Milagro: enfermera jubilada le salvó la vida a una nena

La niña quedó sumergida en una "pelopincho" y estuvo más de 20 minutos sin signos vitales. La madre la llevó hasta un centro comunitario donde fue reanimada y le salvaron la vida.

Después de tantos años de trabajo y jubilarse como enfermera en el hospital Schestakow, Mabel Hidalgo (61) nunca imaginó que le iba a salvar la vida a una niña de un año y cuatro meses que llegó sin signos vitales al Centro Integrador Comunitario (CIC) de barrio El Sosneado.
Es que la mañana del 10 de marzo a las 11.30 por la playa de estacionamiento ingresó a los gritos una mamá con su hija en brazos. "Estaba morada y no respiraba", recordó Mabel, quien estaba junto a Graciela Fernández (41), coordinadora académica de la institución.
La nena se había ahogado en una pileta del tipo "pelopincho" ubicada en una vivienda del barrio El Sosneado VI. La mamá estaba cocinando cuando uno de sus hijos, de 6 años, vio a la niña y la rescató del agua. Desde allí la mujer corrió hasta el CIC donde Mabel empezó con las maniobras de resucitación.
"Fueron no menos de 15 minutos de intenso masaje sobre el pechito de Jazmín hasta que vomitó por primera vez y largó un chorro de agua", dijo Mabel. Pero eso no fue suficiente porque Jazmín no lograba recuperarse.
Con la mirada puesta en Dios, Mabel continuó con las maniobras hasta que Jazmín volvió a vomitar agua, una y otra vez, hasta que se escuchó el llanto salvador. La niña había reaccionado y no paraba de llorar.
"Fue emocionante que después de tanto esfuerzo y sufrimiento ver como la chiquita volvía de la muerte". Agregó que "nunca en mi vida enfrenté sola una situación similar".
Es que Mabel, por su profesión, durante muchos años convivió con la muerte y el dolor, pero siempre trabajó en equipo junto a médicos y otros enfermeros. Esta vez le tocó afrontar sola uno de los mayores desafíos de su vida: salvarle la vida a una pequeña.
La memoria, los conocimientos y la fuerza no la abandonaron. En ese sentido dijo que "Dios estuvo con nosotros, fue un milagro que Jazmín pudiera reaccionar después del trauma que le tocó vivir".
"Cuando todo terminó, se me aflojaron la piernas", recordó Graciela Fernández, que estuvo en el consultorio junto a Mabel y tapó con una frazada a la pequeña.
Jazmín fue trasladada de inmediato a la unidad de terapia infantil del hospital Schestakow donde terminó su recuperación. No le quedaron secuelas por el ahogamiento y ahora sigue su vida con normalidad.
"Nos vino a visitar un par de veces y verla sonreír es uno de los regalos más lindos que recibí en esta profesión como enfermera", dijo Mabel con una sonrisa entre sus labios.
En este contexto, Graciela no dejó de reconocer al resto de las personas que estuvieron esa mañana en el CIC. "Todos colaboraron, se preocuparon y funcionaron como equipo para apoyar a Mabel", señaló Graciela, mientras su mirada se perdía en la camilla donde fue atendida Jazmín.
La niña proviene de un hogar muy humilde, tiene 3 hermanos, todos menores de edad que conviven con su mamá. "La cara de esa madre no me la voy a olvidar nunca más", porque "se sentía culpable por el descuido y rompió en llantos cuando Jazmín se recuperó".
Después del milagro y cuando la ambulancia se llevó a la niña, vecinos del lugar se acercaron y hubo aplausos y abrazos para Mabel. "Gracias", fue la humilde respuesta que tuvo la enfermera que sacó fuerzas de donde pudo para que la pequeña tuviera una nueva oportunidad en su vida.
Distinción
El hecho llegó a oídos de la concejal Fabiana Esperanza (PJ) que presentó un proyecto de ordenanza para distinguir a Mabel. Por ahora no sabe cuándo será tratado por los ediles que seguramente lo van a aprobar.
"Historias como estas merecen ser premiadas, lo que hizo Mabel por esta chiquita es impagable y el pueblo de San Rafael se lo tiene que agradecer", señaló la edil justicialista.

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