LOS ENFERMEROS DELHAMBRE (III) Cruz Roja


SON MÁS LAS SOLICITUDES DE EMPLEO Y AYUDA ECONÓMICA QUE LAS ALIMENTARIAS. PETICIONES PARA PAGAR LA LUZ, EL AGUA, EL ALQUILER, PARA COMPRAR UNAS GAFAS A UN HIJO O MEDICAMENTOS. «NO PUEDES IMAGINAR CUANTOS DNI ESTAMOS PAGANDO ESTE AÑO».

REPORTAJE. Javier Pérez

Muy de Cruz Roja
En Cáritas Interparroquial son  muy amables pero me dicen que no. La experiencia con los medios ha sido desigual y temen que la gente se confunda y haga colas en su sede tras la publicación del reportaje. Lo intento varias veces, y nada. Sin embargo, nos dan soluciones: ellos conceden ayudas alimentarias a traves de programas muy estrictos pero Cáritas Almuñécar entrega alimentos de forma autónoma. Allí iremos, unos días después. Ahora toca cambio de planes y pasear hasta la sede comarcal de la Cuz Roja. Llego después de cruzar la fachada del bar Dos Mundos. Y pienso en las casualidades.
El programa de alimentos por la solidaridad es un proyecto «muy de Cruz Roja», me dicen casi antes de sentarnos, aunque el abanico de prestaciones que ofrecen va mucho más allá. «La ayuda sicológica es tan importante como la alimentaria», describe Manuel Trinidad, Presidente Comarcal, especialmente para  las familias procedentes de «contextos seguros», que nunca imaginaron llegar a esta situación. Pero me llevo una sorpresa: son más la solicitudes de empleo y ayuda económica que las alimentarias. Peticiones para pagar la luz, el agua, el alquiler, para comprar unas gafas a un hijo o medicamentos por los que hay que abonar el 40 por ciento,… Pequeños ladrillos que se convierten en muros insalvables. «No puedes imaginar cuántos DNI estamos pagando este año», dice Fuensanta Pérez, trabajadora social.
Sentados en torno a una gran mesa, en un amplio despacho, me describen situaciones que conocen bien. Como las de familias en «emergencia social», con todos sus miembros en paro, que han agotado sus prestaciones por desemplo, abocados al impago del alquiler o la hipoteca, quizá al deshaucio. Cruz Roja, que no puede asumir esas deudas, los deriva a sus servicios de vivienda para que negocien la dación en pago o el alquiler social. Por eso el programa de empleo es una de sus joyas más mimadas. Cerca de  200 personas han obtenido orientación laboral o prácticas en empresas. Medio centener de contratos justifica la satisfacción. Tambien apuestan por los menores de las familias que atienden. Les proporcionan material escolar, formación,organizan escuelas de verano y «meriendas solidarias» o procuran que no les falte una alegría el día de Reyes. Y asesoran legalmente, especialmente en derecho de extranjería.
Más que cifras
Hasta este verano, unas 400 familias han recibido ayuda alimentaria o económica. La previsión de este año era atender a 6000 personas. La expectativa, sin embargo, se cumplió a comienzos de 2013. Cada més se reparten 2 toneladas de alimentos no perecederos, a los que añade, habitualmente con sus propios fondos, productos de alimentación infantil, higiene y limpieza del hogar. La cuestación del Día de la Banderita, destinada especificamente a ayudar a personas afectadas por la crisis, recaudó el doble que en 2012. «La gente ha reaccionado de una forma tremenda», dice satisfecho Manuel Trinidad.
La organización sobrevive gracias a ese y a otros recursos propios, como el Sorteo del Oro o los 1500 socios que pagan cuota. También por las donanciones. Un establecimiento aportó ropa por valor de 6000 euros. Esas y otras ayudas han permitido la existencia de un pequeño ropero, básicamente para niños y transeuntes. A estos últimos, que han aumentado condiderablemente, se les entrega un kit de emergencia. Nunca dinero. Se les compra el billete de autobús o la medicina. Hay que evitar la picaresca
La cara de la Cruz
«Cruz Roja no existiría sin voluntarios», nos dicen unánimes. Su fama les precede y ni siquiera necesitan campañas  de captación. «Además, este es  un momento propicio para invertir tiempo en el servicio a los demás», asegura Nuria Ruiz, Coordinadora, «ellos son la cara de la Cruz Roja». Los voluntarios están involucrados en todos los procesos: la organización del almacén, los repartos, la escuela de verano, los talleres de formación para búsqueda de trabajo on line, la preparación del currículum o las clases de español o de árabe. Los hay con trabajo y desemplados, incluso jóvenes de 16 a 17 años que quieren echar una mano en sus vacaciones.  Hay 300 voluntarios en activo y 900 adscritos.
La imagen  más visible de Cruz Roja son los socorristas, las ambulancias, las pateras, pero hay mucho más, ya lo ven. Desde las 8 de la mañana  hasta que cae la noche. Con el transporte adaptado o las tareas en pequeños poblados de inmigrantes subsaharianos, temporeros eternos, que no pueden acceder a un servicio público por falta de documentación. También están ahí, con ropa, mantas o el modesto papel higiénico… Y en otro nuevo núcleo de dolor: la llegada de pateras se ha reducido en un 80 por ciento pero los inmigrantes regularizados, que llevan residiendo muchos años en España, lo estan pasando mal. La mayoría trabajaban sin contratos en el sector de la construcción  y no tienen, aseguran, derecho a prestaciones. Además, carecen de las redes familiares de los españoles, verdadero músculo anticrisis del país.
El músculo de Cruz Roja es tambien el de sus profesionales, empeñados en prestar una ayuda integral a los más desfavorecidos. Seguros de su filosía de dar peces y caña. Se congratulan de que los organismos y entidades estén coordinados a través de la Mesa de Atención a las Familias del  Ayuntamiento  Motril.  «Creo que lo estamos haciendo bien», dice Fuensanta. Así parece. Son una decena de trabajadores que organizan y dan sentido a una obra de titanes. Ellos tambien son la cara de la Cruz. El mástil del banderín del córner.

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