El Igualatorio abrirá una escuela privada de enfermería "para formación de élite"



Adscrita a la Universidad Católica de Ávila, iniciará su actividad en el curso 2017-2018 y se ubicará en las instalaciones destinadas a docencia de la Clínica Mompía

El Grupo Igualatorio pondrá en marcha el curso 2017-2018 la primera escuela privada de Enfermería en Cantabria, con el objetivo de «formar a la élite» de la profesión. Un proyecto que lleva fraguándose tres años –ya ha concluido todos los trámites pertinentes– y que culmina «la apuesta de la institución por la docencia, que es la guinda», como apunta su presidente, Luis Tomás Gómez. «La misión de los médicos no solo es trabajar sino también enseñar. Tras la exitosa experiencia de la Formación Profesional –actualmente tenemos dos ciclos de grado superior(imagen para el diagnóstico y medicina nuclear y radioterapia y dosimetría)–, nos decidimos a poner en marcha el grado de enfermería, siempre pensando en buscar el nivel de excelencia».

La escuela, que físicamente se ubicará en las nuevas instalaciones de docencia de la Clínica Mompía y ofertará 25 plazas, estará adscrita a la Universidad Católica de Ávila, después de que el Grupo Igualatorio recibiera la negativa por parte de la Universidad de Cantabria. «Aunque el proyecto les pareció extraordinario, no veían oportuno abrir otra escuela teniendo la suya. No nos dieron más explicaciones», señala el director gerente, Pablo Corral. Sin embargo, «por parte del Gobierno fueron todo facilidades», añade Gómez.

Como establece el Plan Bolonia, la licenciatura tendrá cuatro años de duración. «Una de sus principales ventajas es que los alumnos van a estudiar desde el primer día en un ámbito hospitalario donde tenemos todos los servicios implantados (laboratorios de farmacia y análisis, anatomía patológica, rayos, oncología...). Si lo normal en otras universidades es que el periodo de rotación empiece en el último curso, aunque en el segundo realizan algunas prácticas, nosotros queremos potenciar la formación práctica desde el inicio», señala Begoña Rivas, directora académica de la Escuela en Ciencias de la Salud de Mompía.

25

plazas tendrá la Escuela de Enfermería de Grupo Igualatorio

7.000

euros se estima que será el precio mínimo por curso de la escuela

«Nuestra pretensión es que el alumno salga de nuestra escuela con colocación,que nos los quiten de las manos», afirma. En este sentido, Gómez admite que «estando en una comunidad como Cantabria, donde ha habido un buque insignia como la Escuela de Enfermería de Valdecilla, teníamos que hacer una escuela privada de élite. Igual que a nivel hospitalario, tenemos que estar a la altura en calidad, vanguardia y técnica; en formación tenemos que partir del máximo nivel». Un argumento con el que despeja cualquier sombra de duda sobre las condiciones de acceso. «Que nadie piense que esto va a ser un coladero donde van a entrar los que se han quedado fuera por nota de otras escuelas, solo porque van a pagar por la formación. Al contrario, vamos a establecer criterios rígidos de admisión, similares a los de cualquier otro tipo de universidad privada, donde se exige un nivel académico muy alto», aclara el director gerente. De hecho, además del expediente, los futuros alumnos deberán superar un psicotécnico, una entrevista personal y un test de inglés, ya que la exigencia del idioma será requisito fundamental para formar parte de las futuras promociones de Mompía.

Más demanda

En su día, el Igualatorio se estrenó en formación con «dos especialidades que tienen salida laboral y que, al ser tan específicas, requerían equipamiento y profesionales del entorno hospitalario», explica Rivas. En la decisión de implantar el grado de enfermería, un «reto» que la entidad afronta con «mucha ilusión», como apunta el presidente, ha pesado también el desequilibrio entre la oferta y la demanda existente en la región. «Este curso académico la escuela de la Universidad de Cantabria recibió 921 solicitudes, cuando el número de plazas disponibles son 75, lo que lleva a muchos alumnos cántabros a estudiar fuera de la región, lo que implica gastos en desplazamientos y dietas», señala Rivas. A su juicio, esta cifra es «insuficiente».

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