Los determinantes geopolíticos ejercen una influencia decisiva sobre los determinantes sociales de la salud, afectando dimensiones estructurales como la pobreza, el desempleo, los procesos de urbanización e industrialización, así como la insuficiencia de espacios verdes en las áreas urbanas. Estas realidades, profundamente interdependientes, se configuran a partir de geopolíticas diversas, que operan en escalas globales, regionales y nacionales y que condicionan las oportunidades y el bienestar de las comunidades.
Es pertinente recordar que, hacia finales del siglo XIX y durante buena parte del siglo XX, la geopolítica estuvo fuertemente vinculada a proyectos expansionistas e imperialistas. Este enfoque otorgó legitimidad científica a políticas exteriores agresivas y revisionistas, sustentadas en una visión darwinista de las relaciones entre Estados: expandirse o retroceder, adaptarse o desaparecer. Dichos procesos han dejado huellas profundas en las desigualdades que aún atraviesan los sistemas de salud contemporáneos.
En este contexto, el colectivo de enfermería asume un rol esencial y estratégico. Resulta imprescindible promover políticas sustentables que garanticen empleo digno, ambientes laborales seguros y saludables, y que contribuyan a revertir las históricas desigualdades de género presentes en la organización del trabajo en salud. Asimismo, se hace necesario transformar las condiciones de contratación laboral, caracterizadas por largos períodos de precarización que afectan a la profesión.
Fortalecer la enfermería es fortalecer el sistema de salud en su conjunto. Impulsar estas transformaciones no solo es justo, sino indispensable para avanzar hacia sociedades más equitativas, saludables y resilientes.
Lic. Sandro Ortega
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