Robots enfermeros con "alma", una realidad más cercana según investigadores

Madrid, 17 ago (EFE).- Robots que cuiden y entretengan a niños ingresados en hospitales o que atiendan a personas mayores que padecen Alzheimer son una realidad cada vez más cercana gracias al laboratorio español Robotic Labs, que trabaja en el diseño de "robots enfermeros".
Ayudar a enfermos de Alzheimer y a sus cuidadores es el objetivo del proyecto RobAlz, en el que Robotic Labs, de la Universidad Carlos III de Madrid, colabora con la Fundación Alzheimer España (FAE) para diseñar robots enfermeros que atiendan, vigilen, entretengan y estimulen a los pacientes.
"Queremos que los robots respondan a las necesidades reales de los cuidadores", ha explicado a EFE el Secretario General de FAE, Jaques Selmes, quien ha indicado que por eso en este proyecto han trabajado juntos desde el comienzo los investigadores y las personas que cuidan a los enfermos.
Un cuidador, ha señalado Selmes, dedica hasta un tercio de su tiempo a la vigilancia de los pacientes, con lo que, si el robot se pudiese encargar de ello, "podría aliviar en gran medida la carga de trabajo".
El robot enfermero, aunque nunca reemplaza al cuidador, podrá "dar un aviso si el enfermo se levanta por la noche o realizar tareas más sencillas como conversar, leer o escuchar", ha indicado a EFE Miguel Ángel Salichs, responsable del proyecto y catedrático en Ingeniería de Sistemas y Automática.
El profesor Salichs también coordina la participación de Robotic Labs en el proyecto europeo MOnarCH (Multi-Robot Cognitive Systems Operating in Hospitals), que pretende introducir robots en el área de pediatría de un hospital oncológico en Lisboa.
Dentro de este proyecto, que ha comenzado este año y finalizará en 2016, el laboratorio español se encarga únicamente de la comunicación robot-niño y, según el investigador, todavía "está en el aire" lo que la máquina será capaz de hacer, aunque previsiblemente hablará y reconocerá la voz.
Al igual que en RobAlz, se pretende que ayuden tanto a los niños ingresados como al personal sanitario, por lo que intentarán que los robots jueguen con los niños y les hagan sentirse mejor, aunque también tendrán que vigilar que no salgan de las zonas habilitadas, ha aclarado Salichs.
El reto de este proyecto, para el profesor, es diseñar una comunicación "natural" y conseguir que la interacción entre robots y niños sea fluida: "Podemos hacer que los robots entiendan las palabras, pero saber qué es lo que se quiere decir es mucho más complejo si tenemos en cuenta los gestos y los mensajes implícitos".
El robot, además, no se puede entender como una máquina que únicamente responde órdenes, porque "pierde interés", por lo que los investigadores también deben trabajar en conseguir que tenga emociones, cierta capacidad decisoria y sus propias motivaciones.
Estas complejidades se suman a que es necesario que el robot funcione "desatendido" en un ambiente "real y ruidoso" como es un hospital, y no en un laboratorio de condiciones controladas, sin que el personal experto intervenga.
Esta interacción entre enfermos y robots, además de los problemas técnicos, plantea cuestiones éticas, ha reconocido Salichs, y ha explicado que tendrá que haber normas y se tendrá que aclarar cuándo interviene el robot, cuándo se mantiene al margen y qué se hace con los datos e imágenes que la máquina almacene y registre.
La robótica social, a diferencia de la industrial, que está más avanzada, se halla "muy en los comienzos, muy lejos de lo que vemos en la películas", ha aclarado el investigador, ya que los robots actuales todavía son máquinas muy simples, como "juguetes sofisticados que tienen capacidades limitadas para situaciones concretas". EFE

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