En el marco del Día Mundial de la Salud 2026, bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, se pone en valor el rol de la evidencia científica y la cooperación para abordar los desafíos sanitarios actuales.
Sin embargo, es necesario ampliar esta mirada.
La ciencia en salud no se limita a los laboratorios, a los artículos publicados o a los grandes desarrollos tecnológicos. Existe una ciencia cotidiana, silenciosa y muchas veces invisibilizada: la que se construye en cada turno de enfermería.
Cada intervención, cada monitoreo, cada decisión tomada en contextos de recursos limitados, forma parte de una práctica basada en conocimiento, experiencia y análisis constante. Enfermeras y enfermeros no solo aplican ciencia: la generan en tiempo real, en contacto directo con las personas y sus necesidades.
A pesar de esto, persisten problemáticas estructurales que afectan el desarrollo pleno de esta labor: sobrecarga de trabajo, condiciones laborales que requieren mejoras sostenidas y sistemas de contratación que muchas veces carecen de transparencia y estabilidad.
Resulta contradictorio promover el valor de la ciencia sin reconocer plenamente a quienes la sostienen en el terreno.
Apoyar la ciencia también implica escuchar, visibilizar y fortalecer el rol de la enfermería dentro del sistema de salud. Implica generar condiciones dignas, entornos laborales seguros y procesos de inserción laboral claros y sostenibles.
No hay sistema de salud sólido sin enfermería.
No hay evidencia aplicada sin quienes la llevan a la práctica todos los días.
Es tiempo de integrar esta realidad en el centro de la discusión.
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