El colectivo de enfermería volvió a advertir sobre la profunda crisis sociosanitaria que atraviesan distintas instituciones de salud del país. La combinación de falta de camas, aumento de la demanda y déficit de personal ha configurado un escenario que, según profesionales del sector, "ya se encuentra en estado de colapso" y podría agravarse con la llegada del invierno.
En hospitales y centros de salud, la saturación se vuelve evidente: pacientes graves, adultos mayores y personas dependientes permanecen durante horas —e incluso días— en camillas ubicadas en pasillos o espacios no habilitados para la internación. Esta situación, cada vez más frecuente, responde a la alta demanda de atención en guardias y servicios de emergencia, que no logran absorber el flujo de consultas.
A la falta de infraestructura se suma la escasez de personal de enfermería. Las ausencias por enfermedad, licencias por ART, vacaciones, jubilaciones y la ausencia de una planificación efectiva han reducido aún más la capacidad operativa. "No hay reemplazos, no hay refuerzos y el personal que queda termina trabajando en condiciones extremas", señalan desde el sector.
Con la inminencia del invierno, periodo en el que aumentan los casos de enfermedades respiratorias, los profesionales temen que el sistema no pueda sostener la demanda. "Estamos trabajando al límite. El estrés y la sobrecarga laboral ya afectan nuestra salud física y mental, y esto también repercute en la seguridad de los pacientes", alertan.
Enfermeras y enfermeros advierten que el agotamiento crónico incrementa el riesgo de errores, enfermedades profesionales e incluso situaciones que podrían poner en riesgo sus vidas. "La situación es insostenible y requiere medidas urgentes. No podemos seguir sosteniendo un sistema que se desmorona sobre nuestras espaldas", Lic. Sandro Ortega

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