales, dedicándose a la enseñanza de
sordomudos. Maestra multifacética fue doña Azucena Zelaya,
declamadora, actriz y poetisa. Fundó la Escuela de Arte Julio Correa y
los clubes de arte de escuelas de Asunción y de varias ciudades del
país. En su ancianidad, fundó una escuelita en San Lorenzo, donde
ejerció su actividad hasta el fin de sus días, el 29 de junio de 2000.
También desaparecida hace unos años, fue la profesora Vitalina Páez
Ibarra. De reconocida trayectoria, trabajó en numerosas instituciones
educativas del país. Fue decana de la Facultad de Filosofía y Ciencias
Humanas de la Universidad Católica y tuvo ocasión de dirigir la
institución en los años bravos de la dictadura stroessnerista. Como
vicerrectora de la UCA, impulsó la renovación curricular de las
facultades de la universidad, la actualización permanente del cuerpo
docente y la renovación de los estatutos y la orientación de las
unidades pedagógicas de dicha casa de altos estudios.
Importante papel le cupo desarrollar no solo en el país, sino en la
Argentina a la profesora Isabel Llamosas de Alvarenga. Enseñó, desde
su fundación en la Escuela Artigas y, en una ocasión salvó del
fusilamiento a dos alumnos suyos, obteniendo el indulto presidencial.
Representó al Paraguay en la Convención del Magisterio Internacional
Americano. Fue fundadora de la primera escuela de la Cárcel Pública.
En 1938 fundó el patronato de menores "Paula Albarracín de Sarmiento",
de Posadas. Falleció el 6 de marzo de 1983.
No son las únicas, pero en ellas representamos a las centenares de
forjadoras de ciudadanos paraguayos en los dos siglos que lleva de
existencia el Paraguay.
En San Lorenzo, una gran educadora, como muchas de su generación, fue
doña Clotilde Paredes. Se destacó por su abnegación, profesionalismo y
capacidad.

ARGENTINA, Buenos Aires,

Los enfermeros muestran números sobre su reclamo
Entregaron a este diario dos recibos de sueldo de una empleada con
tres años de antigüedad y de otra con 17, con montos netos a percibir
inferiores a 2500 pesos. Recordaron que iniciaron el pedido en octubre
del año pasado ante el director del Centro de Salud, Eduardo Giordano
LOS RECIBOS DE SUELDO DE UNA ENFERMERA CON TRES AÑOS DE ANTIGÜEDAD Y
OTRA CON 17 AÑOS, CON INGRESOS NETOS ("DE BOLSILLO") DE 2306,99 Y
2028,98 PESOS RESPECTIVAMENTE. EN EL SEGUNDO CASO, LOS DESCUENTOS
INCLUYEN 413,76 POR UN PRESTAMO (IGUALMENTE, SIN INCLUIRLO, EL INGRESO
NO ALCANZARIA A 2500 PESOS)
Enfermeros del Centro Municipal de Salud describieron argumentos
relacionados con su reclamo de mejoras salariales y en un comunicado
entregado en nuestra redacción, adjuntaron recibos de sueldo (se
preserva nombre y número de legajo) en los que se pueden apreciar los
montos que perciben dos integrantes del personal.
En el escrito indican que "como ya es de público conocimiento las
enfermeras/os que trabajamos en el Centro Municipal de Salud de esta
localidad estamos llevando a cabo un reclamo, donde pretendemos que se
nos reconozca el cuidado proporcionado al paciente, con alta
dedicación. Para ello nos avala una profesión con fundamento
científico y un título que nos acredita como profesionales de la salud
(Ley provincial 12.245), y nuestro trabajo no puede ser realizado por
ningún otro profesional".
En este marco, señalan que "por ello necesitamos que la población sepa
algunas de las tareas que realizamos diariamente, por lo que pedimos
un reconocimiento hacia nuestras actividades que no son pocas y de las
cuales enumeraremos algunas".
Por tal motivo, mencionan tareas asistenciales que realizan. Entre
ellas, incluyen "examen físico, oxigenoterapia, administración de
nutrición enteral, administración de medicamentos (v/o, vía
parenteral, vía IM, vía EV, vía mucosa, vía dérmica), aspiración de
secreciones, control de signos vitales, cura de colostomías,
realización de electrocardiogramas, realización de
electroencefalogramas, fijación y mantenimiento de drenajes
quirúrgicos, fisoterapia respiratoria, diálisis y hemodiálisis,
inmovilización de fracturas y luxaciones, colocación de sondas
nasogástricas, aspiración gástrica, colocación de sondas vesicales,
preparación y administración de fármacos, curas de úlceras por
presión, administración de enemas evacuantes para distintos fines,
reanimación cardiopulmonar, recogida de distintas muestras corporales
para análisis y cultivos, retirar drenajes y puntos quirúrgicos,
retirar catéteres centrales y arteriales, llevar hojas de balance
hídrico, realizar preparación preoperatoria como por ejemplo rasurado
de las diferentes zonas quirúrgicas, registro de historias clínicas,
tareas comunitarias, confort e higiene, movilización del paciente sin
importar su peso, masajes, alimentación cuando son dependientes,
contención y apoyo familiar, acciones psicosociales, planificación de
cuidados, actividades educativas y preventivas, funciones docentes,
funciones de supervisión, funciones de investigación,
perfeccionamiento, colaboración con el médico y el anestesista,
colaboración con el equipo interdisciplinario del Centro de salud,
traslados de pacientes de un servicio a otro, orientación familiar,
identificar signos y síntomas, aplicar medidas de prevención y control
de infecciones nosocomiales, aplicar técnicas antisépticas y
esterilizantes, y más...".
Como conclusión, señalan que "nuestro trabajo implica
responsabilidades y dedicación las 24 horas del día y este reclamo lo
estamos haciendo en forma pacífica sin desatender las necesidades de
la población. Nuestro objetivo es informar a la comunidad de Tres
Arroyos cuáles son las tareas que realizamos a diario en el único
hospital público que tiene la ciudad y sus alrededores ¿Es mucho lo
que pedimos?".
Luego de hacer mención a los recibos de sueldo que adjuntan al
comunicado, afirman: "Queremos destacar que este reclamo fue iniciado
el 6 de octubre del año 2010 dirigido al director técnico del Centro
Municipal de Salud, doctor Eduardo Giordano".
Según puntualizan, el escrito es firmado por un representante de cada
sector. Lo suscriben Mónica González, Andrea Martínez, Mirta Alvarez,
Alejandra Lantero, Matilde Aguirregabiría, Paola Rubio, Elina
Berrutti, Renée Madrid, Nora Vásquez, Adriana Sosa y Fabiana Figgini.

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