De la reflexión a la acción: protagonistas de las políticas sociosanitarias
Lic. Sandro Ortega
Nos acercamos a un nuevo 21 de noviembre, Día de la Enfermería Argentina, y como colectivo profesional tenemos nuevamente una gran oportunidad: dejar de ser solamente espectadores de las decisiones que afectan nuestra profesión y convertirnos en protagonistas de la construcción de políticas públicas sociosanitarias.
Es tiempo de impulsar un sistema de salud más humano, accesible, preventivo, equitativo y sustentable, acompañado de políticas de empleo digno, estable, transparente y sostenible.
🤝 Debemos continuar construyendo estrategias de promoción de la salud, prevención de enfermedades, educación comunitaria y acompañamiento de las familias.
💪 Proponemos avanzar hacia un modelo sanitario menos reactivo, que no se limite a resolver enfermedades y procesos agudos, sino que fortalezca la prevención, la atención primaria y el cuidado integral a lo largo de toda la vida.
En este nuevo paradigma, las enfermeras y los enfermeros deben ocupar un lugar protagónico, ejerciendo plenamente sus competencias profesionales en todos los niveles de atención, sin olvidar que para cuidar adecuadamente a la población también debemos garantizar condiciones dignas para quienes cuidan.
NUESTRA PROPUESTA: 18 EJES PARA EL FUTURO DE LA ENFERMERÍA
1. Trabajo nocturno y protección a partir de los 50 años.
Impulsar un régimen especial para el personal que desarrolla tareas nocturnas en áreas cerradas, críticas y de alta complejidad, que permita acceder voluntariamente, desde los 50 años, a funciones diurnas, preservando sus derechos laborales y evitando el desgaste prematuro.
2. Programa Nacional de Prejubilación.
Establecer mecanismos de transición progresiva hacia la jubilación, contemplando reducción de cargas laborales, adecuación de funciones, seguimiento de salud ocupacional y transmisión de conocimientos a nuevas generaciones.
3. Jubilación especial a los 55 años con 25 años de aportes.
Promover el debate y tratamiento legislativo de un régimen jubilatorio diferencial, voluntario y sostenible para enfermeras y enfermeros, que reconozca el desgaste físico, emocional y los riesgos laborales de la profesión.
4. Programa de Retención del Personal de Enfermería.
Diseñar incentivos salariales, oportunidades de desarrollo profesional, estabilidad laboral y condiciones que favorezcan la permanencia de los profesionales experimentados en el sistema de salud.
5. Programa de Recambio Generacional.
Planificar la incorporación progresiva de nuevos profesionales mediante concursos transparentes, acompañamiento de enfermeros experimentados, formación y transferencia de saberes.
6. Programa de Acceso a la Vivienda.
Impulsar créditos hipotecarios preferenciales y programas habitacionales para enfermeras y enfermeros, especialmente para quienes trabajan en zonas inhóspitas, rurales, fronterizas o de difícil cobertura sanitaria.
7. Programa Integral de Salud Mental Laboral.
Garantizar acompañamiento psicológico confidencial, prevención del agotamiento profesional, atención del estrés laboral y seguimiento de las consecuencias emocionales derivadas del cuidado permanente.
8. Programa Anual de Salud Ocupacional.
Implementar evaluaciones periódicas de salud física y mental, estudios ergonómicos, prevención de enfermedades profesionales, vigilancia de riesgos biológicos y programas de recuperación laboral.
9. Dotación Segura de Enfermería.
Establecer criterios de asignación de pacientes por profesional según complejidad, dependencia y necesidades reales de cuidado.
La sobrecarga laboral no debe naturalizarse. Una dotación adecuada protege al paciente y también al trabajador.
10. Jornada Laboral Digna y Descanso Garantizado.
Promover jornadas compatibles con las exigencias físicas y emocionales de la profesión, debatiendo una jornada de referencia de 30 horas semanales, con criterios especiales para áreas críticas y regímenes de turnos.
Garantizar pausas, descansos entre guardias y cobertura de las ausencias sin sobrecargar al resto del equipo.
11. Política de Empleo Transparente y Estable.
Erradicar progresivamente la precarización laboral y las contrataciones que encubren relaciones de dependencia.
Garantizar concursos públicos, criterios transparentes de incorporación, estabilidad, reconocimiento de títulos y oportunidades de ascenso profesional.
12. Salarios Dignos y Reconocimiento Profesional.
Establecer remuneraciones acordes con la formación académica, responsabilidad, experiencia, especialización y complejidad de las tareas.
Reconocer económicamente el trabajo nocturno, los feriados, la exposición a riesgos y las funciones de mayor responsabilidad.
13. Programa de Violencia Cero en los Establecimientos Sanitarios.
Implementar protocolos para prevenir y abordar agresiones físicas, psicológicas, amenazas, acoso y violencia laboral, con canales de denuncia seguros y acompañamiento institucional.
14. Carrera Profesional y Formación Continua.
Fortalecer la carrera de enfermería con reconocimiento de especialidades, licenciaturas, posgrados, investigación, docencia y acceso equitativo a capacitación permanente.
15. Enfermería Comunitaria y Promoción de la Salud.
Ampliar la participación profesional en atención primaria, escuelas, clubes, instituciones comunitarias y territorios vulnerables.
Fortalecer programas de prevención de enfermedades crónicas, vacunación, salud familiar, educación sanitaria y acompañamiento de personas mayores.
16. Participación en las Decisiones Sanitarias.
Garantizar espacios de conducción, planificación y gestión ocupados por profesionales de enfermería.
Nuestra profesión debe participar en la elaboración, implementación y evaluación de las políticas públicas de salud.
17. Conciliación entre la Vida Familiar y Laboral.
Impulsar mecanismos de organización de turnos, protección de la maternidad y paternidad, acompañamiento a trabajadores con familiares a cargo y políticas de igualdad de oportunidades.
18. Plan Nacional y Federal de Desarrollo de Enfermería.
Promover una planificación de largo plazo, con participación de universidades, instituciones sanitarias, asociaciones profesionales y representantes del colectivo.
El plan deberá incluir metas verificables de formación, empleo, distribución territorial, condiciones laborales, financiamiento y calidad de los cuidados.
UNA REFLEXIÓN PARA EL 21 DE NOVIEMBRE
No podemos seguir pensando la enfermería exclusivamente desde la enfermedad, la urgencia o la internación.
Debemos construir una profesión con mayor presencia en la comunidad, mayor participación en la gestión sanitaria y mayor reconocimiento en las decisiones que definen el futuro de la salud.
Tampoco podemos hablar de un sistema sanitario saludable cuando quienes lo sostienen diariamente trabajan bajo condiciones de agotamiento, incertidumbre laboral o falta de reconocimiento profesional.
La prevención debe convertirse en una política de Estado, el cuidado en una prioridad sanitaria y el empleo digno en un compromiso permanente.
El próximo 21 de noviembre debería encontrarnos unidos, no solamente para celebrar nuestra profesión, sino también para debatir, proponer y construir el futuro que queremos.
Porque la enfermería no debe limitarse a acompañar los cambios del sistema sanitario.
La enfermería tiene la capacidad, la formación y la responsabilidad de ser protagonista de esos cambios.
Cuidar a quienes cuidan también es cuidar la salud de nuestra población.
Lic. Sandro Ortega
Licenciado en Enfermería
