Miles de familias de clase media, al perder prepaga u obra social, hoy recurren al hospital público para atenderse.
El resultado es un sistema colapsado: falta de insumos, cirugías suspendidas, demoras eternas y profesionales agotados.
Enfermería sostiene hospitales enteros con salarios bajos, sin reemplazos, sin descansos y soportando violencia diaria por parte de usuarios desesperados.
Muchos enfermeros y enfermeras quieren abandonar la profesión. Y cuando se va el personal, pierde toda la sociedad.
Sin salud pública fuerte no hay futuro. Sin enfermería no hay salud.
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