14 jun 2026

La enfermería no reclama privilegios. Reclama ser escuchada.

La enfermería no puede esperar más: un llamado urgente a la dirigencia política, sindical y académica

La crisis de la enfermería ha dejado de ser un problema sectorial para transformarse en una amenaza concreta para la sostenibilidad del sistema de salud. Sin embargo, pese a las advertencias de organismos internacionales, las señales de alarma parecen no ser escuchadas con la seriedad que la situación exige.

Mientras la Organización Mundial de la Salud advierte sobre un déficit global de 5,8 millones de enfermeras y enfermeros y proyecta una escasez superior a los 6 millones para el año 2030, en nuestro país miles de profesionales enfrentan desempleo, precarización laboral, salarios insuficientes y una creciente pérdida de expectativas respecto de su futuro profesional.

Los datos son contundentes. Más de la mitad de los trabajadores relevados no logró reinsertarse laboralmente, mientras que muchos de quienes continúan ejerciendo lo hacen bajo modalidades precarias, sin estabilidad, sin carrera profesional y sin las garantías mínimas que merece una disciplina esencial para la atención de la salud.

Ante este escenario, resulta imposible no preguntarse: ¿qué están haciendo quienes tienen la responsabilidad de planificar, legislar, representar y formar a los futuros profesionales?

Este es un llamado a los legisladores nacionales, provinciales y municipales para que impulsen políticas públicas que reconozcan a la enfermería como un recurso humano estratégico para la salud.

Es un llamado a las organizaciones sindicales y gremiales para que fortalezcan la defensa de los derechos laborales, la estabilidad y el reconocimiento profesional de quienes sostienen diariamente el sistema sanitario.

Es un llamado a las universidades, institutos superiores y centros de formación para que participen activamente en la construcción de una agenda común que permita jerarquizar la profesión y garantizar condiciones que hagan atractiva la elección y permanencia en la carrera.

Es un llamado a los responsables de la gestión sanitaria para que comprendan que no habrá cobertura universal, atención de calidad, prevención efectiva ni respuesta adecuada ante emergencias sin una enfermería fortalecida.

La realidad demuestra que no alcanza con discursos de reconocimiento durante una pandemia, una catástrofe o una emergencia sanitaria. El reconocimiento debe traducirse en hechos concretos: empleo digno, salarios justos, desarrollo profesional, condiciones seguras de trabajo y participación en los espacios donde se toman decisiones que afectan al sector.

La enfermería no reclama privilegios. Reclama ser escuchada.

Porque cuando faltan enfermeras y enfermeros no solo pierde una profesión; pierde el sistema de salud en su conjunto y, fundamentalmente, pierde la comunidad.

Todavía estamos a tiempo de revertir esta situación. Pero el tiempo de los diagnósticos ya pasó. Es hora de las decisiones.

Lic. Sandro Ortega


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La Desatabilidad Laboral en Enfermería

Los datos relevados sobre una muestra de 1.000 enfermeras y enfermeros de todo el país reflejan una situación preocupante para el presente y el futuro del sistema de salud.

Al momento del relevamiento, más de la mitad de los trabajadores de enfermería afectados (54%) no había logrado reinsertarse en el mercado laboral. Esta realidad evidencia las dificultades que enfrenta el sector para acceder a empleos estables y acordes a su formación profesional.

Uno de los aspectos más alarmantes que revela el informe es el crecimiento de modalidades laborales precarias. Entre quienes lograron continuar desempeñándose en la profesión, una gran mayoría debió recurrir al trabajo independiente bajo la figura del monotributo. Lejos de representar una elección laboral, esta modalidad suele implicar la pérdida de derechos laborales, estabilidad e ingresos previsibles. Según los datos relevados, el 86% de estos trabajadores desarrolla su actividad en condiciones de alta vulnerabilidad laboral.

En contraste, entre quienes consiguieron empleo en relación de dependencia, los niveles de informalidad se reducen significativamente, alcanzando apenas el 7%.

La paradoja es evidente: mientras el sistema sociosanitario necesita cada vez más profesionales de enfermería para responder a las demandas de la población, las actuales políticas sociolaborales generan condiciones que desalientan la permanencia y el desarrollo profesional. La falta de estabilidad, el deterioro de las condiciones laborales y la escasa valoración de la profesión amenazan con profundizar la escasez de recursos humanos en salud.

La enfermería constituye un pilar fundamental del sistema sanitario. Ignorar esta realidad no solo afecta a los trabajadores, sino que también pone en riesgo la calidad de atención y el acceso a la salud de toda la población.

Lic. Sandro Ortega


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Enfermería: una profesión indispensable que enfrenta un futuro incierto


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La enfermería atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Mientras el mundo demanda cada vez más profesionales para sostener los sistemas de salud, miles de enfermeras y enfermeros enfrentan situaciones de desempleo, precarización laboral y escaso reconocimiento profesional.

Los datos son contundentes. Una encuesta realizada sobre una muestra de 1.000 enfermeras y enfermeros de todo el país reveló que más de la mitad de los trabajadores afectados (54%) no había logrado reinsertarse laboralmente al momento del relevamiento. Quienes sí encontraron una alternativa laboral debieron, en muchos casos, hacerlo bajo modalidades de trabajo independiente o monotributista, asumiendo condiciones de inestabilidad y pérdida de derechos laborales.

Esta realidad contrasta con las necesidades crecientes del sistema sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que actualmente existe un déficit global de 5,8 millones de enfermeras y enfermeros, concentrado principalmente en países de ingresos bajos y medios. Además, proyecta que para 2030 serán necesarios más de 6 millones de profesionales adicionales para responder a las demandas de salud de la población mundial.

Las causas son múltiples: envejecimiento de la fuerza laboral, jubilaciones, desgaste profesional, salarios insuficientes, condiciones laborales adversas y falta de incentivos para que las nuevas generaciones elijan esta profesión. A ello se suma una creciente migración de profesionales hacia otras actividades o hacia países que ofrecen mejores oportunidades laborales.

La paradoja es evidente. Mientras los sistemas de salud necesitan más enfermeras y enfermeros para garantizar una atención segura y de calidad, las condiciones actuales desalientan la permanencia y el desarrollo dentro de la profesión.

La enfermería no es solamente una ocupación; es una disciplina científica, una profesión esencial y un componente estratégico de cualquier sistema sanitario. Cada vacuna aplicada, cada paciente acompañado, cada emergencia atendida y cada vida salvada llevan la impronta del trabajo silencioso y comprometido de miles de profesionales que sostienen diariamente la atención de salud.

Frente a este escenario, resulta imprescindible impulsar políticas públicas que promuevan la estabilidad laboral, el reconocimiento profesional, la formación continua y condiciones de trabajo dignas. Invertir en enfermería no es un gasto: es una inversión directa en la salud, la seguridad y el bienestar de la población.

El desafío es urgente. Si no se toman medidas concretas para fortalecer la profesión, la escasez de recursos humanos continuará profundizándose y afectará inevitablemente la capacidad de respuesta de los sistemas de salud.

Defender la enfermería es defender el derecho a la salud de toda la comunidad.

Lic. Sandro Ortega

10 jun 2026

Enfermería, Detras de un ambo, hay una persona

El colectivo de enfermería viene enfrentando día a día el descontento social generado por múltiples causas, entre ellas la pérdida de empleo, las dificultades económicas y la falta de espacios de diálogo social. Con frecuencia, el diálogo es reemplazado por la impaciencia, la intolerancia e incluso la agresión, tanto en la comunidad como dentro de las instituciones de salud.

En estos ámbitos, situaciones como la falta de especialidades médicas, la escasez de turnos programados, la carencia de insumos, las cirugías suspendidas o reprogramadas, entre otras problemáticas, generan frustración en los usuarios del sistema de salud. Muchas veces, esa frustración termina siendo dirigida hacia las enfermeras y los enfermeros, quienes se encuentran en la primera línea de atención.

Esta realidad expone al personal de enfermería a entornos laborales tóxicos y de gran desgaste emocional, afectando no solo la calidad del cuidado que brindan, sino también su bienestar personal y familiar. El impacto de estas situaciones trasciende el ámbito laboral y puede reproducirse dentro del seno familiar, generando estrés, agotamiento y sufrimiento emocional.

Cuidar a quienes cuidan también debe ser una prioridad. Promover el respeto, la empatía y el diálogo es fundamental para construir entornos de salud más humanos y saludables para todos.

Lic. Sandro Ortega 



6 jun 2026

Enfermería No Solo Cuida Vida

La enfermería: una profesión que evoluciona, innova y lidera

La enfermería actual está muy lejos de aquella visión limitada que durante años intentó reducirla únicamente a la ejecución de indicaciones médicas. Hoy, el colectivo de enfermería avanza junto al desarrollo tecnológico de la medicina, incorporando herramientas digitales, telemedicina, sistemas de información sanitaria y nuevas estrategias de gestión del cuidado.

Pero la evolución de la enfermería va mucho más allá de la tecnología. La profesión ha fortalecido su presencia en la investigación científica, el liderazgo institucional, la gestión sanitaria y el desarrollo de especialidades cada vez más complejas. Enfermeras y enfermeros coordinan procesos organizativos de gran magnitud, gestionan equipos interdisciplinarios, impulsan innovaciones en el cuidado y acompañan las transformaciones permanentes de los sistemas de salud.

Sin embargo, a pesar de estos avances, persisten dificultades para que este crecimiento sea plenamente reconocido. En muchos ámbitos todavía se desconoce el aporte estratégico de la enfermería dentro de las ciencias de la salud. Resulta llamativo que mientras los usuarios y pacientes suelen valorar profundamente la atención, la contención y el profesionalismo de quienes los cuidan, algunos sectores políticos, gremiales, sindicales e institucionales continúan relegando el reconocimiento que la profesión merece.

La enfermería no es una profesión auxiliar ni complementaria: es una disciplina científica con conocimientos propios, capacidad de investigación, autonomía profesional y un papel esencial en la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la recuperación y la rehabilitación de las personas.

Reconocer a la enfermería no significa otorgar privilegios; significa comprender la realidad de los sistemas sanitarios modernos. Ningún hospital, centro de salud, servicio de emergencias o programa comunitario puede funcionar eficazmente sin el liderazgo, la capacidad técnica y el compromiso de enfermeras y enfermeros.

El desafío del presente es que la evolución de la profesión sea acompañada por políticas públicas, marcos normativos y decisiones institucionales que reflejen el verdadero valor de quienes sostienen, día tras día, el arte y la ciencia del cuidado.

Lic. Sandro Ortega
La enfermería no solo cuida vidas; también investiga, gestiona, lidera e innova para construir la salud del futuro.





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4 jun 2026

¿Quién cuida a quienes cuidan?

 Por Lic. Sandro Ortega

Mientras se analizan los alcances de la reciente reforma laboral y sus implicancias sobre las relaciones de trabajo, existe un sector que merece una atención especial: la enfermería.

Las discusiones sobre vacaciones, bancos de horas, jornadas laborales, indemnizaciones y modalidades de contratación pueden parecer cuestiones técnicas o administrativas. Sin embargo, para miles de enfermeras y enfermeros representan aspectos que impactan directamente sobre su calidad de vida, su salud y su capacidad de seguir sosteniendo uno de los servicios más esenciales para cualquier sociedad: el cuidado de las personas.

La enfermería argentina atraviesa desde hace años una situación compleja. A la insuficiencia salarial se suman planteles reducidos, falta de cobertura de vacantes, jubilaciones que no son reemplazadas y licencias prolongadas que obligan a redistribuir tareas entre quienes permanecen en servicio. Como consecuencia, la sobrecarga laboral se ha naturalizado hasta convertirse en parte del paisaje cotidiano de muchos hospitales y centros de salud.

Detrás de cada guardia cubierta, de cada cama asistida y de cada emergencia atendida, existe un profesional que muchas veces resigna tiempo de descanso, momentos familiares y hasta su propia salud para garantizar la continuidad de la atención.

Por eso preocupa que, en un contexto ya marcado por el agotamiento y la falta de personal, puedan profundizarse mecanismos que dificulten el acceso efectivo al descanso o que flexibilicen derechos conquistados tras años de lucha de los trabajadores.

Las vacaciones no son un beneficio adicional. Son una necesidad. Los francos compensatorios tampoco son concesiones graciosas de los empleadores; son el reconocimiento del esfuerzo realizado durante jornadas extraordinarias, feriados y fines de semana de trabajo. Cuando estos derechos se postergan o se restringen, las consecuencias no solo recaen sobre los trabajadores, sino también sobre la calidad de atención que recibe la comunidad.

No existe cuidado seguro cuando quienes cuidan están agotados.

La pandemia dejó una enseñanza que no deberíamos olvidar. Durante los momentos más difíciles, la sociedad reconoció el valor de la enfermería. Se aplaudió a quienes permanecieron en la primera línea de atención y se destacó su compromiso con la salud pública. Sin embargo, ese reconocimiento simbólico debe traducirse en políticas concretas que mejoren las condiciones laborales y fortalezcan los equipos de salud.

Modernizar el mundo del trabajo puede ser un objetivo legítimo. Pero ninguna modernización será verdaderamente justa si no contempla la realidad de quienes sostienen servicios esenciales para la población. La eficiencia no puede construirse sobre el agotamiento humano ni sobre la renuncia permanente a derechos básicos.

La pregunta sigue vigente y merece una respuesta colectiva: si las enfermeras y los enfermeros dedican su vida a cuidar a otros, ¿quién cuida a quienes cuidan?

La respuesta no puede recaer únicamente en la vocación. Debe ser una responsabilidad compartida entre el Estado, las instituciones, los empleadores y toda la sociedad.

Porque defender los derechos de la enfermería también es defender el derecho a la salud de todos.



A 11 años de Ni Una Menos

Hoy se cumplen 11 años de aquel grito colectivo que marcó un antes y un después en nuestra sociedad: Ni Una Menos.

Once años después, la consigna sigue vigente porque aún existen desigualdades, violencias y desafíos que nos interpelan como comunidad. Recordar esta fecha no es solo mirar el pasado, sino renovar el compromiso de construir una sociedad más justa, donde mujeres y diversidades puedan vivir libres de violencia, con igualdad de oportunidades y pleno respeto de sus derechos.

Desde el ámbito de la salud, somos testigos de historias de dolor, pero también de resiliencia, acompañamiento y esperanza. Cada intervención, cada escucha activa y cada acción de cuidado representan una oportunidad para proteger, contener y prevenir.

Que este aniversario nos invite a reflexionar sobre el valor del respeto, la empatía y la solidaridad. Porque la lucha contra la violencia de género no es responsabilidad de unos pocos; es un compromiso de toda la sociedad.

A 11 años de Ni Una Menos, seguimos alzando la voz por quienes ya no pueden hacerlo y acompañando a quienes aún necesitan ser escuchadas.

Lic. Sandro Ortega
Enfermería y compromiso con la vida ❤️💜
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La enfermería no reclama privilegios. Reclama ser escuchada.

La enfermería no puede esperar más: un llamado urgente a la dirigencia política, sindical y académica La crisis de la enfermería ha deja...