El enfermero especialista en rescate juega un papel fundamental

"El enfermero especialista en rescate juega un papel fundamental, la vida del paciente crítico está en manos del primer interviniente"

Compaginar sus dos pasiones, la montaña y la Enfermería, es lo que tanto Fernando Montero Martínez como Gabriel Anoro Puyuelo, enfermeros del equipo sanitario del Grupo de Rescate del Centro de Emergencias del 112 de Castilla y León, llevan a cabo día a día. Se trata de un trabajo que requiere una atención completa, mucha experiencia en escalada y una formación continua, por lo que la afición y la dedicación son esenciales para estos "rescatadores".

Pregunta. ¿Por qué decidieron, dentro de la profesión enfermera, dedicarse al rescate de montaña? ¿Cómo es un día normal en su trabajo?

Respuesta. Por mi parte (Gabriel Anoro), la afición por la montaña la tengo desde que era niño. Cuando decidí estudiar Enfermería ya llevaba muchos años escalando, esquiando y practicando deportes de montaña. Antes de empezar la carrera sabía que si la acababa, iba a hacer el máster de Medicina de montaña, para poder compaginar mi oficio con mi pasión.

En un día normal en el trabajo hacemos guardias presenciales. Disponemos de un helicóptero de rescate equipado y dispuesto a pie de pista para actuar en el momento que se recibe la llamada del Centro Coordinador de Emergencias del 112 de Castilla y León. El equipo humano presencial en base, junto con el helicóptero para un tiempo de respuesta inmediato, lo conformamos dos rescatadores, el piloto y el operador de grúa.

La jornada laboral comienza con un briefing en el que organizamos las tareas e intercambiamos impresiones. Más tarde comenzamos la revisión del helicóptero y la equipación de rescate, para así tener todo listo en caso de activación. Como parte de estas tareas estudiamos la meteorología de nuestro lugar de actuación y visualizamos las webcams de las zonas de montaña. Tenemos tres pilares básicos en nuestra preparación: la formación teórica, la práctica de ejercicios técnicos de rescate y progresión por montaña y la preparación física.

Por las mañanas hacemos una sesión que puede ser sanitaria, rescate técnico, helirescate, progresión por montaña, etc. También realizamos un análisis crítico, desde un punto de vista holístico, de los rescates o prácticas que hemos llevado a cabo. Un día a la semana se hace una práctica con el helicóptero, en la que se realizan ejercicios reales de helirescate y casos clínicos, maniobras avanzadas que deben estar muy entrenadas. Este trabajo precisa de dedicación completa, la preparación es continua, cuando no estamos de guardia salimos a escalar, esquiar, hacer barrancos, alpinismo, cursos de formación sanitaria, etc. Tenemos la suerte de que nuestra pasión, que es la montaña, es parte de nuestro trabajo.

P. ¿Qué hay que hacer para pertenecer a un Grupo de Rescate? ¿Qué papel juega el enfermero en uno de ellos?

R. Para pertenecer al Grupo de Rescate se necesita una preparación muy amplia. Debemos ser capaces de guiar y resolver los problemas de las personas que dan el aviso en un medio hostil y aislado. La estadística nos revela que en la mayoría de los casos lo que se requiere es una asistencia sanitaria temprana. Nosotros, con la formación y recursos de los que disponemos, podemos llevar a cabo esa función de una manera eficiente y eficaz. Controlamos las técnicas sanitarias y tenemos la capacidad de valorar al paciente para proporcionar una orientación diagnóstica al recurso útil al que sea derivado (UVI, helicóptero sanitario, SVB, equipo de Atención Primaria, etc.). Si fuera necesario, se puede contar con la colaboración de los médicos de Emergencias Sanitarias, in situ o telefónicamente a través del 112.

El enfermero especialista en rescate juega un papel fundamental con las herramientas de las que dispone y protocolos de actuación adecuados, para cubrir las necesidades terapéuticas de este tipo de pacientes, en un primer momento y en zonas aisladas. Al fin y al cabo la vida del paciente crítico está en manos del primer interviniente, al reconocer lesiones potencialmente letales y tratarlas.

P. ¿Por cuántas personas está compuesto el servicio sanitario de este grupo?

R. El equipo sanitario del Grupo de Rescate del Centro de Emergencias del 112 de Castilla y León, al que pertenezco, lo componen tres enfermeros expertos en rescates. Los rescatadores que no son enfermeros, también son técnicos en emergencias sanitarias. Los enfermeros de rescate en montaña somos especialistas por la Universidad de Zaragoza y Máster Universitario en Medicina de Montaña y Rescate (CUEMUM).

P. ¿Qué tipo de accidentes son los que habitualmente atiende? ¿Cuáles son las infracciones que más se cometen en montaña?

R. La mayor parte de rescates que realizamos requieren de asistencia sanitaria. Son enfermos o accidentados de diferente gravedad, en un medio difícil y aislado. Nuestro objetivo es trasladar la asistencia sanitaria al punto donde está la persona, para evaluar las lesiones, hacer una primera asistencia de urgencia y evacuar al paciente en las mejores condiciones hasta el punto donde pueden llegar los servicios de Emergencias Sanitarias.

El tipo de lesiones es muy heterogéneo, lo más habitual son los traumatismos por caída, desde esguinces hasta politraumatismos, pero también se ven síndromes coronarios, convulsiones, síndromes del arnés y patologías comunes que se agudizan o debutan mientras la persona está en la montaña. La particularidad de nuestro medio es que el aislamiento agrava las lesiones, tanto porque retrasa el tiempo desde que la persona tiene el problema, hasta que recibe la primera asistencia y llega al hospital, como por la dificultad de la evacuación, las limitaciones de la atención médica avanzada, el estrés y la hipotermia.

En un servicio de rescate no solo se atienden a deportistas, se atienden, por ejemplo, a trabajadores cuyo ámbito laboral se desarrolla en la montaña, cazadores, personas mayores que viven en zona rural y que durante sus quehaceres diarios en sus tierras tienen un accidente.

P. ¿Podrían darnos algún consejo para acudir a la montaña y evitar accidentes?

R. Es imposible acabar con los accidentes de montaña, de la misma manera que es imposible erradicar los accidentes de tráfico. Lo que se puede hacer es mejorar la planificación y tener un mayor margen de seguridad en nuestras actividades. Cuando haces una actividad al límite de tus capacidades es más fácil tener un accidente. Igualmente hay que valorar las condiciones y equipamiento de los participantes en la actividad. Las comunicaciones son un pilar básico, el teléfono móvil para llamar al 112 en caso de emergencia, radiocomunicaciones, vía satélite, etc.

P. ¿Nos contarían alguna anécdota o experiencia personal durante su trayectoria profesional?

R. El año pasado atendimos un caso que explica muy bien la necesidad de que haya sanitarios integrados en los equipos de rescate. Se trataba de un escalador en alta montaña que había caído y tenía una lesión aparentemente leve en un hombro. El accidentado estaba colgado en suspensión sobre su cuerda y a mitad de pared. Mientras íbamos de camino en el helicóptero, el Centro de Emergencias del 112, junto con el médico de Emergencias Sanitarias y el equipo de rescate, estaban en contacto con su compañero y simultáneamente íbamos evaluando el estado del accidentado. Por teléfono nos pudo orientar sobre el estado y la evolución de sus lesiones. Con esta información, y tras una primera valoración in situ, se vio que el accidentado estaba desarrollando un síndrome del arnés. Este hecho hizo variar significativamente la estrategia del rescate ya que su vida corría peligro por el tiempo de suspensión inerte, priorizando la evacuación inmediata. Cualquier otra estrategia podría haber implicado más tiempo en suspensión, empeorando su situación clínica e incluso perder la vida

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