28 feb. 2017

El Colegio de Alicante crea el Grupo de Enfermería contra la Violencia de Género

El Colegio de Enfermería de Alicante ha creado el Grupo contra la Violencia de Género para concienciar y promover las actuaciones de los profesionales enfermeros ante las situaciones de violencia machista, que califican, de acuerdo con lo expuesto en su portal web, como «la forma más cruel de discriminación de las mujeres», que puedan encontrarse en el desempeño de su labor.

La institución colegial alicantina ha puesto en marcha esta iniciativa porque los trabajadores de esta especialidad sanitaria están presentes en ámbitos laborales tales como colegios, centros de salud o geriátricos, no solo en hospitales. De esta forma, pretende sensibilizar a estos profesionales y promover la información continua en lo referente a este tema. Para ello, la asociación enfermera organizará actividades sobre violencia de género, la primera de ellas coincidirá con la festividad del Día de la Mujer del próximo mes de marzo.

En este sentido, Belén Payá y Montse Angulo, presidenta y vicepresidenta del Colegio, han declarado, según recoge el diario Información, que el proyecto persigue el objetivo de «concienciar a los profesionales para que sientan que este es un problema importante que afecta a la ciudadanía, porque muchas veces nos encontramos a compañeros que le restan gravedad o que directamente dudan de que sea una cuestión de primer orden»; «además queremos colaborar con la Universidad de Alicante y el CEU para abordar este problema desde las aulas», concluyen.

Por otro lado, la labor del Grupo de Enfermería contra la Violencia de Género no se limita a la concienciación, ya que, según se expone en la página del Colegio de Alicante, los integrantes de este proyecto también persiguen «promover el respeto y la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres en el seno de las instituciones».

La aventura de conocer otra realidad

Enfermeras para el Mundo cumple 17 años. A algunas voluntarias de las Islas la experiencia les ha cambiado la vida.

Enfermeras Para El Mundo (EPM) es una organización no gubernamental (ONG) que nació en 1996 con un objetivo claro: "Dar cabida a la enfermería en el mundo de la cooperación al desarrollo", explica Raquel Villalobos, técnica de proyectos de la ONG en Canarias. Creada por la Organización Colegial de Enfermería, en este tiempo EPM ha beneficiado a más de cinco millones de personas.

Desde sus inicios hasta ahora, los proyectos de la organización se han centrado en mejorar la salud de la población, con voluntariado nacional e internacional. Dentro del voluntariado internacional destaca el Proyecto VOLIN, en cuya última edición participaron dos enfermeras que trabajan en las Islas, Cristina Bravo y Nuria Rodríguez, que definen la experiencia como toda una aventura de enriquecimiento personal y profesional.

En todos los proyectos, EPM suele trabajar la atención primaria, no solo al reforzar los sistemas públicos a través del personal local, sino también mejorando las infraestructuras y los equipamientos. "Trabajamos también la educación para la salud de la población, asesorándoles sobre la salud materno-infantil y la prevención de enfermedades endémicas", cuentan. Otro de los objetivos de la ONG es sensibilizar a la comunidad sobre la violencia de género y reforzar la formación del personal sanitario para que pueda identificar los casos de violencia y el tratamiento que debe dar a las víctimas.

La labor de EPM se resintió cuando comenzó la crisis, ya que su principal fuente de ingresos es la financiación pública -autonómica y local-, por lo que el número de proyectos en ejecución se redujo. También tiene financiación privada, en menor medida, procedente de socios, colaboradores o acciones de marketing que realizan de forma puntual para recaudar fondos. Aunque los fondos siguen siendo reducidos, su situación ha empezado a mejorar este año.

A pesar de los recortes, el año pasado llevaron a cabo la decimoséptima edición del Proyecto VOLIN. Para este tipo de proyectos, seleccionan los países en función del Índice de Desarrollo Humano que presentan. "Intentamos trabajar donde más necesidad hay".

Allí se centran en conseguir que se cumplan los derechos humanos, especialmente en el ámbito de la salud, "y potenciar todo lo que tiene que ver con el empoderamiento de la mujer", añade Raquel.

Las enfermeras Cristina Bravo y Nuria Rodríguez participaron en un proyecto de cooperación al desarrollo en ciudad de Guatemala. Allí impartieron dos cursos, uno de formación en cuidados de geriatría y otro de primeros auxilios. La mayoría de los alumnos eran mujeres, aunque también había hombres de todas las edades y con un nivel de estudios variado. "Desde personas que apenas sabían escribir hasta personas tituladas, el rango era muy abierto", cuentan.

De su experiencia, Nuria reconoce que "es una realidad tan distinta a la habitual que todo lo que ves impacta". A pesar de la desigualdad socioeconómica que hay, destaca "lo agradecida que es la gente". Lo que más sorprendió a Cristina es que a pesar de la delincuencia que hay en la zona, la gente es feliz. "Te decían que salían de casa sin saber si iban a volver".

Los comentarios y la actitud de los locales les sorprendían continuamente. "Nos llegaban alumnos a clase y nos decían yo llego aquí todos los días con una sonrisa pero nadie sabe que vengo sin comer, porque no tengo qué comer", recuerda Nuria.

Durante el curso, un alumno vendía fiambreras y otras alumnas hacían comida para "sacar un dinero extra" y, aunque necesitaban ese dinero, las chicas les preparaban la comida a ellas todos los días, como muestra de agradecimiento. El alumno también les obsequió con un recipiente a cada una, y cuando ellas le preguntaron si podía permitirse el regalo, demostró su bondad con su respuesta. "Me dijo: yo no tengo mucho, pero ustedes están dando mucho para venir aquí, así que yo lo único que puedo dar es lo poquito que tengo", comenta Nuria. Las enfermeras cuentan que tal era la gratitud que sentían sus alumnos que cuando se despidieron el último día del curso les dieron regalos y tarjetas hechas a mano.

Para hacer este tipo de viajes hay que estar muy convencido, aunque siempre hay algún tipo de miedo o reservas para tomar esta decisión. En el caso de Cristina era "la inseguridad". "Uno va voluntario, pero no a jugarse la vida", explica. Sin embargo, una vez pasaron los primeros días ese miedo se disipó un poco, no solo por el respaldo de la ONG, sino porque los socios locales las cuidaron muchísimo. "Era como si tuviésemos a nuestros padres y abuelos allí". El principal temor de Nuria era no cumplir con las expectativas de los alumnos. "Lo que más me cuestioné era si iba a ser capaz de dar todo de mí". El hecho de que fueran las pioneras en este proyecto también asustaba, ya que no contaban con la experiencia de otros compañeros. "Íbamos a la aventura", explican. Pero a pesar de los temores que pudieran tener, el voluntariado era prioritario. "Son más importantes las ganas que tienes de ir".

Agradecen al Colegio de Enfermería de Santa Cruz de Tenerife que les haya brindado esta oportunidad, de la que se llevan no solo la experiencia, sino las vivencias personales. "Uno va desinteresadamente, pero es verdad que te traes el cariño de un montón de personas". Consideran que hay un antes y un después del viaje. "Esto te cambia, descubres capacidades que pensabas que no tenías". Ahora que han sido testigos de una realidad tan dura, las quejas que oyen a diario no las encajan del mismo modo. "Nosotros aquí nos preocupamos por nimiedades".

Aseguran que cuando realizas voluntariado no eres consciente de lo que puedes influir en la vida de otro, hasta el punto de cambiar su rutina. Una de las alumnas decidió, gracias a ellas, retomar sus estudios en enfermería.

Respecto a si volverían a viajar, no tienen dudas. "Vivida la primera experiencia, tienes ganas de repetir". Ambas consideran que es totalmente recomendable. "Engancha, por supuesto que lo recomiendo, y no solo a enfermeras sino a cualquier persona".

Proyecto VOLIN

El proyecto VOLIN es un programa de voluntariado internacional en el que los enfermeros y enfermeras pueden experimentar el voluntariado en un proyecto de cooperación al desarrollo. Se preseleccionan los socios locales, el alojamiento y el trabajo que se realizará, y luego se seleccionan los enfermeros candidatos, que harán un curso de formación previo al viaje. Realizada la experiencia, se evalúa el programa para detectar las fortalezas y debilidades, y se ofrece a los participantes realizar actividades de sensibilización a la población en España.

Quiénes pueden participar

Enfermeros y enfermeras titulados con un mínimo de 21 años y experiencia profesional. Se valora la formación en cooperación al desarrollo y el voluntariado, así como experiencia con otro tipo de ONG.

Una paciente de Oncología recoge firmas pidiendo más personal en el Hospital de Getafe

Una paciente del Hospital de día de Getafe denuncia que los enfermeros que les cuidan "no pueden más" por el gran número de pacientes al que atienden y ha iniciado una recogida de firmas exigiendo más personal. El cosejero de Sanidad de la Comunidad afirma que los pacientes de dicho hospital están "muy satisfechos".

Una paciente de Oncología del hospital de día en el Hospital Universitario de Getafe ha comenzado una recogida de firmas en la plataforma 'Change.org' para solicitar más personal. En cuatro días ha conseguido cerca de 500.

La mujer denuncia que las enfermeras y enfermeros que les cuidan "no pueden más" aunque "dan todo de sí mismos para que tengamos nuestros tratamientos a tiempo y no confundirse ante tanto paciente que gestionan entre apenas cuatro personas".

Además, ha asegurado que hay una media de 80 pacientes diarios "en un sala increíblemente pequeña, donde entre butaca y butaca no hay espacio, donde entre vómito y mareos no hay intimidad y donde ningún familiar te puede hacer compañía durante una media de cuatro horas en que sientes que tu vida se deshace por dentro".

"Mi tratamiento se me ha tenido que poner en una vieja sala de espera convertida en hospital de día detrás de un biombo sin intimidad ninguna", relata la paciente. "Las enfermeras del hospital de día de este centro de referencia en nuestro país, el Universitario de Getafe, necesitan compañeras ya", añade.

Sin embargo, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos, ha visitado este lunes el hospital de día de Oncología de Getafe para conocer lo que ocurre. Sánchez Martos ha asegurado que hoy no había demasiadas personas y que "los pacientes están especialmente satisfechos por el tratamiento que reciben, la humanización y la cercanía".

No obstante, ha quedado con todo el equipo de enfermería y con el gerente a que el día que esté al completo el hospital de día se vestirá de enfermero e intentará ayudar en las fórmulas que cree que han puesto en marcha y que funcionan.


Se pide una solución al problema de la prescripción enfermera


En relación con el reciente debate en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados de la Proposición no de Ley (PNL) presentada por el PSOE para derogar el RD 954/2015 y que, finalmente, ha sido rechazada.

La Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria (FAECAP) ha manifestado:

Tal y como venimos defendiendo desde que se inició el debate sobre la llamada "prescripción enfermera" queremos recordar que las enfermeras y enfermeros, por nuestra formación académica, estamos capacitados para diagnosticar problemas de salud y que, como consecuencia de ello, prescribimos intervenciones en el marco de nuestra disciplina, entre las que se encuentra la prescripción de medicación y productos sanitarios para el cuidado. Esto lo conocen bien los ciudadanos a los que atendemos y los médicos de familia con los que trabajamos en el día a día.
Para FAECAP la derogación del RD 954/2015, siendo imprescindible, es insuficiente pues el problema radica en la Ley 28/2009, de 30 de diciembre, de modificación de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. Esta ley reconoció la facultad para prescribir a los podólogos y se la negó a las enfermeras. Y en ella radica el problema actual. Incomprensiblemente se le reconoce a los podólogos (junto a médicos y odontólogos) la facultad de prescribir y a las enfermeras únicamente la de indicar, usar y autorizar la dispensación de medicamentos y productos sanitarios. Esto supone un claro agravio comparativo entre dos profesiones que tienen una similar formación académica en farmacología. En ese momento se perdió la oportunidad de solucionar el tema de forma definitiva, aceptándose la discriminación del colectivo enfermero en un tema para el que se encuentra perfectamente capacitado académicamente y avalado por el ejercicio profesional de años a este respecto.

¿El problema no es entonces el RD 954/2015 de "prescripción enfermera"?

No exactamente. Este RD, publicado el 23 de diciembre de 2015, y que en su redacción final introdujo modificaciones de redacción insultantes para la profesión enfermera, es completamente insatisfactorio para las expectativas de desarrollo de nuestra profesión. Pero conviene aclarar que también lo era el anterior, pactado entre el entonces ministro de sanidad Alfonso Alonso y los representantes de la mesa de la profesión enfermera. Ese RD, que se modificó a última hora, tampoco daba respuesta a las necesidades de la enfermería en materia de seguridad y reconocimiento de lo que viene siendo una práctica habitual en nuestra atención a los ciudadanos.
Por tanto, si reconocemos que el problema es la redacción de la Ley 28/2009, lo que procede es modificarla. No se trata de poner un parche modificando el decreto, sino de atajar el problema en su raíz y darle una solución definitiva. Únicamente cuando se reconozca la capacitación de las enfermeras como profesionales prescriptores, se darán las condiciones para que el problema quede resuelto.

Por ello no entendemos que el PSOE no haya aceptado las enmiendas de Ciudadanos, Podemos y ERC que mejoraban su PNL y añadían a la derogación del RD, la necesidad de modificar la Ley 28/2009.
En palabras de uno de los portavoces parlamentarios en la comisión de sanidad del 23 de febrero, "…es preciso reconocer que todos nos equivocamos cuando hicimos la ley del medicamento, e incluso cuando pensábamos que solo bastaba con derogar el decreto. Persistir en el error no va a conseguir que arreglemos el problema…".
En FAECAP subscribimos íntegramente estas palabras e instamos a los partidos políticos y, por supuesto, a nuestros representantes de la mesa de la profesión enfermera a que de una vez se adopten las medidas para modificar la ley del medicamento y dar así cobertura legal a lo que ya es una práctica habitual en la atención a nuestros pacientes, con cuyo reconocimiento contamos.


La enfermera de atención primaria, fundamental en la prevención y la promoción de la salud


Es una realidad que, en Catalunya, alrededor del 25% de los ciudadanos tienen una doble cobertura sanitaria (DC). Es decir, tienen suscrita una póliza de seguro privado además de la cobertura sanitaria pública (CSP). En España, el porcentaje de ciudadanos con DC es bastante menor, alrededor del 10%.

Se constatan perfiles sociodemográficos y de salud diferentes entre las poblaciones con cobertura pública únicamente y con doble cobertura. La población con DC tiene un perfil concreto: más joven, mayor nivel de estudios, pertenecen a clases sociales más favorecidas, declaran mejor estado de salud percibido, presentan menos enfermedades crónicas y discapacidades.

Además, se utiliza un patrón muy distinto de utilización de los servicios según se tenga DC o únicamente CSP. Los primeros frecuentan sobre todo la atención médica especializada. Los segundos frecuentan prioritariamente tanto la consulta del médico de familia como la de la enfermera de la Atención Primaria.

No olvidemos la eficaz labor de prevención y promoción de la salud que se hace desde la Atención Primaria Pública y, concretamente, desde la consulta de la enfermera. Los profesionales de enfermería tienen una amplia cartera de servicios que incluye: seguimiento y control del paciente crónico; promoción de la salud del usuario sano y enfermo; educación para la salud; seguimiento en domicilio; monitorización y seguimiento del paciente vulnerable...

Sin menospreciar la DC ni la sanidad privada, es justo reconocer que desde la atención primaria se tiene un enfoque global del paciente y se coordinan el resto de servicios sanitarios y sociosanitarios. El seguimiento del paciente es desde un punto de vista holístico y no pone el acento en los órganos y las especialidades médicas. En cierto modo, la DC no es garantía de mejor asistencia sanitaria; al contrario, se deja de lado la visión del médico de familia y de la enfermera en la salud y el seguimiento global del paciente.

El engranaje del sistema sanitario es complejo, y para ser eficientes y resolutivos, desde la Atención Primaria se debería llevar el timón y la coordinación de todos los procesos asistenciales. Es garantía de optimización  y seguridad clínica.

La sanidad privada, concretamente la especializada, desafortunadamente relega a un segundo plano el papel imprescindible de la enfermera en la promoción y la prevención de la salud. Infinidad de estudios justifican y argumentan la necesidad de un sistema nacional de salud liderado desde las consultas de médicos y enfermeras de la atención primaria. El paciente, el usuario, es un todo que se beneficia del seguimiento periódico por parte de los equipos de atención primaria. De ese modo se optimizan tratamientos, se coordinan los recursos, se garantiza la educación sanitaria  y se hace un buen uso del sistema sin riesgos para el usuario.

Expliquemos a los usuarios la relevancia del seguimiento médico y enfermero en los centros de Atención Primaria.

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