Cuando parir a un hijo puede ser la experiencia más angustiante




Varias salas de maternidad dejaron de funcionar en la provincia. Advierten que faltan médicos

El sistema de salud pública entrerriano se pone a prueba a cada momento, enfrentando dificultades cotidianas y decisiones políticas que generan rechazos entre profesionales, trabajadores y pacientes. Así planteadas las cosas, con frecuencia desde los diferentes hospitales de cabecera se advierte por la falta de insumos, de recursos humanos y de una óptima estructura edilicia que resiente la atención a un sector de la población generalmente de bajos recursos. Todos los actores del engranaje sanitario se esfuerzan en corregir las falencias y mejorar una realidad plagada de necesidades, pero casi siempre son esfuerzos mínimos que no alcanzan para disimular un problema mayor. En un intento por visibilizar parte de un cuadro clínico que asoma con pronóstico reservado, UNO se ocupó de la situación de las salas de maternidad en los hospitales de las cabeceras departamentales, un servicio que de acuerdo a un relevamiento encarado por las delegaciones de ATE tiende a desaparecer por diferentes causas. Este año la primera señal de alerta surgió en la ciudad de Federal, donde una masiva marcha de vecinos autoconvocados evitó el cierre de la sala de partos del hospital Justo José de Urquiza, un servicio que atiende a unas 30 parturientas mensualmente, según estadísticas de los propios habitantes.

Esta movilización bastó para que las autoridades dieran una respuesta a la demanda y en pocas horas las autoridades se comprometieron a mantener en funcionamiento la sala que concentra la atención perinatal. En realidad, que el servicio haya seguido en pie no quiere decir que las cosas haya mejorado. "Roguemos que no se descomponga ninguna embarazada, ni pase nada grave, ya que está cortada la ruta 22. Se dan cuenta cuando pedimos anestesistas y más profesionales de la salud: no es política, es una necesidad", publicó en su cuenta de Facebook Mariale Andrine, una de las voceras de la manifestación realizada el 12 de marzo por las calles de la ciudad. La mujer escribió el mensaje el 7 de abril, cuanto la ruta de acceso a Federal estaba cortada y la única alternativa para evitar el aislamiento era la ruta nacional 127. En diálogo con UNO aseguró que el anestesista realiza una guardia semanal los jueves cuando se programan las cirugías. "¿Y si hay una cesárea programada?", sembró la duda respecto a un dilema donde lo que se pone en juego es el derecho a  la salud. Actualmente las mujeres con embarazos de riesgo son derivadas al hospital Delicia Masvernat de Concordia. "Necesitamos más profesionales, especialistas, ya que contamos con un solo cardiólogo", recalcó, y avisó que si se mantienen estas condiciones convocarán a otra marcha.

Un diagnóstico que preocupa

La conducción de la Asociación de Trabajadores del Estado de Entre Ríos (ATE) impulsó un monitoreo de los diferentes hospitales de menor complejidad y en particular, del funcionamiento de cada una de las áreas. De este trabajo surgió que los hospitales de Feliciano y Diamante vieron resentido el servicio de Maternidad por diferentes razones, por un factor que a esta altura es moneda corriente: la falta de anestesistas, en mayor medida, aunque también  suele suceder algo parecido con otros profesionales de la Medicina. 

"Hace 1 año que se cerró la sala de partos por la falta de ginecólogo y en ese caso se deben hacer derivaciones a la ciudad de Chajarí", recordó el secretario general de ATE Feliciano,  Ricardo Molina. El gremialista manifestó que ante una emergencia las parturientas son derivadas al Instituto Privado de Pediatría de Concordia o a dos centros médicos de Chajarí: el hospital Santa Rosa y a una clínica privada. "El año pasado me tocó vivirlo con mi hija: por la falta de médicos la tuve que trasladarla primero a Chajarí y después a Concordia. Nació con problemas respiratorios", relató acerca de una experiencia que suele ser angustiante.

El dirigente de ATE reveló que esto descubre una problemática que afecta a personas de bajos recursos, que al tener que trasladarse está obligada a gestionarse hospedaje y alimentación. "Desde ATE casi siempre respondemos a esta demanda", acotó.

De acuerdo a los libros de reporte de la Maternidad del hospital Francisco Ramírez, de cada 10 parturientas, ocho se terminan derivando, precisaron desde el gremio estatal. "Es un servicio indispensable, pero ocurre que están los profesionales pero no quieren venir", remarcó. Al hacer un análisis más profundo respecto del tema, Molina rechazó el cierre de este servicio, pero a la vez consideró: "Se trata de evitar la muerte infantil, porque si te falta el anestesista tenés que cerrar ya que existe un protocolo de obstetricia y  pediatría".

La misma problemática afecta a Diamante  donde el 90% de los partos se derivan al hospital San Roque de Paraná. Este porcentaje revela un problema con el que conviven los trabajadores diariamente y que repercute en un sector siempre postergado de la población. "No tenemos profesionales de manera permanente y desde hace dos años no le podemos encontrar una solución", especificó Marcial Herdt, secretario general de ATE Diamante. El sindicalista señaló  que en la sala de partos se atienden entre dos y tres partos mensuales, pero generalmente se trata de aquellos que son programados. "El servicio sigue abierto, pero igualmente hacemos derivaciones porque no se puede prestar la atención requerida", planteó Herdt. 

Sobre la situación puntualizó  que el anestesista que se desempeña en el nosocomio de la Ciudad Blanca reside en la localidad de General Ramírez y llegar hasta su lugar de trabajo le demanda una hora de viaje. El dirigente explicó que el San José es un hospital de nivel 4 cabecera, pero pese a contar con esa calificación presenta necesidades. "Nosotros estamos para defender los derechos de los trabajadores, pero todos estamos afectados por este problema", indicó. De la misma manera le apuntó a los bajos salarios de los médicos como uno de los factores que atentan contra la posibilidad de brindar un parto seguro. "Los sueldos son bajos, entonces es poca la injerencia que podemos tener", reflexionó. 

Radiografía de una problemática

Desde ATE provincial se informó a UNO que además de los inconvenientes informados en Feliciano o Diamante, también la problemática alcanza a otras localidades. En lo que respecta al servicio de Pediatría, en San Salvador los partos se derivan a Concordia; en Basavilbaso se derivan a Concepción del Uruguay, mientras que en Villaguay se tomó la misma determinación. En el caso de Nogoyá presenta una variante; se realizan únicamente partos naturales, lo demás se termina derivando. 

El secretario general de ATE en Rosario del Tala, Leonardo Santa Cruz aseguró que no tienen garantizado el servicio de anestesiología los siete días de la semana. "El tema de la falta de anestesistas es algo muy complejo y que también complica el servicio de cirugía", repasó. 

Por otro lado, mencionó que ante la eventualidad de producirse una derivación se genera un gasto muy grande para la familia de la parturienta. "Si hay que derivar lo hacemos hacia Concepción del Uruguay", detalló. 

Sin Pediatría en Gualeguay

Por la falta de pediatras, cerraron la sala de Neonatología en hospital San Antonio de Gualeguay, lo que implica que el hospital Centenario de Gualeguaychú reciba casi todas las emergencias.  Según informó El Día de Gualeguay, actualmente hay dificultades para conseguir profesionales en el hospital de esa ciudad y, por el momento, sólo se puede acceder a la guardia pediátrica. Mientras que en la sala de internación para niños, los bebés prematuros de hasta 38 semanas de gestación, deben derivarse a la  Neonatología del Centenario.

Comentarios