5 may 2026

El costo invisible de la pandemia: una deuda pendiente con enfermería

A más de seis años del inicio de la pandemia por COVID-19 y a tres años de finalizada la emergencia sanitaria global, resulta necesario detenernos a reflexionar no solo sobre lo ocurrido, sino sobre aquello que aún persiste en silencio.

El sistema de salud fue puesto a prueba en todos sus niveles, pero hubo un colectivo que sostuvo, día tras día, el equilibrio entre la vida y la muerte: el personal de enfermería. En unidades de cuidados intensivos, guardias de emergencia y múltiples dispositivos de atención, enfermeras y enfermeros enfrentaron condiciones extremas, con una carga física, emocional y ética sin precedentes.

Muchos de estos profesionales trabajaron bajo presión constante, con recursos limitados, expuestos al sufrimiento y la muerte de manera cotidiana. Lo hicieron impulsados por su vocación, su compromiso y un profundo sentido de responsabilidad hacia el otro. Sin embargo, ese esfuerzo tuvo y tiene un costo.

No todos lograron salir indemnes. Algunos perdieron la vida en el ejercicio de su labor. Otros continúan atravesando secuelas en su salud física y, especialmente, en su salud mental: agotamiento crónico, ansiedad, insomnio, desgaste emocional y una profunda fatiga que no siempre es visible.

A diferencia de otras crisis, la pandemia no dejó un tiempo claro para la recuperación. Finalizada la emergencia sanitaria, el sistema continuó su marcha sin generar los espacios necesarios para procesar lo vivido. El resultado es un duelo colectivo postergado, una carga emocional acumulada que sigue presente en quienes estuvieron en la primera línea.

La sociedad, en su dinámica habitual, ha tendido a avanzar. Sin embargo, avanzar no debe significar olvidar. Invisibilizar estas experiencias no solo es injusto, sino que también limita la posibilidad de construir un sistema de salud más humano y sostenible.

Es fundamental reconocer que el cuidado también necesita ser cuidado. El personal de enfermería requiere hoy más que nunca:

  • Espacios reales de acompañamiento psicológico.
  • Condiciones laborales dignas y sostenibles.
  • Reconocimiento concreto, más allá de lo simbólico.
  • Políticas de salud que contemplen el impacto a largo plazo de crisis sanitarias.

Hablar de estas realidades no es anclarse en el pasado, sino asumir una responsabilidad hacia el presente y el futuro.

Porque detrás de cada procedimiento, de cada decisión y de cada gesto de cuidado, hay personas que también necesitan ser escuchadas.

El costo de la pandemia no ha terminado. Y reconocerlo es el primer paso para reparar.

Lic. Sandro Ortega



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4 may 2026

Gestión que protege, lidera y une

REVISTA LIDERAZGO, GESTIÓN & INNOVACIÓN
Entrevista exclusiva

Entrevistador: Lic. David Mancilla
Entrevistado: Lic. Sandro Ortega, Director de Defensa Civil y Emergencias
Municipio de Malvinas Argentinas


David Mancilla: Sandro, gracias por recibirnos. Para comenzar, ¿cómo definirías el rol de la Defensa Civil hoy dentro del municipio?

Sandro Ortega: Gracias a ustedes por el espacio. Hoy la Defensa Civil tiene un rol estratégico. Ya no se trata solo de responder ante emergencias, sino de anticiparnos, planificar y trabajar fuertemente en la prevención. Somos un puente entre el Estado y la comunidad para cuidar vidas.

David Mancilla: Hablás de prevención como eje central. ¿Cómo se traduce eso en acciones concretas?

Sandro Ortega: La prevención implica capacitación constante, simulacros, trabajo en escuelas, articulación con instituciones y campañas de concientización. Cuanto más preparada está la comunidad, menor es el impacto de cualquier situación crítica.

David Mancilla: El compromiso parece ser otro pilar clave. ¿Cómo se construye ese compromiso en el equipo?

Sandro Ortega: El compromiso nace del sentido de propósito. Nuestro equipo sabe que su trabajo tiene un impacto directo en la vida de las personas. Además, fomentamos la formación continua y el trabajo en equipo, lo que fortalece la vocación de servicio.

David Mancilla: Justamente, el trabajo en equipo es fundamental en contextos de emergencia. ¿Cómo se coordinan con otras áreas?

Sandro Ortega: La articulación es total. Trabajamos con salud, seguridad, tránsito, desarrollo social y también con organizaciones de la comunidad. En una emergencia, nadie trabaja solo. La clave es la coordinación y la confianza entre equipos.

David Mancilla: Desde tu experiencia, ¿qué desafíos enfrenta hoy la gestión en Defensa Civil?

Sandro Ortega: El principal desafío es adaptarnos a escenarios cada vez más complejos: cambio climático, crecimiento urbano, nuevas tecnologías. Tenemos que ser dinámicos, innovadores y estar en constante actualización.

David Mancilla: ¿Qué lugar ocupa la innovación en este proceso?

Sandro Ortega: Es fundamental. Incorporamos herramientas tecnológicas, sistemas de alerta temprana y nuevas metodologías de gestión. La innovación nos permite ser más eficientes y llegar más rápido a quienes lo necesitan.

David Mancilla: Para cerrar, ¿qué mensaje le darías a la comunidad?

Sandro Ortega: Que la prevención es una responsabilidad compartida. Desde acciones simples hasta participar en capacitaciones, todos podemos contribuir a una comunidad más segura. El Estado está presente, pero el compromiso ciudadano es clave.

David Mancilla: Sandro, muchas gracias por esta charla.

Sandro Ortega: Gracias a ustedes. Es importante visibilizar este trabajo.

Conclusión editorial:
La gestión en Defensa Civil en el Municipio de Malvinas Argentinas refleja un modelo basado en compromiso, prevención y trabajo articulado. Liderar hoy implica anticiparse, innovar y, sobre todo, estar al servicio de la comunidad.


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3 may 2026

Yo tengo un sueño

Tenemos miles de enfermeras y enfermeros que caminan días enteros en busca de empleo. Otros sobreviven con changas. Y muchos jóvenes aún sueñan con trabajar en los mismos hospitales o sanatorios donde alguna vez lo hicieron sus familias.
Yo tengo un sueño.
El sueño de que el colectivo de enfermería se levante y viva el verdadero significado de su profesión. Que cada egresado tenga una fuente de trabajo digna. Que pueda cubrir la canasta básica de su familia. Que pueda estar presente en la vida de sus hijos, en sus cumpleaños, en reuniones escolares… cosas que muchos de nosotros tuvimos que resignar para llegar a fin de mes.
Tengo una visión: una enfermería en transformación. Con mejor formación, más liderazgo académico y mayor protagonismo. Pero todavía nos falta algo clave: ocupar nuestro lugar en las decisiones, en las políticas sociosanitarias y en la construcción de un empleo digno y sustentable.
Seamos protagonistas de nuestro destino.
Seamos sujetos trabajadores de salud.
Seamos enfermeras y enfermeros transformadores.
De esos que van más allá de lo que enseñan los libros.
Dejemos de lado el miedo a ser quienes somos.
Construyamos una brújula para las nuevas generaciones.
Para que puedan alcanzar algo que hoy parece un sueño:
vivir con un solo empleo.
Lic. Sandro Ortega
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Enfermería: sostén del sistema, variable de ajuste del Estado

A seis años de aquella histórica movilización del 12 de mayo, en el Día Internacional de la Enfermería la “Marea Blanca”, la memoria no es solo recuerdo: es una advertencia vigente.

En el medio, atravesamos una de las crisis sanitarias más duras de nuestra historia. Durante la pandemia de COVID-19, la enfermería sostuvo el sistema de salud cuando todo tambaleaba. Estuvo en la primera línea, acompañando, conteniendo, cuidando cuando el miedo y la incertidumbre eran parte de la vida cotidiana. Fue compromiso, fue vocación, pero también fue un enorme costo humano.

Ese esfuerzo no fue gratuito. No lo fue entonces, y no lo es ahora.

Hoy, miles de enfermeras y enfermeros en la Argentina siguen trabajando en condiciones precarias: salarios que no alcanzan, múltiples empleos para subsistir, sobrecarga laboral y entornos que muchas veces no garantizan ni siquiera lo básico. Esta realidad no es casual ni inevitable: es el resultado de decisiones políticas concretas.

El sistema de salud se sostiene, en gran medida, sobre ese esfuerzo invisible. Pero no puede ni debe seguir haciéndolo a costa de quienes lo sostienen.

Cuidar la salud de la población no puede implicar poner en riesgo la propia vida.

Por eso, este 12 de mayo no es solo una fecha conmemorativa: es un punto de inflexión. Es tiempo de transformar el reconocimiento social en decisiones políticas reales. Dejar atrás la lógica del aplauso y avanzar hacia políticas públicas que garanticen salarios dignos, condiciones laborales seguras y ambientes de trabajo saludables.

No alcanza con reconocer: hay que invertir, planificar y priorizar.

La enfermería debe ocupar el lugar que le corresponde en la toma de decisiones, en el diseño de políticas sanitarias y en la construcción de un sistema de salud más justo, equitativo y sostenible.

Porque sin enfermería no hay sistema de salud posible.
Y sin decisiones políticas, no hay solución.

12 de mayo de 2026
Lic. Sandro Ortega

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1 may 2026

Enfermeria Dia Internacional del Trabajador

1° de Mayo – Día del Trabajador
Este no es un día de discursos vacíos ni celebraciones superficiales.
Es un día de lucha.
Mientras algunos tienen trabajo, miles de enfermeras y enfermeros siguen siendo excluidos, precarizados o ignorados por un sistema que se sostiene gracias a su vocación, pero no les garantiza derechos.
No vamos a naturalizar más esta injusticia.
No vamos a aceptar contratos precarios, salarios indignos ni falta de transparencia.
La salud no es un negocio.
La enfermería no es una variable de ajuste.
Exigimos: • Políticas concretas
• Empleo genuino
• Estabilidad laboral
• Procesos claros y transparentes
Basta de discrecionalidad.
Respeto para quienes sostienen el sistema de salud todos los días.
Este es el momento de organizarnos, de alzar la voz y de incomodar a quienes deciden.
Porque los derechos no se mendigan: se conquistan.
Que este Primero de Mayo marque un antes y un después.
Sin enfermería digna, no hay salud posible.
Sin justicia laboral, no hay futuro.
Lic. Sandro Ortega

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30 abr 2026

Día del Trabajador y la Enfermería

En este Primero de Mayo no alcanza con celebrar: tenemos la responsabilidad de comprometernos. Porque mientras algunos ejercen con dignidad su vocación, miles de enfermeras y enfermeros siguen esperando una oportunidad justa, estable y transparente.
No podemos mirar para otro lado. La salud no se sostiene sin quienes cuidan, y quienes cuidan no pueden seguir en la incertidumbre. Es momento de transformar la reflexión en acción, de construir políticas reales que garanticen empleo digno, condiciones claras y un sistema que valore de verdad el trabajo de la enfermería.
Convoco a que este día no sea solo memoria, sino un punto de partida. Que nos encuentre unidos, organizados y decididos a cambiar esta realidad. Porque donde hay una enfermera o un enfermero sin trabajo, hay una deuda pendiente de toda la sociedad.
Por ellos, por los que están y por los que esperan, no bajemos los brazos. El futuro del sistema de salud también se define hoy.
Lic. Sandro Ortega
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29 abr 2026

Mayo y una deuda pendiente con la enfermería argentina


A días de comenzar mayo, mes en el que se conmemora internacionalmente a la enfermería, la Argentina vuelve a enfrentarse con una verdad incómoda: mantiene una deuda profunda y persistente con uno de los pilares esenciales del sistema sanitario.

Hablar de enfermería no es hablar solo de hospitales o guardias. Es hablar de quienes sostienen el cuidado cotidiano, acompañan procesos críticos, contienen a pacientes y familias, ejecutan tratamientos, previenen complicaciones y garantizan la continuidad asistencial. Sin embargo, pese a su rol estratégico, el sector continúa atravesado por salarios insuficientes, precarización laboral, sobrecarga horaria, multiempleo y escaso reconocimiento profesional.

Las consecuencias ya son visibles. Cada vez cuesta más atraer y retener talento humano en enfermería. Muchos profesionales migran hacia otros sectores o al exterior, mientras otros abandonan áreas de alta exigencia por desgaste físico y emocional. Las unidades de terapia intensiva, emergencias, neonatología, cuidados coronarios y servicios críticos son hoy las más afectadas.

Cuando falta personal capacitado en estos espacios, no solo se resiente la organización interna de los hospitales. También aumentan los tiempos de espera, se sobrecarga al personal disponible, se debilita la seguridad del paciente y crece el riesgo de eventos adversos. En términos concretos: se eleva la morbilidad y la mortalidad evitable.

No alcanza con homenajes simbólicos ni mensajes de ocasión. La enfermería necesita decisiones políticas sostenidas y urgentes. Entre las medidas concretas que deberían ocupar el centro de la agenda sanitaria se destacan:

  • Jerarquización profesional efectiva.
  • Salarios acordes a la responsabilidad y formación.
  • Pase a la carrera profesional programada.
  • Estabilidad laboral y fin de la precarización.
  • Dotación segura de personal según demanda asistencial.
  • Formación continua y especialización en áreas críticas.
  • Programas de cuidado de la salud mental y prevención del burnout.
  • Participación activa de enfermería en la planificación y gestión sanitaria.

Un sistema de salud no colapsa únicamente por falta de insumos o presupuesto. También colapsa cuando descuida a quienes lo sostienen cada día con conocimiento, vocación y esfuerzo.

Mayo debería ser mucho más que una fecha conmemorativa. Debería convertirse en una oportunidad para saldar, de una vez, la deuda pendiente con la enfermería argentina.

Lic. Sandro Ortega 


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El costo invisible de la pandemia: una deuda pendiente con enfermería

A más de seis años del inicio de la pandemia por COVID-19 y a tres años de finalizada la emergencia sanitaria global, resulta necesario de...