En este Día Internacional de la Enfermería, podemos reconocer a miles de enfermeras y enfermeros que, anónimamente y con enorme vocación, sostienen día a día el cuidado de la salud de nuestra comunidad. Su compromiso, humildad, innovación, calidad asistencial y liderazgo representan los valores más nobles de nuestra profesión.
Asimismo, rendimos un merecido homenaje a nuestros colegas jubilados, quienes con dedicación, enseñanza y entrega permanente contribuyeron al crecimiento y desarrollo de la enfermería, dejando un legado invaluable para las nuevas generaciones.
Esta fecha también debe convocarnos a la reflexión, no solo desde lo académico y profesional, sino también sobre la realidad laboral que atraviesa nuestro sector. Resulta imprescindible avanzar en la actualización de la Ley de Ejercicio Profesional y promover políticas sustentables de empleo transparente que permitan a cada trabajador y trabajadora de enfermería vivir dignamente, disfrutar de su familia con un solo empleo y ejercer la profesión en condiciones justas y seguras.
Del mismo modo, es fundamental generar propuestas concretas que aseguren el recambio generacional y nuevas fuentes de trabajo para los futuros colegas, fortaleciendo así el presente y el futuro de la enfermería argentina.
Lic. Sandro Ortega
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