11 abr 2026

37 años en la Enfermería y vamos por mas

Hoy, 11 de abril de 2026, termina una guardia… pero no es una más.
Hoy celebro 37 años caminando en esta noble profesión que no solo elegí, sino que me transformó para siempre.
El tiempo pasó —como pasan las madrugadas silenciosas, las manos que se entrelazan en busca de alivio, las miradas que dicen todo sin decir palabra—. Y sin embargo, aquí estoy: con el mismo fuego, con la misma vocación latiendo firme, pero ahora más profunda, más consciente, más humana.
La enfermería me enseñó que cuidar es un acto invisible y poderoso. Es estar cuando duele, cuando falta, cuando todo parece quebrarse. Es sostener la vida incluso en su fragilidad más extrema. Es sembrar esperanza, aun en terrenos difíciles.
En cada paso, en cada historia compartida, entendí que el compromiso no se agota: se renueva. Se vuelve idea, se vuelve enseñanza, se vuelve lucha silenciosa por una salud más digna, más justa, más cercana a la gente.
Treinta y siete años después, sigo creyendo en lo mismo: que cuidar es un acto de amor. Y que no hay riqueza más grande que resguardar la vida de otros.
Gracias a cada persona que fue parte de este camino. Porque en cada uno, también dejo un pedacito de mí.
Lic. Sandro Ortega
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10 abr 2026

Entrevista – Programa “Loco por el Trueno Verde”


En el marco del Día de la Cardiología, el pasado 9 de abril se llevó adelante una jornada del programa “RCP Aprendiendo a Salvar Vidas” en el Club San Miguel. La actividad contó con la participación de jugadoras de fútbol femenino, cuerpos técnicos y sus respectivos grupos familiares.
En diálogo con “Loco por el Trueno Verde”, el Lic. Sandro Ortega, Director de la Dirección de Defensa Civil y Emergencias del Municipio de Malvinas Argentinas, destacó la importancia de este tipo de iniciativas:
—¿Cuál es el objetivo principal de estas capacitaciones?
—El objetivo es claro: que cada vez más personas estén preparadas para actuar ante una emergencia cardíaca. La reanimación cardiopulmonar puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, y por eso buscamos que estas herramientas lleguen a toda la comunidad.
—¿Qué se trabajó puntualmente en el Club San Miguel?
—Durante la jornada, todos los participantes realizaron prácticas de maniobras de RCP y uso del Desfibrilador Externo Automático (DEA). Es fundamental que no solo conozcan la teoría, sino que puedan ejercitarla y ganar confianza para actuar en una situación real.
—¿Qué impacto tiene llevar estas acciones a los clubes?
—Los clubes son espacios de encuentro comunitario. Formar a jugadores, técnicos, familias y vecinos permite avanzar hacia instituciones cardioasistidas, donde haya personas capacitadas para responder rápidamente ante una emergencia.
—¿Qué mensaje le deja a la comunidad?
—Que todos podemos aprender a salvar una vida. Capacitarse en RCP es un compromiso con el otro, con la familia y con la comunidad. Estas acciones fortalecen la prevención y el cuidado dentro y fuera del ámbito deportivo —finalizó Ortega.
La jornada reafirmó el compromiso con la concientización y la formación en primeros auxilios, promoviendo una comunidad más preparada y solidaria.

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7 abr 2026

Un robot puede cuidar un cuerpo. Un enfermero cuida a una persona

Revista Salud : Capítulo Enfermería 
En un escenario sanitario atravesado por la innovación tecnológica, la incorporación de robots en tareas de asistencia abre un debate profundo sobre el presente y el futuro de la enfermería. ¿Se trata de una evolución natural del sistema de salud o de un cambio que pone en tensión el rol humano en el cuidado?
Para abordar esta problemática, el periodista Rubén Villanueva dialoga con el Licenciado Sandro Ortega, quien ofrece una mirada clara, crítica y a la vez integradora sobre el avance de la tecnología en la práctica enfermera.
“Hoy estamos viendo cómo los robots pueden ejecutar ciertas acciones de enfermería con mayor precisión, sobre todo aquellas que son repetitivas o que requieren un control constante. No se cansan, no se distraen y pueden sostener un nivel de rendimiento continuo”, explica Ortega.
Sin embargo, advierte que este avance no debe interpretarse de manera simplista. “No estamos frente a un reemplazo total del talento humano, pero sí ante una posible disminución de tareas operativas realizadas por enfermeras y enfermeros. Y ahí es donde aparece el verdadero desafío: redefinir el rol”.
La conversación se desplaza entonces hacia un punto central: los límites de la tecnología.
Un robot puede asistir en procedimientos, administrar medicación programada o monitorear signos vitales. Puede incluso simular respuestas empáticas mediante algoritmos avanzados. Pero hay una frontera que aún no logra atravesar.
“No puede interpretar el dolor en su dimensión humana. No puede comprender la angustia, el temor o el silencio de un paciente. Esas son dimensiones que requieren sensibilidad, experiencia y presencia real”, sostiene Ortega.
En ese sentido, la enfermería se reafirma como una disciplina que va más allá de lo técnico. Día a día, los profesionales del cuidado enfrentan situaciones de vulnerabilidad donde la escucha activa, la contención emocional y la empatía son fundamentales.
“El arte del cuidado no se automatiza. Se construye en el vínculo, en la cercanía, en la capacidad de acompañar al otro en momentos críticos de su vida”, agrega.
Lejos de una visión confrontativa, el especialista plantea un modelo de convivencia entre tecnología y humanidad. “Los robots deben ser herramientas que potencien el trabajo, no que lo desplacen. Si logramos que asuman las tareas más mecánicas, el profesional podrá enfocarse en lo verdaderamente importante: el cuidado integral del paciente”.
Así, el debate no gira únicamente en torno a la eficiencia, sino al sentido mismo del sistema de salud.
En un contexto donde la precisión puede programarse y la productividad optimizarse, la enfermería enfrenta una oportunidad histórica: consolidar su valor en aquello que ninguna máquina puede replicar.
Porque mientras la tecnología avanza en hacer mejor las tareas, el verdadero desafío seguirá siendo hacer mejor el cuidado, Finaliza Ortega

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Un robot puede cuidar un cuerpo.
Un enfermero cuida a una persona, Lic. Sandro Ortega

La ciencia también se construye en cada turno de enfermería


En el marco del Día Mundial de la Salud 2026, bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, se pone en valor el rol de la evidencia científica y la cooperación para abordar los desafíos sanitarios actuales.
Sin embargo, es necesario ampliar esta mirada.
La ciencia en salud no se limita a los laboratorios, a los artículos publicados o a los grandes desarrollos tecnológicos. Existe una ciencia cotidiana, silenciosa y muchas veces invisibilizada: la que se construye en cada turno de enfermería.
Cada intervención, cada monitoreo, cada decisión tomada en contextos de recursos limitados, forma parte de una práctica basada en conocimiento, experiencia y análisis constante. Enfermeras y enfermeros no solo aplican ciencia: la generan en tiempo real, en contacto directo con las personas y sus necesidades.
A pesar de esto, persisten problemáticas estructurales que afectan el desarrollo pleno de esta labor: sobrecarga de trabajo, condiciones laborales que requieren mejoras sostenidas y sistemas de contratación que muchas veces carecen de transparencia y estabilidad.
Resulta contradictorio promover el valor de la ciencia sin reconocer plenamente a quienes la sostienen en el terreno.
Apoyar la ciencia también implica escuchar, visibilizar y fortalecer el rol de la enfermería dentro del sistema de salud. Implica generar condiciones dignas, entornos laborales seguros y procesos de inserción laboral claros y sostenibles.
No hay sistema de salud sólido sin enfermería.
No hay evidencia aplicada sin quienes la llevan a la práctica todos los días.
Es tiempo de integrar esta realidad en el centro de la discusión.
Lic. Sandro Ortega
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24 mar 2026

A 50 años del golpe, enfermería reafirma su compromiso con la memoria y los derechos humanos

Enfermería en la Vocación y la Incertidumbre

La enfermería en Argentina: entre la vocación y la incertidumbre
En las distintas provincias de Argentina, ejercer la enfermería se ha convertido, para muchos y muchas profesionales, en un desafío que va mucho más allá de la vocación de cuidar. Conseguir un empleo digno, transparente y sostenible en el tiempo es hoy una meta difícil de alcanzar, incluso para quienes cuentan con formación y experiencia.
La realidad laboral del sector refleja una preocupación creciente: no solo resulta complejo acceder a un puesto de trabajo estable, sino que quienes logran insertarse en el sistema también viven bajo una constante sensación de incertidumbre. La posibilidad de perder el empleo, la precarización de las condiciones laborales y la falta de garantías generan un escenario donde cada jornada se percibe como una lucha por la continuidad. Para muchos, trabajar en enfermería se ha transformado en una experiencia de supervivencia diaria.
A este panorama se suma una situación particularmente sensible: la de aquellos estudiantes que egresan en edades más avanzadas, entre los 35 y 40 años o más. Lejos de encontrar oportunidades acordes a su esfuerzo y formación, se enfrentan a un mercado laboral restrictivo y, en muchos casos, poco inclusivo. La falta de políticas públicas sostenibles y transparentes en materia de empleo para el sector enfermero profundiza estas desigualdades y limita el acceso real al ejercicio profesional.
Como consecuencia, no son pocos quienes, ante este contexto adverso, optan por abandonar la profesión o reorientar su camino hacia otros rubros que, aunque ajenos a su vocación, les permitan acceder a un ingreso económico. Esta realidad no solo afecta a los trabajadores, sino que también impacta directamente en la calidad del sistema de salud, que pierde recursos humanos valiosos.
Resulta urgente repensar y fortalecer las políticas laborales dirigidas a la enfermería, garantizando condiciones dignas, estabilidad y transparencia en el acceso al empleo. Reconocer el valor de quienes cuidan no debería ser solo un discurso, sino una acción concreta que permita construir un sistema de salud más justo, humano y sostenible.
Lic. Sandro Ortega



Enfermería Construyendo Memoria Colectiva

A 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, seguimos construyendo memoria colectiva. Recordamos no solo lo ocurrido, sino también a quienes fueron silenciados: entre ellos, enfermeras y enfermeros que, desde su compromiso con el cuidado y la vida, también fueron víctimas de la desaparición.

Su ausencia duele, pero su legado permanece en cada práctica de cuidado, en cada gesto solidario y en cada defensa de la salud como un derecho.

Hoy, más que nunca, el colectivo de enfermería tiene la responsabilidad de mantener viva la memoria, reafirmando su compromiso con los derechos humanos y con una sociedad más justa. Y también, para aquellos estudiantes de enfermería que se encuentran transitando su formación, es fundamental tener presente hoy y siempre a esos colegas cuyas manos cuidaron la vida, pero a quienes les fue arrebatada la propia.

Desde una mirada de la antropología social y filosófica, recordar no es solo un acto del pasado, sino una construcción ética del presente: es reconocer al otro en su dignidad, sostener la memoria como práctica colectiva y asumir que el cuidado también es un acto político. 

La memoria nos constituye, nos interpela y nos guía.

Porque recordar es también una forma de cuidar.
Porque sin memoria no hay futuro.

Lic. Sandro Ortega 

#MemoriaVerdadYJusticia
#24DeMarzo




37 años en la Enfermería y vamos por mas

Hoy, 11 de abril de 2026, termina una guardia… pero no es una más. Hoy celebro 37 años caminando en esta noble profesión que no s...