El sector de enfermería vive un nivel de desgaste peligroso
No es retórica. La sobrecarga emocional, la deuda, la presión laboral y la falta de reconocimiento generan:
agotamiento mental,
somatización física,
pérdida de sentido laboral,
riesgo real de enfermedades crónicas o incapacitantes.
Eso no se arregla "aguantando". Tu cuerpo y tu mente siempre pasan factura.
Priorizar no es un lujo: es una necesidad laboral y de salud
Si no se fijan prioridades claras, las y los trabajadores terminan siendo la válvula de escape. Eso incluye:
Definir lo no negociable: límites de horarios, cargas, funciones.
Nombrar el malestar: callarlo solo perpetúa el daño.
Organizarse: individualmente se sufre; colectivamente se transforma.
Diferenciar confort de resignación: callar por miedo o cansancio no es paz, es desgaste acumulado.
Lo que se necesita ahora no es heroicidad silenciosa, sino estrategia
No basta con identificar la injusticia; hay que canalizarla hacia algo que mejore tu situación. Algunas líneas útiles:
Construir espacios seguros donde el personal pueda expresar sin represalias lo que vive.
Documentar cargas laborales y consecuencias en salud: lo que no se mide, no se defiende.
Impulsar discusiones internas sobre priorización, porque si el propio gremio no define lo esencial, otro lo hará —y casi nunca a favor del trabajador.
Fortalecer redes entre pares: acompañamiento, intercambio, apoyo emocional y práctico.
Lic. Sandro Ortega
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