Me fuí porque dan una estabilidad laboral que España no ofrece”



avier Perera, enfermero, trabaja en la sanidad británica desde febrero. Critica la falta de contrataciones y la 'fuga' de profesionales cualificados.

El éxodo de personal sanitario continúa. La crisis y los recortes en sanidad expulsaron del sistema recursos humanos altamente cualificados. Tanto que el National Health System (NHS), el sistema de salud británico, lanzó recientemente una campaña para reclutar a un centenar de enfermeras y enfermeros en paro. Desde 2010, casi 5.000 emigraron a otros países en busca del trabajo que no encuentran España, principalmente a Reino Unido, Alemania o Francia, según los datos del Consejo General de Enfermería.
Sus historias, a veces duras, ponen rostro a la emigración española a través de un colectivo que recibe una buena formación en su país pero que tienen que dejarlo por falta de oportunidades o porque, como podría argumentar el Ministerio de Sanidad, irse al extranjero enriquece. Javier Perera Martín pone rostro al 'éxodo' enfermero en la ciudad autónoma. Como tantos universitarios, finalizó sus estudios en la Escuela de Enfermería de la Universidad de Granada en Ceuta (UGR), en su caso en 2006, y desde entonces "soy enfermero".
Empezó a trabajar en Inglaterra en febrero de 2015 por una oferta laboral a través de la página web del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en EURES –el portal europeo de la movilidad laboral–, que encontró por "absoluta casualidad". Perera decidió enviar el currículum, superó la entrevista telefónica, la presencial en Madrid y fue seleccionado. "De momento tengo un contrato permanente. Por política de contratación dicen que son dos años, pero en el documento figura como permanente, que eso, conseguirlo aquí... Es muy complicado", comenta el sanitario, que volvió a Ceuta por vacaciones.
Hasta su partida a Reino Unido, su trabajo consistió en "picar en veranos, navidades" salvo alguna que otra sustitución de mayor duración como una "baja por maternidad pero, lo que es un empleo estable, no, siempre han sido contratos temporales". Nunca rechazó una ocasión de incorporarse al mercado laboral y por eso ejerció en Ceuta, Cádiz, Málaga, Sevilla, Gerona, Madrid... "Allá donde me llamaban", recuerda Perera; "por ganas de trabajar no ha sido, por falta de ofertas sí".
Perera se marchó porque le ofrecieron una "estabilidad laboral que España no me da a día de hoy por la crisis financiera, la falta de contratos...". Vaticinó malos tiempos para la "nueva tanda de enfermeros recién salidos de la carrera" porque "lo tienen, francamente, muy crudo". Con lo cual, la única opción "viable" es irse a trabajar al extranjero, una alternativa que recomendó a quienes se encuentren en esta situación, "aunque siempre a través del SEPE y EURES, nada de agencias privadas porque evitas posibles estafas". Como ventaja, de cara a futuras ofertas en otros lugares la inmersión en el extranjero es un "requisito indispensable". No obstante, a este ceutí le gustaría volver, "pero siendo realistas me queda Inglaterra para largo...".
Sobre la negativa de Ingesa a admitir recortes en el personal de Enfermería, Perera dudó de que "no los haya, pero tampoco hay ofertas". La Escuela de Enfermería de Ceuta, estimó quien fuese su alumno, "es de las que mejor prepara a los enfermeros en España", de modo que de sus promociones salen "personas muy cualificadas que tendría que aprovechar –la Administración–, lo único que hace falta es que se arregle el tema de la gestión y ofrezcan más contratos".    
Este enfermero desarrolla su actividad asistencial en el Hospital Universitario de Addenbrooke's (Cambridge), uno de los clínicos de referencia de Inglaterra, el cual es "enorme, como cinco o seis veces el Hospital de Ingesa en Ceuta". Perera trabaja para al sistema público de salud –NHS– "con lo cual la experiencia que adquiera allí me contaría para España", y en concreto en la planta de Traumatología.
Una experiencia satisfactoria pero que, apuntó este profesional, "la Enfermería en Inglaterra no es como la entendemos en España: hay muchos cambios y choques culturales, sobre todo, por su forma de trabajar tan diferente". Como ejemplo, "cuando terminamos la carrera, en España, ya podemos poner vías, sacar sangre, dar medicación intravenosa, oral...". Sin embargo, en esta nación de las islas, "no puedes hacerlo" y el enfermero tiene que rellenar un documento –conocido como 'competencias'– bajo supervisión de otro compañero. 
Tras cumplir una tarea un número determinado de veces, el mentor realiza una evaluación final que, en caso de que la apruebe, autoriza al sanitario a realizarla en su puesto. Unas 'competencias' que, puntualizó este español, tienen que reservar previamente en unas tutorías. "Se enfocan más en el tema de los papeles, que por un lado está bien, porque se cubren las espaldas a efectos legales", valoró. Por contra, "ralentiza el proceso de trabajo a niveles que, para los europeos, llega a ser exasperante; aunque solo hay que adaptarse".
Los enfermeros de ciertos países europeos, como los españoles, están acostumbrados a realizar actuaciones de su categoría desde el primer día, "somos enfermeros de campaña" y, ante cualquier duda, la recomendación es consultar a un compañero. "Contratarnos a nosotros –europeos continentales– que ya tenemos una preparación previa es una baza segura porque saben que vamos a rellenar las 'competencias' con éxito", explicó Perera quien lamentó que los medios de comunicación británicos lo consideren "frustrante y caro" pese a la gran demanda de sanitarios foráneos en Reino Unido. Unos profesionales procedentes de España, Italia, Portugal o Filipinas que, en la actualidad, "sustentan" el sistema de salud británico.


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