26 sept. 2018

Enfermeras jubiladas aplican el método canguro en el Hospital Clínic de Barcelona


MARINA VIEIRA.- La jubilación no acaba con la vocación. A pesar de haber terminado el ejercicio profesional, muchas enfermeras continúan buscando mantener una relación con el hospital o con el cuidado de personas. Por esta razón, en el Hospital Clínic de Barcelona, han desarrollado un programa de voluntariado en diferentes unidades del centro en el que están involucradas varias enfermeras jubiladas. La persona encargada de coordinar a los voluntarios de este programa es Teresa Fusté, una enfermera jubilada que trabajó durante cuarenta años en el hospital. Para ella, la profesión no acaba en el momento de la jubilación y por eso no dudó en formar parte de este proyecto que mantiene en activo a cualquiera que quiera ayudar a los pacientes del hospital.  "No se tiene que ser enfermera para hacer el voluntariado, pero para la enfermera hacer voluntariado en un recinto es muy bueno porque le da un valor añadido", introduce Teresa Fusté.

Actualmente las voluntarias se han incorporado al proyecto canguro. En esta iniciativa, los voluntarios sustituyen a los padres de los niños ingresados en la UCI de neonatos en los momentos que ellos no pueden hacer el piel con piel de los recién nacidos. "En Estados Unidos ya llevan años involucrando a gente mayor especializada y no especializada en proyectos como este que ayudan a los niños ingresados en UCIS neonatales a salir de la incubadora cuando los padres no pueden hacerlo. Con este precedente decidimos instaurar este programa en el Hospital Clínic de Barcelona", expone Mireia Pascual, enfermera responsable del proyecto enfermeras y canguros del Hospital Clínic de Barcelona.

Método canguro

"El método canguro consiste en coger al recién nacido en las horas de las tomas, en las horas en las que el niño tiene que comer", explica Mireia Pascual. "Se ha demostrado que con este método los niños no sólo acortan su estancia hospitalaria sino mejoran su temperatura, las constantes vitales, tienen más horas de sueño y están más tranquilos en general", especifica la enfermera del Clínic de Barcelona. Normalmente son los padres quienes llevan a cabo esta tarea, sin embargo "hay veces que los niños son de familias monoparentales o que son de familias numerosas y los padres no pueden ocuparse todo el tiempo que querrían de llevar a cabo el piel con piel", relata Mireia Pascual. Por esta razón se cuenta en este hospital con voluntarios y voluntarias que a través de una formación previa aprenden a hacer el método y sustituyen a los padres en los momentos en los que no pueden llevarlo a cabo. "Estas familias en muchas ocasiones se sienten culpables porque si por ellos fuese estarían con sus hijos, pero no pueden y por esto la ayuda de los voluntarios es crucial para las familias", puntualiza la responsable del proyecto.

Enfermeras jubiladas

El proyecto no se dirige únicamente a enfermeras jubiladas, está dirigido a jubilados en general. Pero se han unido al proyecto diferentes enfermeras que ya han acabado sus años de trabajo en activo y contar con la experiencia de estas profesionales ha hecho que la iniciativa haya evolucionado positivamente. "Es gente que ha estado trabajando toda su vida en esto y el contacto con personas lo tienen en la sangre. Sin embargo, con todos los voluntarios -sanitarios o no- partimos de cero, se tiene que cumplir una formación y cumplir ciertos requisitos como por ejemplo estar capacitados para tener a un niño en brazos una hora", relata Mireia Pascual. "La jubilación es una época muy difícil para algunas personas, es una época que la viven muy mal y la idea es que estos jubilados también se puedan beneficiar, sintiéndose que es útil, aumentando su calidad de vida, ver que pueden seguir haciendo cosas. La idea es beneficiar a este colectivo de gente mayor" confiesa Pascual.

Formación

La formación de las voluntarias jubiladas, sanitarias o no, está a cargo de Teresa Fusté. Tras 40 años de experiencia en la profesión, traslada sus conocimientos a los voluntarios que deciden apuntarse al programa de la unidad de neonatos. "Esta formación es teórica y práctica, se enseña a hacer un lavado de manos correctamente, a no llevar nada bajo el codo -pulseras anillos-. En una incubadora se hace la formación con un muñeco, se dice como tienes que abrir la incubadora para coger al bebé, como tienes que tomar la temperatura, poner el pañal. Todo esto se hace con un muñeco y la primera vez que lo haces con un bebé lo haces con una enfermera supervisando. Lo que está previsto es reforzar con talleres periódicos para seguir formando a nuevos candidatos y para que no se pierda la práctica", explica la enfermera jubilada. Pero no sólo es responsable de la formación esta enfermera también lleva a cabo labores de organización de los turnos de los voluntarios "coordino y organizo las semanas y también voy un poco en función de los huecos que pueden quedar colaboro", explica Teresa Fusté. "A los sanitarios se les trata de cero, por mucho que sea gente cualificada los tratamos para que no se nos pueda escapar nada", puntualiza Mireia Pascual. "Pero es cierto que ayuda que tengan formación, porque adquieren más rápido los conocimientos. Además, son gente que tiene muchas ganas, pone mucho empeño y la actitud siempre cuenta mucho", añade Mireia.

Un proyecto transgeneracional

Uno de los objetivos del proyecto es ayudar a los jubilados a que se sientan útiles para la sociedad. Por eso también se ha apostado por contar con la ayuda de enfermeras voluntarias "Yo me siento muy segura con este voluntariado, es la vida que he hecho durante 40 años. Estar en el entorno hospitalario me resulta muy gratificante, lo hago porque lo quiero hacer y es donde me gusta estar. Te sientes muy cómoda pudiendo ayudar y pudiendo hacer aquellas cosas que cuando estás trabajando no puedes hacer igual," confiesa Teresa Fusté.

El proyecto pretende ir añadiendo mejoras poco a poco, por ejemplo, se prevé incorporar cámaras para que los padres puedan ver cómo es el voluntariado con sus hijos "es un remate final para darle más calidad que no existe en ninguna unidad neonatal y se está construyendo en la maternidad", concluye Mireia Pascual.

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