La falta de enfermeras aumenta el riesgo de muerte en los hospitales

Se necesitan 100 profesionales por cada 10.000 habitantes; Argentina tiene sólo ocho. Estados Unidos exige una enfermera por cada seis pacientes.


Producción periodística: María Ester Véliz

"Cuando los hospitales no tienen la cantidad necesaria de enfermeras, aumenta el riesgo de muerte en los pacientes". A esta conclusión arribó un estudio hecho en 168 centros médicos de Pensilvania, Estados Unidos, durante el cual se verificó que con sólo aumentarle un paciente adicional a cada enfermera, la probabilidad de muerte crece el 7% en un hospital "Quedó claro que el enfermero cumple una tarea relevante en la vigilancia, en la detección temprana y en las intervenciones oportunas que salvan vidas", expresó Linda Aiken, de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Pensilvania y autora del estudio.
Para combatir este problema, el Estado de California aprobó una ley que exige desde julio de este año una enfermera por cada seis pacientes en los hospitales, aunque la meta final es una por cada cinco enfermos.
El número aceptable, según la Organización Mundial de la Salud, es de 100 enfermeros por cada 10.000 habitantes. En Canadá, un país con una población similar a la de Argentina, tiene 87,8 enfermeras por cada 10.000 habitantes; y esa proporción en Estados Unidos es de 95,4 enfermeros. Si, teniendo una cifra muy próxima a la ideal, estos países sufren la falta de enfermeros en los hospitales, es fácil deducir cuál es la realidad de la salud pública en la Argentina, que apenas tiene ocho enfermeras por cada 10.000 habitantes.

Necesidades 
El hospital Padilla -por ejemplo-, centro asistencial de referencia en la provincia y en el NOA, tiene 370 camas. Esta población es atendida por 250 personas (182 de planta permanente y 68 contratados). Pero sólo 25 son enfermeras: diez son licenciadas; nueve, enfermeras universitarias y seis de nivel terciario. El resto del personal lo integra nueve técnicos instrumentistas, nueve ayudantes de enfermería y 138 auxiliares de enfermería que recibieron una formación de sólo nueve meses. Este informe le dio a LA GACETA la jefa de Enfermería del hospital, licenciada Ana Graciela Gasperini, quien está haciendo el doctorado.
"Necesitamos enfermeros para los ocho quirófanos y los servicios de alta complejidad como Oncología, Reumatología, Diabetes y Salud Mental. Las enfermeras hacen turnos de 24 horas cada una. En los servicios críticos tenemos dos enfermeras por turno; en Emergencia tres y en Cirugía dos. En el resto (Gastroenterología, Urología, Traumatología, etcétera) hay una sola enfermera por turno. Estamos pidiendo autorización para seguir reforzando estas áreas", remató Gasperini.


Por año se reciben 180 profesionales
La escasez de enfermeras es mundial. Como contrapartida, en la Argentina hay una tendencia auspiciosa porque las carreras de enfermería -a niveles terciario y universitario- están en pleno crecimiento. La Escuela de la UNT es un ejemplo. "Ingresan por año entre 600 y 700 aspirantes, aunque la deserción ronda el 60%. Anualmente terminan la licenciatura unos 30 profesionales y entre 150 y 180 reciben el título de enfermero universitario", informaron a LA GACETA la vicedirectora y la secretaria académica de la institución, Sara Lía Correa de Bórquez y María Alba Castaldo.
El concepto social del enfermero, según Graciela Fernández (36) y María Ester Sosa (45) -quienes tienen 25 años de experiencia- está cambiando. "Antes menospreciaban nuestro trabajo; la gente nos consideraba sirvientes de los médicos", comentaron las mujeres, quienes egresarán de la Escuela de Enfermería de nivel terciario de ATSA. Ambas se habían capacitado hace 20 años en la Escuela de Auxiliar de Enfermería, que dependía del Ministerio de Acción Social (MAS) y funcionó hasta mediados de los 80.
El cambio del que hablaron Graciela y María Ester, se debe a que muchas enfermeras empíricas están cursando la carrera. María Ester es enfermera del Padilla y jefa de la sala en el sanatorio Pasquini. Ella hará el curso nivelador en la UNT para cursar la licenciatura.

No se queja nunca
Un grupo de alumnos de 2º año la Escuela de Enfermería de la UNT ingresaba al gabinete de Tecnología Educativa cuando llegó LA GACETA. Mercedes Espeche, JTP de la cátedra de Enfermería Quirúrgica, les enseña una serie de técnicas y procedimientos. En una paciente que no se queja nunca (muñeca hecha a escala humana y diseñada para simulacros) aprenden a colocar sondas nasogástricas y vesicales, qué es una colostomía y qué una traqueotomía, y cómo cuidar las heridas, por ejemplo. La alumna Natalia Ayudarte, bajo la instrucción de Mercedes, demostró cómo se hace la punción endovenosa para colocar una inyección en el brazo.

Ofrecen 250.000 puestos
En los Estados Unidos hay 250.000 vacantes de enfermería en hospitales, clínicas y casas de familias con internos domiciliarios. Padece la peor escasez de enfermeros y de personal de salud de toda su historia. De seguir así, la cifra ascenderá a medio millón porque el 13% de los que están en funciones se retirará en 2006. El país del Norte requiere licenciados y enfermeros universitarios. Buscar más información o enviar datos a Global Healthcare Recruitment: www.ghrworldwide.com

"Tenemos un sistema de salud medicalizado. De ahí que no pueda funcionar la red de atención primaria en Tucumán", advirtió Elsa Moreno, la experta en Salud Pública distinguida con el diploma Konex 2003. "El primer nivel de atención no se resuelve sólo con médicos", dijo. Para brindar respuestas adecuadas a los problemas de la familia, señaló, hacen falta enfermeras, promotores de la salud, agentes sanitarios y personal del área social. "Responder a la desnutrición aumentando las horas de atención médica es un grave error. La pobreza inmoviliza; la gente no tiene medios para llegar al CAPS. Entonces, hay que visitar casa por casa, controlar a niño por niño, tarea que requiere el compromiso de la comunidad. El CAPS no debe funcionar en forma aislada, debe integrarse a la población que atiende", subrayó Moreno. El abarrotamiento en los grandes hospitales, según la experta, muestra el fracaso de la atención primaria de la salud, que debería solucionar el 90% de la consultas. "Hasta las autoridades hablan del hospital como palacio de la enfermedad y no de la salud. Al estar llenos demuestran que el sistema está centrado en la curación y no en la prevención y promoción de la salud, que es más barata. Para esta tarea faltan muchas enfermeras y la asignación de un presupuesto específico", reiteró.

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