Los enfermeros de la guardia conquistaron la reducción de la jornada laboral a 6 hs


Triunfo histórico en la Guardia de Emergencias Pediátricas del Hospital Provincial Neuquén

Los enfermeros de la guardia conquistaron la reducción de la jornada laboral a 6 hs. Esto representa un gran triunfo, que puede contagiar a otros sectores.

Daniela Conti

Enfermera Hospital Castro Rendón


Nadie hubiera imaginado un año atrás que un sector como la Guardia de Emergencias Pediátricas (GEP) podría lograr la organización de los enfermeros del sector y encaminarse a la conquista de sus demandas. Nadie en el hospital más importante de la provincia es ajeno a la realidad institucional que se vive cotidianamente por exceso de horas de trabajo, por la gran demanda de la comunidad que se asiste, pero con falta de recursos, sueldo bajos, personal insuficiente, condiciones insalubres, el manoseo del personal mensualizado, en quienes se refleja aún más la vulnerabilidad de los trabajadores.

Ya se venían viviendo situaciones de maltrato y persecución laboral además de sacarnos personal capacitado por caída de mensualizaciones o causas. Estas situaciones fueron el detonante para comenzar a organizarse. En principio costó, ya que el miedo que imparten las jefaturas está instalado, lo que genera desunión grupal y además no había antecedentes de lucha en el sector.

La movilización de un compañero a otro sector generó enojo. Así comenzaron a reunirse en asambleas. Al principio con mediana participación, pero ya se escuchaba entre guardia y guardia "unámonos", "hagamos algo", "demos pelea para que no nos sigan sacando compañeros", "elijamos delegados". Consiguieron reunirse con la dirección, donde se plantearon los problemas cotidianos, así se logró frenar la persecución laboral, aunque no obtuvieron respuestas por uno de sus compañeros.

En distintos servicios de cuidados críticos ya tenían las 6 hs laborales. Con esto empezaron redactando una nota pidiendo que se aplique en la GEP, que también es un área de cuidado crítico y se vive gran estrés en cada urgencia. Hubo un alto acatamiento, mostrando una gran predisposición a la lucha por parte de las enfermeras. Eligieron una delegada de sector, lo que dio más fuerza para alzar la voz. Convencimos de las demandas, ya no podían seguir escondiéndose ni encajonándose.

El primer logro fue adoptar una medida de fuerza sin llegar a hacerla pública por falta de personal ya que el "plan invierno" estaba instalado y la oferta de enfermeros no alcanzaba a cubrir la demanda por lo cual dijeron basta. Esa semana ingresaron 3 agentes, de los cuales uno era aquel compañero capacitado que no pudimos retener. El siguiente paso era continuar el reclamo por la reducción horaria de la jornada laboral y pasar a trabajar 36 hs. semanales, al igual que los compañeros de admisión. A los que hasta el día de hoy no les dan respuestas.

Se vieron atravesados por el gran paro de salud por un salario acorde a la canasta familiar, que dejó un sabor amargo a los trabajadores por la entrega de la lucha por parte de la burocracia sindical verde, firmando por migajas que no se acercan a lo que los trabajadores necesitamos.

Ni bien finalizaron los paros reactivamos la demanda hasta que conseguimos la tan postergada respuesta de la dirección, que dio el "ok" para aplicar el nuevo régimen horario a partir del 1 de septiembre.

La importante lucha que protagonizaron es una muestra de que el conjunto de trabajadores, no solo de la GEP sino del hospital en general, organizados y dispuestos a luchar por sus demandas, y en defensa del hospital público, no es una utopía o una frase bonita. Hoy la Guardia de Emergencias Pediátricas, que atiende a los niños de la capital de Neuquén, y todos los derivados del interior, es un ejemplo de lucha y organización.

Somos los que garantizamos el cuidado de calidad y ponemos en riesgo nuestra propia salud haciendo recargos, guardias y horas extras para llegar a fin de mes, porque el costo de vida aumenta y los salarios no alcanzan, faltan insumos y aparatología adecuada. Mientras los funcionarios se jactan de invertir en salud pero vacían el hospital público.

Los trabajadores de la salud debemos hacernos eco de la importancia de seguir luchando en unidad, que se declare la insalubridad para todos los trabajadores de salud pública, con diferentes niveles según el grado de exposición, con la consecuente reducción laboral a 6hs diarias –30hs semanales– sin reducción del salario, licencia profiláctica de quince días por año y la jubilación con 25 años de aportes sin requerimiento de edad.

Reconocer la insalubridad implica principalmente un reconocimiento al esfuerzo y trabajo, a quienes sostienen diariamente la salud pública, exponiendo su propia salud. Por el derecho fundamental a la Salud Pública, gratuita, universal y de calidad.

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