26 feb. 2013

Tensión entre médicos y enfermeros por la falta de asistencia

Se resiente la limpieza y hay sectores gremiales que impulsan la derivación de enfermos a hospitales municipales. Es por el paro de ATE y UPCN. El director del Provincial pidió "reconsiderar posturas extremas".

 

Sin actividad. La medida de fuerza de los estatales, que continúa hoy, se está sintiendo en los hospitales que dependen de la provincia.


Por María Laura Cicerchia / La Capital

"Estamos de paro". Los carteles en gruesas letras rojas que empapelaron los accesos al Hospital Provincial parecían anunciar las dificultades para garantizar la asistencia y las situaciones de tensión que se vivieron dentro el centro médico en la primera jornada de paro de trabajadores estatales. Pese a las guardias mínimas programadas, hubo reticencia de algunos enfermeros para recibir a nuevos pacientes, se resintió la higiene y se intentó imponer, con la objeción del sector médico, la derivación a hospitales municipales no alcanzados por la protesta. "Reconocemos el derecho de huelga, pero le pedimos al personal que reconsidere las posturas extremas para que esto no se convierta en un paro sangriento que afecte la salud", advirtió tajante Pietro Belletich, director del centro médico.

El hospital de Alem 1250 fue uno de los establecimientos de la ciudad donde se expresó con más conflictividad la primera jornada del paro de 48 horas decretado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), en simultáneo con el sector docente. Por la mañana, la contundencia de la medida se expresó en una nutrida marcha para expresar el rechazo de los trabajadores a la propuesta de aumento salarial escalonado del 24 por ciento que ofreció la provincia a gremios que reclaman subas del 25 al 35 por ciento (ver página 4).

El acatamiento a la huelga, en sintonía con un paro nacional de ATE, fue altísimo y paralizó a la administración pública provincial. En Rosario permanecieron cerradas las delegaciones de ministerios provinciales, la Administración Provincial de Impuestos y el Registro de la Propiedad, entre otros. La cocina centralizada de Granadero Baigorria sólo suministró raciones de emergencia a algunos comedores escolares.

En el Hospital Centenario se atendieron las guardias de adultos y pediátrica, la sala de diálisis y la internación con un sistema de guardias mínimas acordado el viernes pasado. "Hay un alto acatamiento, sobre todo de los no profesionales, y buena predisposición de los gremios a discutir el criterio de qué se considera una urgencia", dijo la directora, Isabella Ceolla.

En el Provincial el panorama fue más crítico. "No queremos romper el derecho a huelga, pero a todo paciente que llega al hospital hay que brindarle atención. Hemos tenido dificultades en la guardia, donde hubo presiones del personal de UPCN a los profesionales que están trabajando", manifestó Belletich ante las trabas para garantizar una atención mínima. UPCN nuclea allí al 95 por ciento del personal no médico, entre enfermeros, administrativos, mucamas y técnicos.

"Es bastante intensa la actividad de UPCN para dificultar el funcionamiento del hospital. Estamos intentando moderar y bajar los decibeles para garantizar el derecho a la salud, que está por encima de todo lo demás", remarcó el directivo. Por el paro se suspendió la atención en consultorios y se postergaron cirugías programadas. Se mantuvo la atención de urgencias en la guardia con personal mínimo, así como en la internación y la terapia intensiva.

El servicio de limpieza estaba, a la vista, interrumpido. "Generalmente se limpia dos veces por día, pero ahora hay mugre por todos lados. Con la falta de personal el hospital se ensucia un montón y los baños están saturados", dijo un médico de la internación. El mismo reclamo hicieron pacientes en la guardia, donde la atención se cumplía con demoras y los baños estaban inutilizables.

"La limpieza tiene que estar garantizada como en cualquier otro día por una cuestión epidemiológica. Esa es una línea que no se debe cruzar", dijo Belletich, quien trasladó su preocupación al Ministerio de Salud provincial desde las primeras horas. Las diferencias respecto a qué servicios prestar generaron tensiones.

"Los estudios como ecografías y radiografías se están haciendo sólo si son muy necesarios porque los mismos médicos tenemos que llevar en camillas a los pacientes. Ante la demanda el criterio de UPCN es derivar, pero no podés dejar a la gente sin atender", objetaron dos cirujanos.

En el primer piso de la internación, con diez habitaciones de tres camas cada una, los enfermeros se resistían a recibir nuevos pacientes y a realizar controles, salvo a febriles o hipertensos. "Estamos de paro", justificó un empleado ante el reclamo de un médico, en una discusión que pudo presenciar este diario. "Ojalá ninguno de los internados sea paciente tuyo", replicó el profesional. En los otros tres pisos la atención era normal o sujeta al criterio del trabajador.

"Nosotros no desatendemos pero tampoco somos tibios. Lo que hacemos es derivar", intentó justificar Sara López, de la comisión directiva de UPCN, mientras se sucedían las negociaciones a nivel dirigencial y en espacios más reducidos sobre qué prácticas debe alcanzar la medida de fuerza.

"El paro es total en la provincia"

"El paro es total en todas las reparticiones de la provincia y ha sido muy importante en algunas reparticiones nacionales como Ansés, Pami y Desarrollo Social. En los hospitales se mantuvieron las guardias mínimas", evaluó Gustavo Martínez, secretario general de ATE en Rosario. "El 35% de aumento que reclamamos está por debajo de la inflación real y de la proyección de crecimiento de la recaudación en la provincia", sentenció el líder gremial.

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