Los datos recientes del mercado laboral muestran un deterioro profundo y acelerado. Casi el 30% de las personas ocupadas trabaja más de nueve horas diarias, lo que representa más de 5,8 millones de trabajadores. A esto se suma que el pluriempleo ya alcanza a 2,4 millones de personas, con un impacto marcadamente desigual: entre las mujeres, la proporción es un 83% más alta que entre los varones.
Mientras tanto, el salario mínimo, vital y móvil registra una caída del 68% respecto de 2023, lo que evidencia una pérdida histórica del poder adquisitivo.
Desde el colectivo de enfermería, observamos con extrema preocupación que este escenario se agravará si se implementan las reformas laborales y tributarias actualmente en análisis. El sector de enfermería, altamente feminizado, con fuerte presencia en el empleo público y privado, y con un histórico retraso salarial ya presenta entre un 60% y un 70% de profesionales con doble empleo, o directamente trabajando como monotributistas para sostener sus ingresos.
La eventual flexibilización laboral, la introducción de salarios dinámicos, el fraccionamiento de indemnizaciones, los convenios por empresa y la eliminación del Monotributo, pondrán en riesgo directo a miles de enfermeros y enfermeras que dependen de múltiples fuentes de empleo, extensas jornadas y regímenes contractuales precarios para llegar a fin de mes.
Esto no solo profundizará la inestabilidad laboral, sino que también impactará de manera grave en la salud física y emocional del personal de enfermería, en la calidad del cuidado brindado a la población y en la sostenibilidad del sistema sanitario.
El colectivo de enfermería advierte que cualquier reforma que no contemple la realidad específica del sector terminará agravando la crisis laboral y social de quienes sostienen el cuidado en cada guardia, en cada sala, en cada institución y en cada territorio del país.
Reafirmamos la necesidad de una agenda que priorice:
• Salarios dignos y actualizados,
• Reconocimiento profesional real,
• Estabilidad y protección laboral,
• Condiciones que garanticen descanso, salud y seguridad,
• Regímenes previsionales adecuados a la carga física y emocional de la profesión.
El cuidado de la salud del pueblo argentino se sostiene con el trabajo de la enfermería. No hay reforma viable si vulnera a quienes cuidan.
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