9 mar. 2017

El enfermero especialista en rescate juega un papel fundamental

"El enfermero especialista en rescate juega un papel fundamental, la vida del paciente crítico está en manos del primer interviniente"

Compaginar sus dos pasiones, la montaña y la Enfermería, es lo que tanto Fernando Montero Martínez como Gabriel Anoro Puyuelo, enfermeros del equipo sanitario del Grupo de Rescate del Centro de Emergencias del 112 de Castilla y León, llevan a cabo día a día. Se trata de un trabajo que requiere una atención completa, mucha experiencia en escalada y una formación continua, por lo que la afición y la dedicación son esenciales para estos "rescatadores".

Pregunta. ¿Por qué decidieron, dentro de la profesión enfermera, dedicarse al rescate de montaña? ¿Cómo es un día normal en su trabajo?

Respuesta. Por mi parte (Gabriel Anoro), la afición por la montaña la tengo desde que era niño. Cuando decidí estudiar Enfermería ya llevaba muchos años escalando, esquiando y practicando deportes de montaña. Antes de empezar la carrera sabía que si la acababa, iba a hacer el máster de Medicina de montaña, para poder compaginar mi oficio con mi pasión.

En un día normal en el trabajo hacemos guardias presenciales. Disponemos de un helicóptero de rescate equipado y dispuesto a pie de pista para actuar en el momento que se recibe la llamada del Centro Coordinador de Emergencias del 112 de Castilla y León. El equipo humano presencial en base, junto con el helicóptero para un tiempo de respuesta inmediato, lo conformamos dos rescatadores, el piloto y el operador de grúa.

La jornada laboral comienza con un briefing en el que organizamos las tareas e intercambiamos impresiones. Más tarde comenzamos la revisión del helicóptero y la equipación de rescate, para así tener todo listo en caso de activación. Como parte de estas tareas estudiamos la meteorología de nuestro lugar de actuación y visualizamos las webcams de las zonas de montaña. Tenemos tres pilares básicos en nuestra preparación: la formación teórica, la práctica de ejercicios técnicos de rescate y progresión por montaña y la preparación física.

Por las mañanas hacemos una sesión que puede ser sanitaria, rescate técnico, helirescate, progresión por montaña, etc. También realizamos un análisis crítico, desde un punto de vista holístico, de los rescates o prácticas que hemos llevado a cabo. Un día a la semana se hace una práctica con el helicóptero, en la que se realizan ejercicios reales de helirescate y casos clínicos, maniobras avanzadas que deben estar muy entrenadas. Este trabajo precisa de dedicación completa, la preparación es continua, cuando no estamos de guardia salimos a escalar, esquiar, hacer barrancos, alpinismo, cursos de formación sanitaria, etc. Tenemos la suerte de que nuestra pasión, que es la montaña, es parte de nuestro trabajo.

P. ¿Qué hay que hacer para pertenecer a un Grupo de Rescate? ¿Qué papel juega el enfermero en uno de ellos?

R. Para pertenecer al Grupo de Rescate se necesita una preparación muy amplia. Debemos ser capaces de guiar y resolver los problemas de las personas que dan el aviso en un medio hostil y aislado. La estadística nos revela que en la mayoría de los casos lo que se requiere es una asistencia sanitaria temprana. Nosotros, con la formación y recursos de los que disponemos, podemos llevar a cabo esa función de una manera eficiente y eficaz. Controlamos las técnicas sanitarias y tenemos la capacidad de valorar al paciente para proporcionar una orientación diagnóstica al recurso útil al que sea derivado (UVI, helicóptero sanitario, SVB, equipo de Atención Primaria, etc.). Si fuera necesario, se puede contar con la colaboración de los médicos de Emergencias Sanitarias, in situ o telefónicamente a través del 112.

El enfermero especialista en rescate juega un papel fundamental con las herramientas de las que dispone y protocolos de actuación adecuados, para cubrir las necesidades terapéuticas de este tipo de pacientes, en un primer momento y en zonas aisladas. Al fin y al cabo la vida del paciente crítico está en manos del primer interviniente, al reconocer lesiones potencialmente letales y tratarlas.

P. ¿Por cuántas personas está compuesto el servicio sanitario de este grupo?

R. El equipo sanitario del Grupo de Rescate del Centro de Emergencias del 112 de Castilla y León, al que pertenezco, lo componen tres enfermeros expertos en rescates. Los rescatadores que no son enfermeros, también son técnicos en emergencias sanitarias. Los enfermeros de rescate en montaña somos especialistas por la Universidad de Zaragoza y Máster Universitario en Medicina de Montaña y Rescate (CUEMUM).

P. ¿Qué tipo de accidentes son los que habitualmente atiende? ¿Cuáles son las infracciones que más se cometen en montaña?

R. La mayor parte de rescates que realizamos requieren de asistencia sanitaria. Son enfermos o accidentados de diferente gravedad, en un medio difícil y aislado. Nuestro objetivo es trasladar la asistencia sanitaria al punto donde está la persona, para evaluar las lesiones, hacer una primera asistencia de urgencia y evacuar al paciente en las mejores condiciones hasta el punto donde pueden llegar los servicios de Emergencias Sanitarias.

El tipo de lesiones es muy heterogéneo, lo más habitual son los traumatismos por caída, desde esguinces hasta politraumatismos, pero también se ven síndromes coronarios, convulsiones, síndromes del arnés y patologías comunes que se agudizan o debutan mientras la persona está en la montaña. La particularidad de nuestro medio es que el aislamiento agrava las lesiones, tanto porque retrasa el tiempo desde que la persona tiene el problema, hasta que recibe la primera asistencia y llega al hospital, como por la dificultad de la evacuación, las limitaciones de la atención médica avanzada, el estrés y la hipotermia.

En un servicio de rescate no solo se atienden a deportistas, se atienden, por ejemplo, a trabajadores cuyo ámbito laboral se desarrolla en la montaña, cazadores, personas mayores que viven en zona rural y que durante sus quehaceres diarios en sus tierras tienen un accidente.

P. ¿Podrían darnos algún consejo para acudir a la montaña y evitar accidentes?

R. Es imposible acabar con los accidentes de montaña, de la misma manera que es imposible erradicar los accidentes de tráfico. Lo que se puede hacer es mejorar la planificación y tener un mayor margen de seguridad en nuestras actividades. Cuando haces una actividad al límite de tus capacidades es más fácil tener un accidente. Igualmente hay que valorar las condiciones y equipamiento de los participantes en la actividad. Las comunicaciones son un pilar básico, el teléfono móvil para llamar al 112 en caso de emergencia, radiocomunicaciones, vía satélite, etc.

P. ¿Nos contarían alguna anécdota o experiencia personal durante su trayectoria profesional?

R. El año pasado atendimos un caso que explica muy bien la necesidad de que haya sanitarios integrados en los equipos de rescate. Se trataba de un escalador en alta montaña que había caído y tenía una lesión aparentemente leve en un hombro. El accidentado estaba colgado en suspensión sobre su cuerda y a mitad de pared. Mientras íbamos de camino en el helicóptero, el Centro de Emergencias del 112, junto con el médico de Emergencias Sanitarias y el equipo de rescate, estaban en contacto con su compañero y simultáneamente íbamos evaluando el estado del accidentado. Por teléfono nos pudo orientar sobre el estado y la evolución de sus lesiones. Con esta información, y tras una primera valoración in situ, se vio que el accidentado estaba desarrollando un síndrome del arnés. Este hecho hizo variar significativamente la estrategia del rescate ya que su vida corría peligro por el tiempo de suspensión inerte, priorizando la evacuación inmediata. Cualquier otra estrategia podría haber implicado más tiempo en suspensión, empeorando su situación clínica e incluso perder la vida

Gremios denuncian a directora del CONAPE por cancelaciones de enfermeras

Gremios denuncian a directora del CONAPE por cancelaciones de enfermeras y otros profesionales de la salud

Se quejaron de la poca cantidad de enfermeras para atender a los adultos de la tercera edad. ''Es inhumano tener tres o cuatro enfermeras bregando con 80 envejecientes'', precisó Francisco García de la UNASED

SANTO DOMINGO, República Dominicana-.Los gremios de la salud que integran el Pacto Nacional de la Salud reclamaron este martes a la directora del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE), Nathalie María Hernández, la reposición de las enfermeras en sus puestos de trabajo que, según dicen, fueron canceladas ''de manera arbitraria'' por pedir un reajuste salarial y otras reivindicaciones.

Antonia Rodríguez, presidenta de la Asociación Dominicana de Enfermeras Graduadas (ADEG), denunció que la titular del Conape ha puesto en el lugar de las ''enfermeras capacitadas'' al personal de limpieza a administrar medicamentos y cuidar a los ancianos.

''No es posible que mientras estén cancelando enfermeras y un médico, Conape tenga a una persona que limpia administrando un medicamento. ¿En qué cabeza cabe? ¡Esto no se puede soportar!'', expresó Rodríguez.

Asimismo, la presidenta de la Asociación de Psicólogos de la Salud, María de los Santos, dijo que las organizaciones que integran el Pacto Nacional de la Salud responsabilizan a Hernández de exponer al peligro a los internos en los asilos.

Se quejaron de la poca cantidad de enfermeras para atender a los adultos de la tercera edad. ''Es inhumano tener tres o cuatro enfermeras bregando con 80 envejecientes'', precisó Francisco García de la UNASED.

 

Solicitan al Gobierno resolver la situación tanto del reajuste salarial como de las precariedades a las que se enfrentan los asilos de ancianos.

Los profesionales de la salud piden la creación de una mesa de diálogo para resolver la problemática.

En la rueda de prensa participaron representantes de Unión Nacional de Servicios de enfermería (Unase-Casc), Asociación de Enfermeras Graduadas (Adeg), Confederación Nacional de Trabajadores del Estado (Conate), Asociación Dominicana de Enfermeras Pensionadas y Jubiladas (Asodepij), Asociación Nacional de Trabajadores de la Salud (Antrasalud), Colegio Dominicano de Bioanalista (Codabio), Asociación de Técnicos Superiores y Licenciados en Imágenes Médicas (Asonaltim), y Asociación de Psicólogos de la Salud (Asopsalud).


Enfermeras de ayer y hoy


Dos licenciadas se han enfrentado a diferentes dificultades sociales en el mundo laboral

Antes se creían que las enfermeras estábamos para ponerle la bata al médico. Y de eso nada, yo nunca lo he hecho», explica Natividad Fernández, que asegura que ella tuvo que luchar por sus derechos de forma constante e incansable para lograr que, ahora, su hija tenga las mismas condiciones laborales que el resto de sus compañeros de trabajo, sean hombres o no. «Por lo menos en la empresa donde está», precisa.

Tiene 63 años aunque se jubiló en el 2013. Ha ejercido durante 35 años en el hospital Miguel Servet de Zaragoza y siete en planificación familiar en el centro Fuentes Norte. Se licenció en Enfermería en el 68 y fue la generación que sustituyó a las llamadas «enfermeras de guerra» con escasos conocimientos teóricos. Quien si tiene una gran formación es Lydia Traid, de 24 años y con apenas año y medio como licenciada en Enfermería. «Ahora salen muy bien preparadas», asegura Fernández, que admite que el mercado laboral está muy complicado.

El claro ejemplo de cómo están las cosas es Traid, que por ahora tan solo ha desempeñado su profesión de forma esporádica y para sustituir bajas o vacaciones. «Soy muy consciente de que me va a tocar trabajar en Nochevieja, Año Nuevo o el día de Navidad y además en los peores turnos», confiesa. «Mejor eso que nada, no me quejo».

Traid y Fernández son dos generaciones distintas que han tenido que enfrentarse a realidades completamente diferentes. Una se desesperó por tener los mismos derechos que un hombre y otra por encontrar un trabajo, aunque las condiciones no sean las deseadas.

Cuando Fernández comenzó a trabajar eso de ser enfermera era «cosa de mujeres». «Aunque ahora es más normal, antes era muy raro ver a algún hombre. Había un estereotipo de que era un trabajo destinado a la mujer para ponerle la bata del médico». Y no solo eso. Recuerda que lo más común era que se acusara a las enfermeras de querer ejercer como tal para enamorar a un médico que las mantuviera. «Luchábamos contra un estereotipo. Cuando me decían eso yo respondía que gracias a Dios, no». Hoy las cosas han cambiado, aunque queda camino por andar.

«A veces te da la sensación de que sigue siendo un trabajo de mujeres porque cuando entras con un enfermero el paciente se cree que es el médico, sobre todo si se trata de gente mayor», explica Triad.

Lo bueno, coinciden ambas, es que la función de la enfermera cada día se valora más. «Antes parecía que éramos como de segunda, ahora ya no es así», señala Traid, que admite que su realidad no tiene nada que ver con la de Fernández. «Yo salí de trabajar a las 3.00 de la tarde y di a luz a las 8.00 de la mañana. Y solo tuve 40 días de baja. Esto era el año 74. Tres años mas tarde di a luz a mi segundo hijo y ya acumulé 80 días de permiso. En poco tiempo ya habíamos avanzado», recuerda. «Además, cuando te casabas si seguías trabajando estaba mal visto. Pues yo no dejé mi empleo», añade.

Traid lucha ahora por escalar puestos en la bolsa de trabajo para poder ejercer. «Me he planteado irme a Inglaterra, que hay mucha demanda y tengo varias amigas allí trabajando, pero lo he descartado por el idioma, y buscar en otra ciudad tiene el problema de que las bolsas están todavía peor que en Aragón, donde suelen llamar con más facilidad que en otras comunidades», concluye Traid.

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