22 mar. 2012

URUGUAY, Los funcionarios del Hospital Maciel sospechaban que el enfermero de ese centro asistencial

Colegas sospechaban de muertes; juez utilizó informe sobre Maciel

Operación Ángeles. Juez descartó acción piadosa y concluyó que los
enfermeros tuvieron intención de matar | Una enfermera que testificó
en la causa dijo que Pereira era "menos diez" para el trabajo
Los funcionarios del Hospital Maciel sospechaban que el enfermero de
ese centro asistencial procesado mataba pacientes. El jefe de la
Unidad de Cuidados Coronarios dijo en el juzgado que no hay
explicación para la suba de fallecimientos.

El juez Rolando Vomero concluyó que si bien los enfermeros Marcelo
Pereira y Juan Ariel Acevedo, procesados por matar a 15 pacientes (y
no 16 como se indicó inicialmente) afirmaron que no tuvieron intención
homicida, la prueba reunida en la investigación "permite sin esfuerzo
deducir la intención de matar" de ambos.

Acevedo, quien trabajaba en la Asociación Española, fue imputado por
diez delitos de homicidio especialmente agravado; mientras que Pereira
(que trabaja en la mutualista y también en el Hospital Maciel) fue
procesado por el mismo delito pero por cinco casos.

Junto a Acevedo y Pereira, el juez Vomero envió a prisión a la
enfermera Andrea Acosta, de la Asociación Española, a quien acusó por
complicidad en uno de los homicidios cometidos por Acevedo. La mujer
estaba al tanto de que su colega le suministró medicación no indicada
a un paciente que falleció por esa causa.

Tanto Acevedo como Pereira declararon en el juzgado que actuaban en
casos de enfermos terminales y que su intención era evitar sufrimiento
a los pacientes y a sus familias.

"Si mi madre o mi padre estuviera en una situación así yo hablaría con
el médico para que la sedaran. Mi error fue haberlo suministrado sin
autorización médica. No fue con el fin de matar a nadie (…)", declaró
Pereira al ser interrogado en el juzgado.

"Llega un momento que no se puede tolerar tanto sufrimiento. Llegó al
límite de mi persona, tomé una decisión de parar, de hacer y que la
gente dejara de sufrir (...)", dijo Acevedo, según consta en el auto
de procesamiento del juez Vomero que fue divulgado ayer.

Ninguno de los enfermeros pudo precisar cuándo comenzaron a terminar
con la vida de pacientes ni tampoco el total de casos. Acevedo declaró
ante el juez Vomero que lo hacía desde "hace un par de años", pero la
Policía estima que podrían ser cinco o seis.

El caso que puso en evidencia el accionar de Pereira (que mataba a los
enfermos suministrando medicación) ocurrió el 12 de marzo, cuando le
inyectó lidocaína a la paciente Santa Gladys Lemos, quien estaba
internada en la Unidad de Cuidados Coronarios del Hospital Maciel.

En el caso de Acevedo (que mataba a sus víctimas inyectando aire) la
muerte en la que se basa el juez Vomero es la de José Alberto Bianchi,
quien falleció en el CTI Neuroquirúrgico de la Asociación Española en
diciembre de 2011.

La resolución del magistrado ordena citar a varias personas, entre
ellas, el director del Hospital Maciel, Raúl Gabús y al jefe de la
Unidad de Cuidados Coronarios (UCC), José Pedro Patritti. Ambos ya
declararon en el juzgado el fin de semana.

También ordena la conformación de una Junta Médica que evaluará los
casos a estudio y los que se puedan presentar. En función de lo que
indiquen los expertos se habilitará la exhumación de cadáveres.

SOSPECHAS. La resolución del juez refleja los testimonios de varios
funcionarios del Hospital Maciel que al declarar como testigos dijeron
que existían "dudas sobre Pereira".

"Todo se debió a comentarios que hizo el indagado en cuanto a que en
su otro trabajo, en la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos,
se mataban a determinados tipos de pacientes", explica el juez.

Una enfermera afirmó que la presencia de Pereira en varios turnos es
"un denominador común" en "la mayoría" de los casos y por eso "hay
rumores de todo el personal de que él ejerce un poder sobre los
pacientes y que administra algún tipo de medicación no indicada".

Otra enfermera dijo que Pereira era "menos diez para el trabajo" y
contó que vio a su colega manipulando con la luz apagada la vía
central de Santa Gladys Lemos, quien murió por un paro respiratorio.

Según relataron fuentes del Maciel a El País, hace un año y medio
Pereira tuvo un "altercado" con la jefa de Enfermería de la UCC, Ana
Claudia Rondán, quien solicitó a la dirección del hospital que lo
sacaran del servicio hacia otra unidad.

Según las fuentes, Rondán habría argumentado que se trataba de una
persona "agresiva" y que tenía "problemas de relacionamiento" con los
demás funcionarios.

La dirección desestimó el reclamo de Rondán. Pero por si acaso,
Pereira habría solicitado apoyo al sindicato a través de la Comisión
Interna del Maciel, alegando que era víctima de una "persecución" por
parte de la nurse. Lo cierto es que Pereira siguió trabajando en el
servicio durante todo este tiempo. Sin embargo, Rondán pidió licencia
sin goce de sueldo y aún no se ha reintegrado.

AUMENTO. En su resolución, el juez Vomero cita el informe de Patritti,
el director de la UCC del Hospital Maciel, quien advirtió un "brusco
incremento" en los fallecimientos de pacientes registrados en 2011,
que pasó de un promedio histórico de 3 o 4% anual a casi el 10%.

En el juzgado, Patritti -que en 2011 también denunció a Pereira- dijo
que "todos los fallecidos eran enfermos graves pero estaban dentro del
promedio de gravedad de los pacientes que ingresaron a la unidad desde
su creación (…)".

Agregó que "dentro de su gravedad no esperábamos que tuvieran un
desenlace agudo". "Este grupo de pacientes no era un grupo distinto al
promedio de los ingresos (...) en conclusión, no debería haber
aumentado la tasa de mortalidad de la forma que aumentó", afirmó.

El subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo, contradijo el
informe de Patritti, que fue publicado el martes por El País.
(Producción: R. Rossello).
Lista de 15 víctimas de asesinos

Debido a las dificultades que enfrenta la Policía para ubicar a varios
de los familiares de las víctimas (ver nota aparte), El País ha creído
conveniente la publicación de los nombres de éstas para facilitar su
ubicación. Según el auto de procesamiento, el enfermero Marcelo
Pereira reconoció haber dado muerte a: Santa Gladys Lemos Ibáñez,
María Luisa Torrado Calvo, María Cuello, Nibia Mendilarzu y Enrique
Pedro Yerle Molinari. Por su parte el enfermero Juan Ariel Acevedo
confesó las muertes de: José Alberto Coll Bianchi, Leonardo Roberto
Storutto, Soledad Lantes Felipez, Clara Esteban Ise, Beriana Selva
Aguirre Larrosa, Adruab Mambrigadez Fernández, Silvano Francisco Rovan
Volchich, Carlos Santiago Rodríguez Albarracín, Blanca Nélida Formiga
y Nancy Mariana Alfonso Lustaunau.
Evalúan licenciar al personal o cerrar unidad del Hospital Maciel

El ambiente está enrarecido en el Hospital Maciel. Los asesinatos
ocurridos en la Unidad de Cuidados Coronarios (UCC) dejaron
inevitables consecuencias en todo el personal y en los usuarios.

Ayer hubo una serie de reuniones entre la dirección del centro
asistencial y las distintas jefaturas. Según confiaron fuentes del
Maciel, se analizó la posibilidad de licenciar al personal de la UCC.
De acuerdo a un acta de inspección del MSP fechada el 18 de marzo, ya
se bloqueó el ingreso a nuevos pacientes (hay actualmente cinco
internados). Ahora la idea sería ir rumbo al cierre de la unidad,
comentaron las fuentes. La información circuló ayer entre los
funcionarios del Maciel, pero no fue confirmada oficialmente. El País
intentó sin éxito comunicarse con las autoridades del directorio de la
Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE). También fue
consultada por este tema la gerenta general del organismo, Alicia
Ferreira, pero evitó hacer declaraciones.

Según pudo saber El País la medida sería tomada debido a que los
funcionarios del área están "afectados" y "con mucho estrés" tras lo
ocurrido. Además hay funcionarios que expresaron incomodidad por
trabajar junto a la esposa de Marcelo Pereira, uno de los dos
enfermeros homicidas, que también se desempeña en ese servicio como
enfermera.

El País Digital

MISIONES, Capacitan a enfermeros en Santa Ana

Se realizó hoy martes el primer encuentro de capacitación de
enfermeros en la localidad de Santa Ana; el mismo responde al convenio
acordado entre Mabel Pezoa, intendente de esta localidad, y las
autoridades del Colegio de Profesionales de Enfermería de Misiones.
Los encuentros, que son gratuitos y asisten personal de enfermería de
distintas localidades de la zona, se celebrarán en forma mensual a lo
largo de todo el año y abordarán distintas temáticas relacionadas al
cuidado de la salud de la población.

De este primer encuentro participaron el Lic. Daniel Szewaga,
presidente del COLPEM, los enfermeros Jorge Godoy, Juan Lovello y
Ricardo Ferreyra, integrantes de la comisión directiva del mismo
organismo, el Dr. Orlando Querencio del Departamento de Docencia del
Hospital Escuela de Agudos y autoridades locales que acompañaron al
personal en formación.

Consultado acerca de esta experiencia, Szewaga manifestaba: "Es una
gran alegría para todo el Colegio de Profesionales de Enfermería el
poder salir a las distintas comunidades, hoy se han convocado
alrededor de cuarenta personas, las cuales han sido capacitadas sobre
primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar básica, lo cual
definitivamente repercutirá en la salud de la población, aumentando,
no solo la expectativa de vida, sino también la calidad de la vida de
la comunidad". En la misma línea, Ricardo Ferreyra expresaba: "El
Colegio de Profesionales de Enfermería, desde la asunción de esta
Comisión Directiva, ha salido a recorrer los distintos municipios, al
encuentro con los colegas, durante todo este año estaremos haciendo
base en Santa Ana, que es una ciudad no solo estratégicamente bien
ubicada, sino con una gente que nos ha recibido muy bien y donde el
apoyo de la señora intendente se ha destacado desde el primer momento
en que planteamos la necesidad de formación continua de los
enfermeros".

El sindicato de Enfermería denuncia el aumento de cargos en el SAS

Satse critica el incremento del gasto en directivos en un contexto de
crisis económica

El sindicato de enfermería Satse de Andalucía ha denunciado el
"incremento" de cargos directivos e intermedios registrado en la
plantilla del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y el "gasto" que implica
para las cuentas públicas, tras los datos recopilados por este
sindicato en las memorias del SAS. De hecho, y siempre según los datos
recopilados por este sindicato, en 2011 el sistema sanitario andaluz
contaba con 4.608 cargos directivos e intermedios, frente a los 4.080
que formaban parte de la plantilla en 2007, es decir, 528 nuevos
cargos en plantilla.

Sólo entre 2010 y 2011, según este sindicato, el número de cargos
directivos e intermedios se incrementó en 76 profesionales. Por
contra, en este mismo período la plantilla de Enfermería aumentó en 13
profesionales, la de Fisioterapeutas en uno y la de Matronas descendió
en tres profesionales.

Satse detalla que en la memoria de 2011 que el SAS publicó ayer mismo
en su web, la plantilla presupuestaria la forman un total de 84.768
trabajadores, siendo el colectivo más numeroso el de personal no
sanitario, con 20.630 trabajadores, por delante incluso de la
plantilla de enfermería, compuesta por 20.557 profesionales. A la
vista de estos datos, Satse lamenta el incremento del gasto que supone
el aumento de la plantilla de cargos directivos e intermedios y que el
sindicato achaca a la implantación del modelo de Unidades de Gestión
Clínica. Para Satse, el incremento de los puestos directivos y cargos
intermedios implica un aumento innecesario del gasto.

URUGUAY, Enfermeros usaron morfina y aire en venas para "permitir descansar" pacientes

Álvaro Mellizo

Montevideo, 21 mar (EFE).- Morfina para dormir a enfermos con
problemas respiratorios e inocular 20 centímetros cúbicos de aire en
las venas para permitir "descansar" a ingresados en cuidados
intensivos fueron parte de los métodos que usaron dos enfermeros,
acusados de matar a 15 pacientes en dos hospitales de Montevideo.

Según se desprende del auto judicial difundido hoy, los dos enfermeros
emplearon esos métodos en sus actividades, que consideraban como actos
"piadosos" y "beneficiosos para la humanidad".

En sus declaraciones ante el juez Rolando Vomero, el enfermero de 46
años Ariel Acevedo, que trabajaba en la Asociación Española de
Socorros Mutuos y al que se responsabiliza de la muerte de diez
personas, dijo haber empleado una jeringa de 20 centímetros cúbicos
para inyectar a un número indeterminado de pacientes.

"¿Cuántos?, es imposible de contestar, porque no es una cosa para
llevar la cuenta. Lo hacía para, es contradictorio lo que voy a decir,
pero lo hacía por la humanidad", dijo Acevedo en los tribunales según
recoge el auto del juez instructor.

Acevedo, que reconoció a diez personas como víctimas en la lista que
le presentaron tras ser detenido, confesó que su actuación se produjo
porque "estaba al límite" de su persona por el sufrimiento de la gente
y que por eso tomó la decisión de "hacer que la gente dejara de
sufrir".

"Pero pasó tanto tiempo y veía que eso, se continuaba y se continuaba.
Y reitero, mi intención no era parar la vida, sino permitir
descansar", dijo.

Por su parte, Marcelo Pereira, de 39 años, acusado de cinco asesinatos
y padre de dos hijos, confesó haber "suministrado medicación que no
estaba en la historia clínica a pacientes que estaban en etapa
terminal".

El caso que permitió finalmente detener a los dos enfermeros, que se
conocían pero que no actuaban en conjunto, fue precisamente por una de
estas intervenciones de Pereira.

El pasado día 12 de marzo, Gladys Lemos ingresó al hospital Maciel con
un cuadro de hipoglicemia causado por su diabetes.

"A esta señora la fui a controlar y estaba con hipotensión importante.
Estaba con trabajo respiratorio. Traté de comunicarme con ella, quería
saber si estaba ubicada en tiempo y espacio, que no lo estaba. Tenía
un déficit del lado derecho y estaba con una afasia de expresión.
Entones le administré una ampolla de morfina, no con el fin de
matarla, sino con el fin de sedarla", dijo Pereira al juez.

Tras suministrar la droga, la mujer entró en paro respiratorio y el
enfermero sintió un ronquido, tras el cual se marchó a controlar a
otros pacientes.

Luego, buscó al médico y la enfermera para realizar la reanimación de
la mujer, maniobra en la que participó sin decir que le había
inyectado morfina.

En su reporte, el forense determinó que tenía lidocaína en la sangre,
algo contraindicado con su enfermedad, pese a lo cual el médico indicó
que la causa de la muerte fue indeterminada.

El enfermero admitió que la maniobra la realizó con otros cuatro pacientes.

"No recuerdo a qué otros pacientes lo hice. No niego que he dado
sedantes a pacientes, pero no recuerdo el paciente. Recuerdo que eran
pacientes que tenían un mal pronóstico vital. Son pacientes en los que
no hay una resolución de vida. Eran pacientes que estaban sufriendo",
indicó.

Precisamente, el enfermero lamentó particularmente que no se den
drogas de este tipo a pacientes que por ejemplo no pueden respirar y
sufren por ese motivo.

Así, Pereira apuntó que si su madre y su padre estuvieran en una
situación así "hablaría con el médico para que los sedaran".

"Mi error fue haberlo administrado sin autorización médica. No fue con
el fin de matar a nadie", dijo.

El enfermero insistió ante el juez en esas tesis, lamentando que "no
sé por capricho de quién", no se toma la determinación de sedar a los
pacientes para que "por fin puedan descansar en paz". EFE

URUGUAY, Enfermeros uruguayos afirman no recordar cuántas veces mataron

Enfermeros uruguayos afirman no recordar cuántas veces mataron
Internacional • 21 Marzo 2012 - 11:20pm — AFP

El auto de procesamiento judicial difundido hoy revela que las
muertes, que podrían ser centenares, iniciaron al menos en 2010,
mientras se ha producido una avalancha de denuncias de familiares de
fallecidos en los centros médicos.


Ernesto, el bisnieto de Santa Gladys Lemos, la paciente cuya muerte
destapó el escándalo de los asesinatos en los hospitales, muestra una
fotografía de ella en su casa de Montevideo

Montevideo • Dos enfermeros uruguayos que asesinaban pacientes e
identificaron sólo a 15 víctimas declararon que no podían precisar
cuántas veces mataron, según el auto de procesamiento judicial
difundido hoy, el cual revela que las muertes -que podrían ser
cientos- se remontan al menos a 2010.

Juan Ariel Acevedo, de 46 años y encausado por diez homicidios en la
institución privada Asociación Española en Montevideo, dijo ante la
justicia que no recordaba cuántas veces inyectó aire por vía
intravenosa a pacientes para matarlos. "No es una cosa para llevar la
cuenta", afirmó.

Interrogado sobre desde cuándo lo hacía, dijo: "No puedo precisarlo,
pero un par de años puede ser".

Por su parte, Marcelo Pereira (40) reconoció en el juzgado que
suministró "medicación que no estaba en la historia clínica a
pacientes que estaban en etapa terminal" y admitió que realizó esa
maniobra "numerosas veces". "El tiempo no se lo puedo precisar. Tal
vez un año o un año y medio", indicó.

Según el escrito judicial, Pereira -inculpado por cinco homicidios en
una unidad de cuidados intermedios (cardiología) del hospital público
capitalino Maciel- reconoció que también cometió asesinatos en la
Asociación Española, donde trabajaban los dos imputados y otra
enfermera procesada por encubrimiento.

El juez no ha podido determinar que los enfermeros -que se conocían
entre sí- actuaran en conjunto, aunque el ministro del Interior,
Eduardo Bonomi, declaró en los últimos días que los imputados sabían
lo que hacía el otro y parecía haber una "suerte de competencia" entre
ambos.

Los dos acusados aseguraron que actuaron por móviles de piedad, algo
que fue descartado por los investigadores. "Llega un momento que no se
puede tolerar tanto sufrimiento, llegué al límite de mi persona, tomé
una decisión de parar, de hacer que la gente dejara de sufrir (...) mi
intención no era parar la vida, sino permitir descansar", declaró
Acevedo.

"No eran al azar, se trataba de pacientes en etapa terminal. En el
cual él y la familia, según mi visión, estaban en un sufrimiento
continuo", aseguró a su vez Pereira, que cuando fue detenido tenía
morfina en su poder, entre otras drogas.

La Policía, las autoridades sanitarias y las asociaciones de usuarios
de la salud de Uruguay han recibido en las últimas horas centenares de
denuncias de familiares de fallecidos en los dos hospitales donde
trabajaban los enfermeros.

El Movimiento Salud Para Todos, asociación de usuarios del hospital
público Maciel, ya recibió 250 llamadas de familiares de fallecidos en
los dos hospitales, dijo su presidente, Ruben Bouvier, quien denuncia
que detrás del sórdido caso de los enfermeros están "la desidia y la
falta de controles".

"Tenemos un volumen de información muy grande y con casos muy graves
que se agregan a toda esta situación", afirmó. La organización planea
reunir los datos de todos los casos y presentarlos ante el juez
Rolando Vomero, que el domingo procesó con prisión -lo que implica que
empieza el juicio- a los enfermeros.

En la Unidad de Información al usuario del Ministerio de Salud Pública
(MSP) -que fue reforzada a raíz del caso- se recibieron el martes 67
consultas de familiares de fallecidos en estos sanatorios, dijo hoy en
conferencia de prensa Elena Clavel, directora general del Sistema
Nacional Integrado de Salud (SNIS).

En tanto, la Dirección General de Crimen Organizado, a cargo de la
investigación policial, sumó más de 200 denuncias que ahora los
investigadores deberán chequear, según el diario El País. "No sabemos
desde cuándo actuaban y probablemente nunca lo sepamos", admitió una
fuente del Ministerio de Salud Pública (MSP).

"Si no moría esta mujer la semana pasada esto podría haber seguido
durante cinco o seis meses más", agregó, en referencia a Santa Gladys
Lemos, una paciente de 74 años cuyo asesinato el 12 de marzo -cuando
acababa de recibir el alta hospitalaria- permitió detener a los
enfermeros.

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