A 42 días del Día Nacional de la Enfermería: una reflexión que no podemos seguir postergando.
El próximo 21 de noviembre no debería ser solamente una fecha de saludos, reconocimientos y homenajes. Debería ser también un momento de profunda reflexión para miles de enfermeras y enfermeros, de norte a sur y de este a oeste de nuestra Argentina.
¿Cuántos de nosotros ya no llegamos a fin de mes?
¿Cuántos comenzamos a construir nuestra propia deuda externa familiar, recurriendo a bancos, financieras, préstamos y tarjetas de crédito para cubrir necesidades básicas?
¿Cuántos tuvimos que limitar gastos, postergar proyectos o vender herramientas, electrodomésticos y otros bienes que conseguimos con años de esfuerzo para poder sostener a nuestras familias?
Y existe otra realidad, muchas veces silenciosa: el agotamiento emocional, la angustia y la desesperación. Situaciones que pueden llevar a algunas personas a buscar refugio en el alcohol, los medicamentos utilizados sin supervisión o diferentes conductas que terminan profundizando el sufrimiento.
Detrás de cada uniforme hay una persona. Detrás de cada enfermera o enfermero hay una familia, una historia y una realidad económica que muchas veces nadie ve.
Mientras cuidamos la salud y la vida de los demás, debemos preguntarnos quién está cuidando nuestra salud, nuestra estabilidad económica y nuestro futuro.
La incertidumbre laboral, el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades para sostener nuestros hogares nos obligan a pensar seriamente en el 2027.
No podemos naturalizar el endeudamiento como parte de nuestra profesión. Tampoco aceptar que trabajar cada vez más y descansar cada vez menos sea la única alternativa para sobrevivir.
El 21 de noviembre debe invitarnos a reflexionar, escucharnos y construir propuestas colectivas.
Necesitamos hablar de salarios dignos, condiciones laborales seguras, salud mental, estabilidad laboral, jubilación y del futuro de las nuevas generaciones de enfermería.
Porque no alcanza con reconocer nuestra vocación si no se reconocen también nuestros derechos y nuestras necesidades.
Y hoy quiero dejar una pregunta para cada colega:
¿Y si no llegás a fin de año?
¿Qué estamos dispuestos a cambiar, proponer y construir juntos para que el 2027 no sea simplemente otro año de dificultades?
La enfermería necesita algo más que reconocimiento. Necesita presente, futuro y dignidad.
No se trata solamente de llegar a fin de mes. Se trata de poder vivir dignamente de nuestra profesión.
Lic. Sandro Ortega
Licenciado en Enfermería
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