17 ago 2014

Cada vez más médicos y enfermeros con miedo

El caso de una doctora atacada en la salita de Los Hornos reabre la preocupación ante esta problemática. La agresora fue denunciada pero no la detuvieron. Se suman muchos episodios 

EL CENTRO DE SALUD DONDE ESTA SEMANA FUE AGREDIDA UNA PEDIATRA. AYER, LOS PROPIOS TRABAJADORES DEL LUGAR DECÍAN NO CREER QUE LA MÉDICA QUISIERA VOLVER ALLÍ A PRESTAR SERVICIO

No es cuento: los profesionales de la salud hace rato que trabajan con miedo. El caso ocurrido esta semana en una salita de Los Hornos, donde una pediatra fue agredida por una mujer que, aparentemente molesta por la tardanza para que atendieran a su hijo, ingresó al consultorio y le tiró una trompada en la cara, vuelve a poner en evidencia una problemática silenciosa pero que suma voces de preocupación cada vez que se hace visible.La médica agredida -Andrea Soledad Tourón, de 34 años- continuaba ayer haciendo reposo luego de la agresión sufrida y todavía no había comunicado a sus superiores si volvería al centro de Salud de 66 y 143 o si, por el contrario, pediría el traslado hacia otra sala. "Yo no creo que la chica vuelva", opinaba ayer Oscar Correa, enfermero de ese centro de Los Hornos y para quien el problema "es mucho más grave y extendido de lo que se muestra". Según Correa, "generalmente trascienden las agresiones a los médicos, pero hay un montón de ataques que vivimos los enfermeros a diarios que no salen en ningún lado. Se trabaja con miedo, y ni te digo de noche: es todavía mucho más heavy. Hace poco, por ejemplo, en el centro de Salud 1 (ubicado en 145 entre 59 y 60) una enfermera tuvo que activar el botón antipánico porque un tipo se le quiso meter de noche. En el centro 41 (de 84 entre 131 y 132) también hubo un ataque, y en Gonnet a otra enfermera le pusieron una bolsa en la cabeza para atacarla. Trabajar de noche en un centro de salud es trabajar con pánico". Lo que dice Correa es reconocido por las propias autoridades sanitarias. Belén Ozaeta, de hecho, subsecretaria de Salud Municipal, asegura que episodios como el ocurrido esta semana, "donde una paciente quiere atacar al médico por impaciencia o por enojo, es el primero que tenemos. Pero es cierto que hay casos que se relacionan más con cuestiones propias de la inseguridad. Hay muchas personas que creen que en los centros de salud se guardan todo tipo de medicamentos, y por eso tratan de robarlos durante las horas de la noche. Son turnos complicados, pero más que nada por los robos y no tanto por la agresión a los profesionales". Luego del ataque, Tourón tuvo que ser trasladada a la Unidad de Pronta Atención que funciona a diez cuadras de la salita: tenía un traumatismo facial en la nariz. Su caso, como se dijo, reabre el debate y recuerda que el temor que tienen trabajadores como ella no es nada nuevo. En 2012, por caso, la Sociedad Argentina de Pediatría y Unicef presentaron los resultados de un relevamiento nacional sobre la cuestión: el 47% de los 15.461 pediatras dijo aquella vez que se sentía inseguro en el lugar de trabajo. No es el único informe que aporta más luz sobre el problema: no hace mucho, distintas entidades médicas salieron a denunciar la situación y aseguraron que cerca del 60% de los médicos bonaerenses que trabajan en hospitales públicos y privados ha sufrido alguna forma de agresión para parte de personas a las que intentan ayudar. La mayoría de esas agresiones, que involucran casi siempre a familiares de pacientes, se registran en la guardias y las ambulancias, pero también en otros servicios de salud. Y si bien parecen concentrarse sobre todo en establecimientos del conurbano bonaerense, las asociaciones médicas sostienen que la violencia contra profesionales de la salud es un monstruo silencioso que viene creciendo en forma alarmante en todo el interior de la Provincia. A la hora de buscar razones que expliquen esta escalada de agresiones, los propios médicos señalan las esperas prolongadas que deben enfrentar a veces los pacientes y la imposibilidad de ofrecerles respuestas acordes con sus expectativas. De todos modos, tanto las entidades profesionales como los gremios de la salud no dejan de reconocer que el fenómeno es parte de una violencia que se palpa con fuerza en otros ámbitos de nuestra sociedad."Sabemos que el problema se torna más complicado en las guardias hospitalarias -apunta Ozaeta-. En los 46 centros de salud que tenemos nosotros es todo más tranquilo. Por eso el ataque que sufrió esta pediatra nos dejó muy impactados. Ella ahora sigue el reposo que le aconsejaron los médicos, y todavía no decidió si pedirá el traslado o seguirá trabajando junto a sus compañeros en ese mismo centro. La denuncia penal, por lo pronto, ya está hecha". CAMBIO DE EPOCA Hay algo en lo que coinciden todos: episodios que hace poco más de una década resultaban excepcionales, verdaderas rarezas, actualmente se han vuelto moneda corriente y peligrosa, y frente a ellos los médicos de guardias aseguran sentirse en una situación de altísima vulnerabilidad. Por lo pronto, hay servicios de guardia en algunos hospitales que se encuentran descubiertos porque no hay quien quiera trabajar en ellos. En tren de seguir buscando razones del fenómeno, desde la Agremiación Médica Platense -una de las entidades que, junto con la Agremiación Médica de Berisso y la Agremiación Médica de Ensenada, firmó ayer una solicitada en repudio a la agresión sufrida por Tourón- sostienen que tiene que ver con cierto deterioro social producto de la pobreza. En el Colegio de Médicos de La Plata no descartan tampoco que la escalada de agresiones a los médicos tenga que ver con "un mayor consumo mayor de drogas, alcohol y psicofármacos", y fundamentan esto en lo desproporcionado de muchas reacciones. Entre los episodios que suelen mencionar distintos médicos de la Ciudad al relatar agresiones sufridas, una en particular llama la atención: "hoy los pacientes te cuestionan todo; no aceptan tu criterio profesional y hasta te exigen respuestas médicas que no están a a tu alcance, ya sea porque no están disponibles o porque se trata de verdaderos disparates desde el punto de vista médico", le contó a este diario un profesional que pidió mantener su nombre en reserva. "Hoy los pacientes te cuestionan todo; no aceptan tu criterio profesional y hasta te exigen respuestas médicas que no están a a tu alcance" La mayoría coincide en que se trata de una realidad notable que ha venido deteriorando la relación entre médicos y pacientes a lo largo de los últimos años. "No es un problema que pueda circunscribirse únicamente al ámbito médico -apunta la psicóloga social Beatriz Cuellón-. Lo mismo podríamos decir del vínculo que existe entre muchos padres y docentes. Antes era impensado que un papá o una mamá golpee a una maestra, pero ahora sin embargo vemos que son episodios bastantes comunes. Está claro que es un mal de época, vinculado a pérdidas de valores y a una falta de respeto total por la autoridad". Para muchos profesionales de la salud, en tanto, otra de las razones de esta escalada violenta podría deberse "al mayor acceso a la información", el cual, según se fundamenta, "ha llevado a que los pacientes tengan expectativas que no siempre se pueden cumplir. Esperan que los resultados de la atención sean tal cual los leyeron en internet y no entienden que la medicina no está exenta de riesgos, que la biología humana, pese a los avances tecnológicos, no siempre es previsible". CODIGOS ROTOS Lo cierto es que el deterioro en la relación médico-paciente trasciende la influencia de internet. Y si bien la web metió su cola en el vínculo, años antes de que esta herramienta se popularizara la figura del doctor -como acaso también la del docente, tal cual apunta Cuellón- ya empezaba a perder la incuestionable autoridad que suscitaba entre las generaciones anteriores. "Se rompieron varios códigos de convivencia -sostiene la psicóloga- y los hospitales, como las escuelas o las propias dependencias de seguridad, no están al margen de lo que ocurre socialmente. Hay una desvalorización notable de las figuras tradicionales de autoridad, muchas de las cuales hoy no están legitimadas como ocurría antes. No hay respeto porque la autoridad es parte de un sistema en el que uno acepta determinada cosas precisamente por ser parte de ese sistema. El problema es ese: hoy son cada vez más los que se sienten fuera del sistema".

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