6 abr. 2014

La falta de insumos noquea al sistema de salud pública

 En el San Martín, el San Roque y el Urquiza de Concepción escasean medicamentos; La poca disponibilidad alcanza al material descartable; Funcionarios admiten problemas con proveedores 







Otro día más de retención de servicios en el hospital San Martín de Paraná. La atención está resentida en las diferentes dependencias, solamente se atienden guardias mínimas y emergencias. Si uno imagina que transitar sus pasillos puede resultar más sencillo por el impacto de lamedida de fuerza, está equivocado. 

Solo basta con caminar algunos metros para darse cuenta de que se respira un ambiente convulsionado: caras anónimas se cruzan frenéticamente con enfermeros, médicos, policías y familiares de pacientes. El hospital es una ciudad aparte, con códigos propios, que se debate entre brindar un servicio sanitario digno y con empleados que no se resignan a pelear para saldar deudas pendientes, entre ellas la eterna lucha por una recomposición salarial. 

Detrás de esa bandera que levantan los empleados, se encolumnan diferentes demandas: mejores condiciones laborales, de infraestructura y el reclamo por la faltante de insumos.

Desde finales de diciembre diferentes servicios del hospital San Martín vienen padeciendo la falta de insumos. El problema de carácter cíclico atenta contra la provisión de medicamentos, material descartable y elementos de higiene. El desabastecimiento que se empieza a sentir con fuerza engrosa una extensa lista. El mayor faltante resulta más evidente en el rubro medicamentos, según reconoció el personal del área de Enfermería del nosocomio. 

Dentro de esa nómina figuran a analgésicos, antipiréticos, antibióticos, sueros y medios de contraste para los estudios. Se trata de material de primera necesidad para atender a pacientes internados en el hospital de referencia de la provincia.

“Se está trabajando por compra directa y en eso dependemos de los proveedores, que esté el cheque para pagarlo. No sabemos si obedece a falta de pago; las licitaciones se han abierto y han quedado desiertas por la falta de presentación de proveedores”, afirmó una de las empleadas de la dependencia.

La misma fuente manifestó que una de las drogas más utilizadas es el calciparine, lo mismo que la fraxiparina, cuyo fin es que los pacientes internados no sufran complicaciones.

Si bien se trata de un insumo esencial escasea cuando más se lo necesita. “La semana pasada estuvieron en riesgo las quimioterapias del hospital porque no había catéteres”, indicó otra de las trabajadoras de la salud. Todos coinciden en que el problema se agravó desde que se implementó la modalidad de compra directa. Lo explicaron de la siguiente manera: un día se tiene paracetamol pero no ibuprofeno. Cuatro días después hay disponibilidad de ibuprofeno, pero falta paracetamol y así sucesivamente. “Se va haciendo una constante el faltante, y hay cosas que directamente no aparecen”, advirtió uno de los enfermeros que brindó su testimonio.

En lo que respecta a la disponibilidad de material descartable, el personal señaló que se requieren catéteres, perfus para la colocación del suero y catéteres flexibles, en calibres usables. “Hay calibre 14 o 16, que no es usable por el diámetro y el tipo de vena que hay que tener. Nuestros pacientes son gerontes, con problemas de salud que lleva su deterioro físico. En esto hemos tenido inconvenientes en este último tiempo”, sintetizaron.

La problemática planteada por los empleados del sector es tan solo una muestra de una situación que abarca a otros servicios. En la misma línea denunciaron que en Terapia Intensiva faltaba interferón, uno de los medicamentos esenciales, mientras que en Cirugía se presentaba un panorama similar.

Que Dios te lo pague

Cuando conseguir un remedio es cuestión de vida o muerte, algunos familiares con pacientes internados no dudan en poner plata de su bolsillo. “También se compra a través de la cooperadora y si no no hay, es la realidad”, planteó la jefa del servicio. 

En casos de extrema urgencia se solicita colaboración al hospital San Roque, pero como las dosis que se necesitan son tan altas evitan trasladar el problema a sus pares. “Un frasco de un antibiótico para un niño puede ser usado durante una semana y nosotros usamos cuatro al día. Nos han prestado cierta cantidad de medicamentos y los dejamos en situación problemática”, advirtió la enfermera.

Ante la escasez de insumos son dos los canales que tienen los trabajadores para exponer sus reclamos. En primera instancia dirigen la queja al área de Farmacia y de no obtener respuestas, la alternativa es hacerlo llegar a los responsables de Depósito. “Son las dos áreas que deben reclamar a Compras. Nosotros también vamos, porque es una manera de presionar”, se indicó.

Consultados por los valores de los medicamentos que no se consiguen, el grupo de trabajadores de la salud mencionó algunos ejemplos. Uno de los medios de contraste más utilizado para diagnosticar, cuyo nombre comercial es Zenetic, tiene un valor de 500 pesos, mientras que otro producto de contraste oral, el Triyosom Oral, cuesta 290 pesos. “Hay que gente que no tiene para pagarse el colectivo y tiene que pensar cómo comprar ese medicamento. Los montos no son bajos, no hablamos de 10 o 15 pesos”, consignaron.

El malestar entre los empleados del servicio es creciente, sobre todo porque conocen de cerca lo que pasa en otros efectores de salud. Allí la realidad es totalmente opuesta, de hecho la disponibilidad de insumos no está en riesgo, entonces se impone el interrogante: ¿Si ellos tienen existencia, por qué no ocurre lo mismo en el principal hospital de la provincia, sabiendo que se trabaja con los mismos proveedores? “Algún problema debe haber, de falta de pago, alguna cuestión en el medio debe estar existiendo para que el hospital público no sea abastecido correctamente”, alertaron. 

En épocas normales el hospital San Martín trabajaba con licitaciones que cubrían la disponibilidad de medicamentos durante un período que podía abarcar tres o seis meses, dependiendo del monto acordado. Del mismo modo estaba vigente la cadena de provisión que mantiene al nosocomio abastecido, una norma que actualmente no se cumple, rompiendo con un protocolo que afecta directamente al sistema de salud pública.

Con menos presupuesto

La sala de espera de la Guardia del hospital San Roque reúne a cinco familias esperando por ser atendidas. Un bebé lastimado descansa en brazos de su papá, que sostiene una gasa que deberá usar para curar sus heridas. 

Al mismo tiempo una mamá golpea la puerta de Rayos X para reclamar un estudio. La escena la completa una familia de gitanos: la mamá, que lidera el grupo, no se cansa de golpear las puertas de los consultorios, aunque su insistencia no da resultados.

Como en el San Martín se atienden urgencias y la Guardia, en otro día de asambleas donde los empleados no se cansan de repetir que los salarios son bajos. UNO pudo averiguar que en el San Roque la provisión de medicamentos es normal: solo basta observar el traslado de remedios desde la farmacia hacia los diferentes servicios. Incluso al ingresar a uno de los consultorios y con alzar la mirada hacia los estantes se puede comprobar que están lo suficientemente abastecidos. 

Pero como en todos los casos siempre hay excepciones. Según revelaron dos dirigentes de UPCN el déficit se detecta por otros flancos, no menos importantes. “Están faltando elementos de limpieza, lavandina, detergente, rollos de cocina, todo lo que provee el depósito general”, aseguró Jorgelina Berta, administrativa y dirigente del gremio estatal. 

Al nombrar otra de las falencias más comunes que afectan el normal funcionamiento de la institución sostuvo: “La máquina para hacer las bolsas no tiene los elementos, no les compran los rollos para las bolsas y hay que sacar los residuos patológicos en bolsas rojas. No hay disponibilidad del plástico para hacerlas”, advirtió.

Junto a una delegada del sindicato, Lorena Rivolta, alertaron que el deterioro del hospital es de larga data y los ascensores es muy raro que funcionen. “En este momento están funcionando dos: uno que se utiliza para la carga de pacientes y camillas y el restante que transporta a tres personas, en una torre de 10 pisos. 

Nunca se le dio la solución definitiva, ya que se viene reclamando hace cinco años”, enfatizó Berta. La dirigente del gremio dijo que los problemas de stock perjudican principalmente a la reposición del material descartable. Por lo general, suele haber faltante de jeringas, gasas y antisépticos, pero negaron que escaseen los medicamentos. Le apuntaron a la administradora, “quien hace las compras a medias o bastante restringidas”.

“Hubo recorte presupuestario en cuanto a insumos. Se destinaba determinada cantidad para el funcionamiento del hospital y ahora se destina menos. Es más, nosotros a veces no tenemos biromes para trabajar en administración”, expresó la delegada gremial. En la evaluación que hicieron de la crisis que atraviesa el sistema público de salud, dejaron entrever que el colapso de la cadena de pagos es una cuestión que se debe atender. “La semana pasada vino una proveedora a cobrar y la factura era de diciembre. Hay un atraso que es de público conocimiento”, advirtió Berta.

Diagnóstico reservado

Expresaron que en materia hospitalaria se reitera una serie de irregularidades, más bien vinculadas con cuestiones de infraestructura. Entre las falencias señalaron que la Sala 1 sigue ocupando el espacio de Traumatología: se trata de una fusión temporaria dispuesta por las autoridades. 

Esto se debe a que el lugar donde debería estar la Sala 1 funciona la Neonatología. “A esta dependencia supuestamente la están arreglando; hace unos años estuvo cerrada y lo único que hicieron fue cambiarle el piso. Las trabajadoras del área ya sufrieron ese cambio, que es largo y agotador realizarlo”, sentenció una de las sindicalistas. 

En esa dependencia, hace poco tiempo, tres empleadas sufrieron descargas eléctricas y salvaron su vida de milagro, según denunciaron sus compañeras. “No se murieron, pero una se quemó todo el brazo. A raíz de esa situación se apuró el cambio a la Sala 1: Neonatología hay que hacerla entera nueva”, dijeron indignadas.

En la continuidad del diagnóstico interno incluyeron a la Sala de Clínicas, que actualmente está cerrada y que se tuvo que reubicar en Cuidados Maternos. “Había humedad en las paredes, pérdida de líquidos cloacales, los techos que se caían”, detallaron.

También hicieron referencia a lo que sucede en otros de los servicios. Revelaron que en Neurología no está funcionando el equipo para realizar electroencefalogramas. El desperfecto tiene su origen en un problema edilicio: el lugar donde está instalado el aparato se llueve, sumado a que la mampostería está a punto de caerse. La estructura que se encuentran en óptimas condiciones, requiere de una jabalina y un cable a tierra para seguridad de todos los pacientes. “No se han tomado las medidas pertinentes,”, aseveró Rivolta.

Escrache en la casa de Cettour

El jueves por la mañana se realizó una pintada en el domicilio del ministro de Salud, Hugo Cettour, en Concepción del Uruguay. Allí un grupo de empleados del hospital Justo José de Urquiza, con aerosoles en mano, dejaron pintadas con las siguientes leyendas: “Pedimos insumos y un sueldo digno”. 

Mientras el funcionario minimizó los hechos, representantes de ATE en La Histórica dieron su versión de lo ocurrido. “Le exigimos la renuncia al ministro, porque nos estamos enfrentando a la sociedad”, dijo Pablo Muntes, delegado del gremio estatal en esa localidad.

El dirigente contó que, tal como ocurre en otros hospitales de la provincia, es crítica la falta de insumos. “No hay morfina para los enfermos ambulatorios con problemas oncológicos”, indicó. Contó que tampoco hay disponibilidad de novalgina, salbutamol, entre otros medicamentos. Planteó que algo similar sucede con el material descartable: “Faltan cámaras de respiración y guantes de látex”, deslizó.


Bernabé: “Se demoran las entregas”

El director del hospital San Martín, Benito Bernabé, se refirió a las denuncias de empleados del nosocomio por el faltante de insumos. Bernabé confirmó que existen algunos inconvenientes, pero los atribuyó a “demoras en las entregas de algunos proveedores”. 

Pese a las dificultades que se presentan, negó que se resienta la prestación de servicios. “A veces no tienen existencia de algunos productos”, remarcó el funcionario. Bernabé destacó que el nosocomio funciona a pleno con 300 pacientes internados, con una demanda que se incrementa paulatinamente.

Asimismo descartó que las licitaciones estén suspendidas, argumentando que diariamente se realizan entre cuatro o cinco. “Las cuentas están en orden”, agregó para defender su gestión.

Si bien admitió que suele haber dificultades, explicó: “Se deben al incesante flujo de personas que tenemos los 365 días del año”. Mencionó que las partidas se destinan a la compra de elementos de curación, insumos de laboratorio, suministros de cocina, entre otros. “Recibimos una partida mensual de 2,8 millones de pesos del Ministerio de Salud. Pero estamos tramitando un aumento, debido al incremento que hubo en el precio de los medicamentos”, completó.

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