4 jun 2026

¿Quién cuida a quienes cuidan?

 Por Lic. Sandro Ortega

Mientras se analizan los alcances de la reciente reforma laboral y sus implicancias sobre las relaciones de trabajo, existe un sector que merece una atención especial: la enfermería.

Las discusiones sobre vacaciones, bancos de horas, jornadas laborales, indemnizaciones y modalidades de contratación pueden parecer cuestiones técnicas o administrativas. Sin embargo, para miles de enfermeras y enfermeros representan aspectos que impactan directamente sobre su calidad de vida, su salud y su capacidad de seguir sosteniendo uno de los servicios más esenciales para cualquier sociedad: el cuidado de las personas.

La enfermería argentina atraviesa desde hace años una situación compleja. A la insuficiencia salarial se suman planteles reducidos, falta de cobertura de vacantes, jubilaciones que no son reemplazadas y licencias prolongadas que obligan a redistribuir tareas entre quienes permanecen en servicio. Como consecuencia, la sobrecarga laboral se ha naturalizado hasta convertirse en parte del paisaje cotidiano de muchos hospitales y centros de salud.

Detrás de cada guardia cubierta, de cada cama asistida y de cada emergencia atendida, existe un profesional que muchas veces resigna tiempo de descanso, momentos familiares y hasta su propia salud para garantizar la continuidad de la atención.

Por eso preocupa que, en un contexto ya marcado por el agotamiento y la falta de personal, puedan profundizarse mecanismos que dificulten el acceso efectivo al descanso o que flexibilicen derechos conquistados tras años de lucha de los trabajadores.

Las vacaciones no son un beneficio adicional. Son una necesidad. Los francos compensatorios tampoco son concesiones graciosas de los empleadores; son el reconocimiento del esfuerzo realizado durante jornadas extraordinarias, feriados y fines de semana de trabajo. Cuando estos derechos se postergan o se restringen, las consecuencias no solo recaen sobre los trabajadores, sino también sobre la calidad de atención que recibe la comunidad.

No existe cuidado seguro cuando quienes cuidan están agotados.

La pandemia dejó una enseñanza que no deberíamos olvidar. Durante los momentos más difíciles, la sociedad reconoció el valor de la enfermería. Se aplaudió a quienes permanecieron en la primera línea de atención y se destacó su compromiso con la salud pública. Sin embargo, ese reconocimiento simbólico debe traducirse en políticas concretas que mejoren las condiciones laborales y fortalezcan los equipos de salud.

Modernizar el mundo del trabajo puede ser un objetivo legítimo. Pero ninguna modernización será verdaderamente justa si no contempla la realidad de quienes sostienen servicios esenciales para la población. La eficiencia no puede construirse sobre el agotamiento humano ni sobre la renuncia permanente a derechos básicos.

La pregunta sigue vigente y merece una respuesta colectiva: si las enfermeras y los enfermeros dedican su vida a cuidar a otros, ¿quién cuida a quienes cuidan?

La respuesta no puede recaer únicamente en la vocación. Debe ser una responsabilidad compartida entre el Estado, las instituciones, los empleadores y toda la sociedad.

Porque defender los derechos de la enfermería también es defender el derecho a la salud de todos.



A 11 años de Ni Una Menos

Hoy se cumplen 11 años de aquel grito colectivo que marcó un antes y un después en nuestra sociedad: Ni Una Menos.

Once años después, la consigna sigue vigente porque aún existen desigualdades, violencias y desafíos que nos interpelan como comunidad. Recordar esta fecha no es solo mirar el pasado, sino renovar el compromiso de construir una sociedad más justa, donde mujeres y diversidades puedan vivir libres de violencia, con igualdad de oportunidades y pleno respeto de sus derechos.

Desde el ámbito de la salud, somos testigos de historias de dolor, pero también de resiliencia, acompañamiento y esperanza. Cada intervención, cada escucha activa y cada acción de cuidado representan una oportunidad para proteger, contener y prevenir.

Que este aniversario nos invite a reflexionar sobre el valor del respeto, la empatía y la solidaridad. Porque la lucha contra la violencia de género no es responsabilidad de unos pocos; es un compromiso de toda la sociedad.

A 11 años de Ni Una Menos, seguimos alzando la voz por quienes ya no pueden hacerlo y acompañando a quienes aún necesitan ser escuchadas.

Lic. Sandro Ortega
Enfermería y compromiso con la vida ❤️💜
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3 jun 2026

a 11 años de Ni Una Menos

Hoy se cumplen 11 años de aquel grito colectivo que marcó un antes y un después en nuestra sociedad: Ni Una Menos.

Once años después, la consigna sigue vigente porque aún existen desigualdades, violencias y desafíos que nos interpelan como comunidad. Recordar esta fecha no es solo mirar el pasado, sino renovar el compromiso de construir una sociedad más justa, donde mujeres y diversidades puedan vivir libres de violencia, con igualdad de oportunidades y pleno respeto de sus derechos.

Desde el ámbito de la salud, somos testigos de historias de dolor, pero también de resiliencia, acompañamiento y esperanza. Cada intervención, cada escucha activa y cada acción de cuidado representan una oportunidad para proteger, contener y prevenir.

Que este aniversario nos invite a reflexionar sobre el valor del respeto, la empatía y la solidaridad. Porque la lucha contra la violencia de género no es responsabilidad de unos pocos; es un compromiso de toda la sociedad.

A 11 años de Ni Una Menos, seguimos alzando la voz por quienes ya no pueden hacerlo y acompañando a quienes aún necesitan ser escuchadas.

Lic. Sandro Ortega
Enfermería y compromiso con la vida ❤️💜

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2 jun 2026

La Enfermería en Tiempos de Crisis


La crisis sanitaria, social y económica que atraviesa nuestro país golpea cada día a miles de trabajadores, jubilados y familias que encuentran cada vez más dificultades para acceder a la atención de salud.

En muchas localidades de la provincia de Buenos Aires y del interior del país, el sistema público se ha convertido en la única respuesta posible frente a una demanda creciente y recursos cada vez más limitados.

Detrás de cada consulta hay una persona que sufre.
Hay dolor, incertidumbre, angustia, ansiedad y, muchas veces, miedo.

Y allí están las enfermeras y los enfermeros.

En hospitales, centros de salud, ambulancias y servicios de emergencia, sostienen con profesionalismo, compromiso y humanidad una tarea esencial para la sociedad.

Pero también reciben el impacto emocional de esta realidad.

Escuchan, contienen, acompañan y cuidan, aun cuando muchas veces trabajan bajo condiciones de gran exigencia y desgaste.

Cuidar a quienes cuidan no es una opción.
Es una responsabilidad colectiva.

Porque fortalecer la enfermería es fortalecer el sistema de salud y garantizar una atención más humana para toda la comunidad.

Lic. Sandro Ortega

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Inteligencia Artificial, Tecnología y Enfermería: construyendo el cuidado del futuro

La transformación digital está modificando profundamente los sistemas de salud en todo el mundo. La Inteligencia Artificial, el análisis masivo de datos, la robótica y las nuevas tecnologías ya forman parte de numerosos procesos asistenciales, educativos y de gestión sanitaria.

Ante este escenario, la enfermería no debe preguntarse si será parte de esta transformación, sino cómo liderará su integración para garantizar que la innovación tecnológica contribuya al bienestar de las personas y las comunidades.

La Inteligencia Artificial ha demostrado una notable capacidad para analizar grandes volúmenes de información, identificar patrones clínicos y colaborar en la detección temprana de enfermedades. En determinadas áreas, como el diagnóstico por imágenes, puede alcanzar niveles de precisión extraordinarios, constituyéndose en una herramienta de apoyo para los equipos de salud.

Sin embargo, el cuidado de las personas continúa siendo una experiencia profundamente humana.

La enfermería desarrolla su práctica en escenarios donde la vulnerabilidad, el sufrimiento, la incertidumbre y la esperanza forman parte de la realidad cotidiana. En esos momentos, la escucha activa, la empatía, la contención emocional, el juicio clínico y la responsabilidad ética adquieren un valor que trasciende cualquier desarrollo tecnológico.

La Inteligencia Artificial puede reconocer patrones asociados a emociones y comportamientos, pero la experiencia humana del cuidado involucra valores, conciencia moral, experiencias de vida y la capacidad de comprender al otro como sujeto de derechos, historia y dignidad.

Por ello, el futuro de la salud no debe plantearse como una disputa entre la inteligencia humana y la inteligencia artificial. El verdadero desafío consiste en construir una alianza estratégica donde la tecnología potencie la capacidad de los profesionales para brindar cuidados más seguros, eficientes y personalizados.

La enfermería posee una responsabilidad histórica en este proceso. Debe participar activamente en el diseño, implementación y evaluación de las nuevas tecnologías para garantizar que su desarrollo se encuentre guiado por principios éticos, equidad, seguridad del paciente y humanización de la atención.

La innovación tecnológica representa una oportunidad extraordinaria para fortalecer los sistemas sanitarios. Sin embargo, ninguna herramienta podrá reemplazar completamente la presencia humana de quien acompaña, contiene, educa y cuida en los momentos más significativos de la vida.

La tecnología puede potenciar el cuidado.

Pero la esencia del cuidado seguirá siendo profundamente humana.

Lic. Sandro Ortega


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1 jun 2026

El futuro de la Enfermería en la era digital.

La Inteligencia Artificial y la robótica avanzan a pasos acelerados y probablemente alcancen niveles extraordinarios para interpretar emociones, identificar patrones conductuales y colaborar en la toma de decisiones sanitarias. Sin embargo, existe una dimensión profundamente humana que trasciende el procesamiento de datos.

El profesional de la salud no actúa únicamente desde el conocimiento técnico. En cada intervención participan sus valores, su historia de vida, sus experiencias y su responsabilidad moral frente al otro. La empatía no es solo reconocer una emoción; es sentirse interpelado por ella y actuar en consecuencia.

La enfermería representa uno de los mayores ejemplos de esta realidad. En los momentos donde la vida, el sufrimiento, la esperanza o la muerte se hacen presentes, el cuidado se convierte en un encuentro entre seres humanos. Allí la tecnología puede acompañar, asistir y potenciar capacidades, pero el sentido profundo del cuidado continúa vinculado a la conciencia, la ética y la responsabilidad de quien cuida.

El futuro de la salud probablemente no se construya a partir de la sustitución del ser humano por la máquina, sino mediante una integración inteligente entre ambas. La tecnología aportará precisión y capacidad de análisis; los profesionales aportarán juicio, valores, experiencia y humanidad.

Porque la inteligencia puede ser artificial, pero la responsabilidad moral del cuidado sigue siendo profundamente humana.

Lic. Sandro Ortega



25 may 2026

25 de Mayo llamado a la reflexión

En este 25 de Mayo de 2026, el colectivo de enfermería debe llamarse a la reflexión. Así como en 1810 el pueblo quería saber de qué se trataba, hoy nosotros debemos preguntarnos qué sistema sociosanitario queremos construir y cuáles son las verdaderas condiciones laborales saludables que merece nuestra profesión.
También debemos animarnos a aspirar a un salario digno, que nos permita vivir con un solo empleo, con descanso, con tiempo para nuestras familias y con la tranquilidad de ejercer nuestra vocación sin el desgaste permanente de la precarización.
La enfermería no es solo un trabajo: es una meta, una profesión que nos concede el honor y la enorme responsabilidad de cuidar el bien más preciado que tiene un ser humano: la vida. Muchas veces nos encontramos en ese límite tan delgado entre la vida y la muerte, cerca de Dios, cuando nuestras manos tocan a nuestros semejantes para llevar paz, armonía, comprensión, solidaridad y humanidad. Y también cuando acompañamos el último instante, cerrando los ojos de quien apaga su luz, con respeto y dignidad.
Ser enfermero o enfermera es sostener, contener y cuidar aun en medio del cansancio. Por eso este 25 de Mayo no solo debe ser una fecha patria, sino también una oportunidad para que la enfermería alce su voz, se una y reclame el reconocimiento social, profesional y humano que merece. Lic. Sandro Ortega 
#25demayo 
#VivaLaPatria 
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#EnfermeriaPatriota 

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¿Quién cuida a quienes cuidan?

  Por Lic. Sandro Ortega Mientras se analizan los alcances de la reciente reforma laboral y sus implicancias sobre las relaciones de trabajo...