20 oct 2026

ENFERMERÍA ARGENTINA 2026


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¿Faltan enfermeras y enfermeros o faltan políticas sustentables para garantizar su permanencia?

A un mes del Día Nacional de la Enfermería — 21 de noviembre

La fragmentación socioeconómica que atraviesa nuestro país está generando profundas consecuencias en el sistema sanitario argentino, tanto en el sector público como en el privado y en las obras sociales.

Miles de personas encuentran diariamente múltiples dificultades para acceder a una atención médica oportuna, dificultades que se profundizan cuando requieren tratamientos de mayor complejidad, internaciones prolongadas y, fundamentalmente, el cuidado integral, humano y profesional que brindan las enfermeras y los enfermeros.

Frente a esta realidad, y a pocas semanas de conmemorar el Día Nacional de la Enfermería, considero que debemos hacernos algunas preguntas fundamentales:

¿Realmente faltan miles de enfermeras y enfermeros en nuestro país?

¿O faltan políticas públicas y propuestas sustentables de empleo transparente que permitan incorporar y retener a los profesionales que ya hemos formado?

¿Por qué tantos profesionales abandonan la profesión, buscan otras alternativas laborales o deciden emigrar?

¿Quiénes cuidarán a nuestra población en los próximos diez o veinte años si no actuamos hoy?

Estas preguntas deben convocarnos a una reflexión profunda, pero fundamentalmente a la acción.

De la preocupación a las propuestas concretas

El colectivo de enfermería debe asumir un papel protagónico en la construcción de políticas sanitarias que garanticen tanto los derechos de sus trabajadores como la seguridad de los pacientes.

Para ello, considero necesario impulsar una agenda de propuestas:

  1. Empleo joven y transparente: implementar programas de primera inserción laboral para profesionales recientemente egresados, mediante concursos públicos, mecanismos transparentes de contratación y estabilidad laboral.

  2. Condiciones laborales dignas: promover salarios acordes con la responsabilidad profesional, la formación académica, la complejidad asistencial y el costo de vida.

  3. Ratios seguros de atención: establecer relaciones enfermera/o-paciente según niveles de complejidad, dependencia y necesidades de cuidados, tomando como referencia la evidencia científica y las recomendaciones internacionales.

  4. Salud mental y bienestar profesional: desarrollar programas permanentes de prevención del agotamiento laboral, acompañamiento psicológico y protección frente a la violencia institucional.

  5. Régimen jubilatorio especial y prejubilación: reconocer el desgaste físico, psicológico y emocional de la profesión mediante un régimen previsional específico y programas de transición hacia el retiro.

  6. Reducción de la carga laboral nocturna: establecer mecanismos progresivos de reducción de horas nocturnas y recuperación del descanso, especialmente para profesionales de mayor edad y antigüedad.

  7. Reconocimiento de especialidades: garantizar el reconocimiento profesional, laboral y salarial de las especializaciones en enfermería, particularmente en cuidados críticos, emergencias, neonatología, pediatría y otras áreas de alta complejidad.

  8. Formación continua y desarrollo profesional: promover capacitación permanente, acceso a nuevas tecnologías, investigación y posibilidades reales de crecimiento dentro de las instituciones.

  9. Recambio generacional planificado: desarrollar políticas que permitan incorporar jóvenes profesionales, aprovechar la experiencia de quienes se aproximan a la jubilación y garantizar la transmisión de conocimientos.

  10. Participación en las decisiones sanitarias: asegurar la presencia de representantes de enfermería en los espacios donde se planifican políticas de salud, recursos humanos y seguridad del paciente.

  11. Protección de la salud laboral: fortalecer la prevención de enfermedades profesionales, lesiones musculoesqueléticas y riesgos biológicos, incorporando vigilancia de la salud y adecuación de tareas.

  12. Conciliación entre trabajo y familia: impulsar programas de acceso a vivienda, servicios de cuidado infantil, licencias adecuadas y horarios que permitan una mejor calidad de vida.

Una reflexión necesaria

No podemos seguir hablando solamente de la falta de enfermeras y enfermeros sin preguntarnos por qué tantos profesionales encuentran dificultades para permanecer en el sistema sanitario.

Formar profesionales representa una inversión social, educativa y económica. Perderlos por falta de oportunidades, precarización laboral o agotamiento profesional significa debilitar nuestra capacidad de respuesta sanitaria.

La enfermería no puede continuar siendo considerada únicamente un recurso humano disponible para cubrir guardias y necesidades institucionales.

La enfermería es una profesión esencial, científica, humanística y estratégica para garantizar el derecho a la salud.

El desafío hacia el 21 de noviembre

El próximo Día Nacional de la Enfermería debe ser mucho más que una jornada de saludos, homenajes y reconocimientos.

Debe convertirse en una oportunidad para construir consensos, presentar propuestas y exigir compromisos concretos.

Porque defender las condiciones laborales de las enfermeras y los enfermeros también significa defender la calidad y la seguridad de los cuidados que recibe nuestra población.

No se trata solamente de cuántos profesionales necesitamos formar, sino de qué sistema sanitario estamos construyendo para que puedan trabajar, desarrollarse y permanecer en la profesión.

Sin enfermería no hay cuidados seguros. Sin condiciones laborales dignas no hay futuro sustentable para la enfermería.

Lic. Sandro Ortega

20 de octubre de 2026

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