“Un hospital es imposible que funcione sin enfermeros”

Juan Antonio Corbalán es una persona de esas a las que muchos llamaríamos "todoterreno". Además de tener en sus manos el mejor palmarés del baloncesto español, es médico, dos profesiones que requieren gran dedicación. Actualmente dirige y trabaja en el Instituto de Rehabilitación Funcional La Salle, en Madrid. Hablamos con él sobre su carrera, la enfermería o su nuevo manual, entre otros temas, para conocer la visión de alguien para el que "el mejor momento no puede ser otro que el presente".

Pregunta. Podemos ir repasando su carrera e iremos de éxito en éxito: como jugador lo consiguió todo, como profesional de la Medicina cosecha una trayectoria de prestigio. ¿Cómo se convierte un jugador de baloncesto en médico?
Respuesta. Yo creo que las personas somos compatibilizadores naturales. En mi caso, tenía una mente muy abstracta y poco focalizada, por lo que fui eligiendo las actividades que más me compensaban emocionalmente. Tuve la fortuna de vivir en la época en la que podías jugar en la calle, echar carreras, jugar al fútbol… Época en la que se inventó un baloncesto para niños, el minibaskquet. El cura de mi colegio nos pidió hacer un equipo de baloncesto, quedamos campeones de Madrid y digamos que, desde ese momento, me fue acompañando toda mi vida (incluida la universidad). Ni me plantee dejar los estudios por tener que jugar al baloncesto. De manera que mi matrícula de Medicina y de baloncesto fueron en el mismo año.

P. En su carrera como médico habrá coincidido con profesionales de la Enfermería. ¿Qué papel representa para usted la figura del enfermero en el equipo sanitario? ¿Tiene alguna anécdota?
R. Creo que existe una primera parte de contacto con el enfermo, de presentación de lo que es el paciente que depende de la Enfermería y luego otra, fundamental, que es el mantenimiento, el día a día. Un hospital es imposible que funcione sin enfermeros, ya que su figura supone pasar del mundo de la teoría al mundo de la práctica. Es decir, gracias a ellos se crea la relación con el paciente y son los encargados de la importante tarea del acompañamiento a la persona que duele. La enfermera sabe entender al paciente como alguien doliente, como alguien que precisa apoyo.

Tengo muchas anécdotas, por ejemplo, la primera vez que intubé. Practicábamos con cadáveres y la enfermera me explicó cómo tenía que hacerlo. Tenía que soplar para ver si el tubo estaba en el estómago o estaba en el pulmón de manera que pudiera ser eficaz… ¡aquello hizo un ruido! ¡menudo susto me dio! Recuerdo que la enfermera se empezó a reír como diciendo "a este niño lo que le queda aún por aprender…".

P. Este año se cumple la primera década desde el reconocimiento de las especialidades enfermeras (pediátrica, salud mental, del trabajo…). Son muchas voces las que comienzan a demandar un mayor protagonismo, reconocido, de la enfermería deportiva. ¿Qué opina usted al respecto? 
R. Yo soy totalmente contrario a estos reconocimientos oficiales. Si para ser enfermera del deporte hace falta un conocimiento que se dé. Ahora, que solamente aquel que pueda optar a una plaza en los sitios que se pueda aprender tenga la posibilidad de hacerlo me parece una injusticia. En la vida hay que homologar las cosas, hay que hacerlas oficiales, sin que vaya en detrimento de aquellos que por el motivo que sea tengan menos tiempo y no puedan dedicarse a ello de una manera tan exclusiva. Por lo tanto, sé que hace falta, pero para mí no es tan importante el título como el conocimiento. Primero el conocimiento y luego las titulaciones.

P. Tu cuerpo: manual de instrucciones es el título de su último libro. ¿Qué podemos encontrar en él? 
R. Te vas a encontrar un libro con vocación divulgativa, muy en la línea de lo que yo pienso de las cosas, que primero es saber y luego reconocer. He notado que hay gente que está interesada en saber sobre el funcionamiento del cuerpo, pero que sin embargo no es informada de forma precisa por su médico. Lo que pretendo es que todo el mundo tenga un conocimiento mínimo de lo que hace cada parte, cada sistema, cada órgano, y cómo funciona. El cuerpo no es más que una gran figura de dominó que de manera intrincada va relacionando unos órganos con otros.

P. En términos generales, ¿nos cuidamos o es aún una asignatura pendiente en España?
R. Nos sabemos cuidar cada vez mejor, pero por dejadez, por los tiempos, por las formas de vida que adoptamos, no somos ejemplares… pero es cierto que en los últimos años hemos mejorado mucho. La gente cada vez se cuida más, antes un español pasaba cincuenta años destrozando su cuerpo y otros cincuenta intentando arreglarlo. Afortunadamente eso ha cambiado.

corbalan

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