7 abr. 2016

Los enfermeros protestan contra la norma que les prohíbe prescribir

Salud y el colectivo afectado han alcanzado un preacuerdo para desarrollar un decreto catalán propio que sortee la orden estatal

Los enfermeros catalanes han salido este jueves a la calle para rechazar, una vez más, el decreto estatal que prohíbe al colectivo sanitario indicar fármacos u otros productos sanitarios sin permiso previo de los médicos. Más de medio millar de sanitarios han participado en una marcha por el centro de Barcelona para alertar de la "situación de emergencia" que vive el colectivo porque, de cumplirse esta norma a rajatabla, "se paralizaría el sistema". Los enfermeros, que advierten que el decreto estatal limita sus funciones y deja al gremio en una situación de "gran inseguridad jurídica", urgieron al Departamento de Salud la puesta en marcha de una norma catalana que sortee el Real Decreto. La Generalitat llegó a un preacuerdo con el colectivo la semana pasada para empezar a redactar una ordenanza autonómica propia.

El llamado decreto de prescripción enfermera, aprobado el pasado octubre y puesto en marcha el día antes de Nochebuena, dispone que el colectivo "podrá indicar, usar y autorizar la dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica" pero, para ello, "será necesario que el correspondiente profesional prescriptor [el médico] haya determinado previamente el diagnóstico, la prescripción y el protocolo o guía de práctica clínica y asistencial a seguir". El redactado final de la norma dio un vuelco total a las previsiones de los enfermeros, que habían mantenido conversaciones con el Ministerio de Sanidad en el otro sentido, para regular más sus prácticas y darles más amparo legal. "Este decreto hace imposible la práctica enfermera", ha denunciado este jueves la decana de colegios de enfermería, Núria Cuixart.

Al grito de "Sin enfermería, ¿quién te cuidaría?", cientos de batas y pijamas blancas arrancaron la manifestación desde la plaza de la Catedral hasta la plaza Sant Jaume, donde se ubica la sede de la Generalitat y el Ayuntamiento. El consejero de Salud, Toni Comín, se ha presentado por sorpresa al inicio de la marcha para dar su "apoyo" al colectivo, con el que lleva semanas de negociaciones para desarrollar una norma catalana. El preacuerdo alcanzado para una norma catalana desarrolla el decreto estatal pero sin saltárselo, para evitar que el Gobierno central recurra la ordenanza autonómica. Sin embargo, queda mucho trabajo de campo para consensuar el decreto con el colectivo más reticente, los médicos. "Las negociaciones con Salud han sido efectivas pero ahorra corresponde al Departamento consensuarlo con el colectivo médico y otros colectivos que participan en la práctica asistencial", ha apuntado Cuixart.

Según la decana de los enfermeros, "para los pacientes, el real decreto significa muchísimos retrasos e incertezas en la atención al no poder hacer estas prescripciones". La sanitaria pone como ejemplo algunas situaciones absurdas que pueden darse si se cumplen la normativa. "Una enfermera experta en diabetes se encarga de regularle la dosis de insulina al paciente y enseñarle a él mismo a hacerlo. Sin embargo, con el real decreto, el usuario puede bajarse y subirse las dosis de insulina pero el enfermero no, porque no tienen el consentimiento del médico", ha relatado Cuixart.

Los enfermeros aseguran que, si cumplen a rajatabla el decreto de prescripción enfermera, "se paralizaría el sistema"

Todas las expectativas del colectivo enfermero están puestas en la reunión de la próxima semana del Consejo Interterritorial de Salud. Comín llevará su propuesta al encuentro y los sanitarios esperan que, al menos las 14 comunidades autónomas que se posicionaron en contra del real decreto, presionen al Ministerio para que anule la norma.

Las Urgencias del Hospital General del Virgen del Rocío se colapsan

El Satse denuncia hacinamiento en el área de Observación y exige al SAS más dotación de recursos

El aumento de la afluencia de enfermos durante la última semana, que ha girado en torno al 10% y al 15% respecto al resto del año, ha provocado el colapso en las Urgencias del Hospital General Virgen del Rocío y especialmente en la zona de Observación, donde permanecen pacientes que esperan el ingreso o bien que necesitan una vigilancia del personal sanitario durante un periodo de tiempo. 

El área de Observación está equipada con 29 camas, pero durante los últimos días este servicio atiende a una media de entre 40 y 46 enfermos. Al carecer de refuerzos, el personal de enfermería se ha visto soprepasado, según denuncian portavoces del sindicato de Enfermería Satse en el Virgen del Rocío. 

El plan de alta frecuentación del SAS, que permanece activo, prevé refuerzos en los recursos ante los picos en la asistencia urgente, como ha ocurrido en las últimas jornadas. "De momento nos encontramos en la fase III de este plan que se activa para atender el aumento de pacientes que suele producirse en los meses más fríos, hasta marzo, pero en estos momentos no se ha reforzado las Urgencias", explica una portavoz del Satse. 

Tras un invierno atípico en cuanto a la baja incidencia de la gripe, durante la última semana se ha registrado importantes picos asistenciales. Desde el 28 de marzo, el SAS no ha vuelto a contratar refuerzos para afrontar la alta frecuentación, pese a que la situación ha empeorado, explica la central de los enfermeros. A última hora de la mañana de ayer, 44 pacientes permanecían en el área de Observación, que está dotada con recursos humanos y materiales para atender a 29 camas distribuidas en tres unidades (una unidad de Críticos con ocho camas; dos unidades de Medicina Interna, con 14 camas; y otra de cirugía, con 7 camas). El hacinamiento de los enfermos se suma a la sobrecarga de los profesionales que los atienden, que se quejan de unas condiciones que les impide asistirlos adecuadamente. "En la Unidad de Críticos, donde están los pacientes más delicados, sólo hay un enfermero trabajando para atender a ocho pacientes, de modo que necesita continuamente el apoyo de enfermeros de otras unidades, como, por ejemplo, de la que está dedicada a medicina interna", añaden fuentes sindicales. La mayoría de los enfermos en Críticos terminan ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde la ratio es de un enfermero por cada dos pacientes. 


Cada turno de Enfermería cuenta con dos profesionales en la unidad de estancias cortas, que está dotada con 19 sillones; y con cinco enfermeros para el resto de la Observación. Esta plantilla se ha quedado insuficiente, según denuncia el Satse, para asistir al pico asistencial que se está registrando desde hace una semana. La central exige a los responsables del hospital que dote al servicio con personal suficiente; y recuerda que en Feria la afluencia también crece.

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