22 dic. 2014

EL RESPETO, EN URGENCIAS

El respeto, en urgencias

En plena temporada navideña se reportan agresiones al personal médico en los centros hospitalarios. Una invitación, ciudadanos: es gente bondadosa e indispensable. Respetémosla.

Es inadmisible que se estén presentando ataques, agresiones, contra el personal médico en los diferentes hospitales de Medellín y el Valle de Aburrá. Se trata de funcionarios que hacen el mejor esfuerzo por cuidar la salud ciudadana. Pacientes que afrontan problemas por contagios y demás afecciones o por accidentes y situaciones de violencia urbana que los golpean. Ellos encuentran en médicos, enfermeros y vigilantes ayuda profesional y remedio.

La "misión médica" está protegida por la legislación internacional. Por el Derecho Internacional Humanitario, por ejemplo, en el caso de conflictos armados. Y es elemental cuidar de esos profesionales, porque sin ellos y sus auxiliares qué sería de la salud pública y privada.

Medellín ha sido escenario de numerosos problemas de seguridad. El narcoterrorismo marcó a la ciudad terriblemente. Y hubo años, sencillamente, de olvidar en materia de homicidios: más de 6.000.

En los centros hospitalarios, los equipos médicos y paramédicos se jugaron íntegros. Gente con daños de toda índole en su humanidad. De bala, de puñal. Las salas de emergencias eran teatro de los más insospechados cuadros.

Hoy, Medellín ha logrado rebajar a ratas históricas sus indicadores de muertes violentas. En 2014 se registran el mayor número de días sin homicidios, el mes menos letal en 30 años y las cifras muestran un comportamiento resaltable desde todo punto de vista. Rebajan las pérdidas humanas y, por supuesto, la violencia y los pacientes desbordados en las salas de urgencias, en especial en época de Navidad.

Sin embargo, Medellín es hoy una urbe atractiva a la que llegan pobladores de diferentes destinos. Por razones de residencia temporal o permanente o por razones turísticas. Ello, es inevitable, incrementa las consultas y las necesidades de atención médica.

Pero hay malas noticias: algunos pacientes están atacando a los médicos, enfermeros y vigilantes.

En un hospital como el San Vicente de Paúl, por ejemplo, donde siempre ha habido generosidad para salvar vidas, se registran golpes, puños, malas palabras y amenazas contra los equipos de atención. La gente sobrepasa la delgada línea que separa su derecho a buscar un médico, por la razón que sea, y pasa a la violencia contra el personal.

Citamos un informe de este diario que corrobora lo descrito: "Médicos, enfermeros, y personal de seguridad son atacados a golpes o agredidos de palabra cuando se dan demoras en la atención, especialmente en la unidad de Urgencias". (...) "Le estábamos brindando la atención, pero esa persona estaba incontrolable, terminó dándome un puño en la cara y robándome la cadena".

Son imágenes condenables, lamentables. Medellín es una de las ciudades con mejor atención médica del país. Pionera. Líder en estas materias.

Entonces, cómo entendemos que haya ciudadanos que llegan a los centros hospitalarios y quieran pasar por encima de los turnos, los tiempos y las reglas.

En este tipo de situaciones, las autoridades deben hacer valer las normas y los mínimos requerimientos de orden público y policiales.

Invitamos a los residentes en Medellín a tener paciencia. A la educación y al respeto por el personal médico, que nos presta un servicio tan invaluable como indispensable. Cuidemonos entre todos.

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