22 may 2011

MEXICO, TEGUCIGALPA

Hospital psiquiátrico convertido en refugio de presos de la PN

TEGUCIGALPA.- La respiración de unos 100 pacientes que duermen en sus camas blancas es lo único que se escucha por la madrugada, en el Hospital Psiquiátrico "Mario Mendoza". De repente, unos gritos interrumpen el silencio nocturno: ¡Ayúdenme!

Desde 1970, el hospital psiquiátrico posee las mismas 80 camas, por lo que la remisión de reos ha ocasionado hacinamiento en las salas.

Es un grito desesperado de uno de los tres enfermeros que vigila la Sala de Varones. Un paciente de mirada maligna intenta escapar, mientras los hombres de blanco procuran controlar la fuerza descomunal de sus brazos tatuados con el número que identifica a una pandilla.

No se trata de un enfermo más. Es uno de los numerosos asesinos que cada año son enviados al centro asistencial por las autoridades judiciales.

Aunque el hospital sólo posee 80 camas, ha habido ocasiones en que más de 30 son ocupadas por reos de distintos sectores del país.

¿Qué enfermedad mental padecen estos peligrosos hombres? El director del centro asistencial, doctor Mario Mendoza, explica que "lo que estas personas tienen es un trastorno disocial o antisocial de la personalidad y algunos presentan también un problema de drogadicción porque ingieren alcohol, marihuana, cocaína y crack".

Aunque la capacidad de la Sala de Varones es de 40 camas, el siquiatra recuerda que ha habido ocasiones en que se ha llegado a internar a 55 y hasta 60 pacientes.

Los presos enviados al centro asistencial por lo general han cometido homicidios, parricidios y violaciones.

"Entre más personas hay en un lugar, más se incrementa el nivel de hostilidad entre ellas, esto crea situaciones de difícil manejo en las que pacientes inocentes pueden salir perjudicados".

Para el siquiatra, remitir reos a este hospital, a manera de condena es algo absurdo, pues la institución carece de una estructura que incluya máxima seguridad.

"Si bien es cierto, los sociópatas o criminales son enfermos, socialmente hablando, no son enfermos clínicamente hablando, pero remiten muchas de esas personas para acá con el fin de ser evaluados o de pasar dentro del hospital como condena, lo cual no tiene ningún sentido".

Según el profesional, la demanda de servicios psiquiátricos se ha duplicado en la última década, por lo que cada uno de los 20 tras del hospital atiende a diario a 3 pacientes nuevos y 18 subsiguientes en un lapso de seis horas.

"Deberíamos tener una proporción de un psiquiatra por cada 12 pacientes, pero tenemos uno por cada 30", lamenta el doctor Mendoza.

REFORMAS JURÍDICAS

"Desde hace 40 años no se coloca una cama en el hospital psiquiátrico", asegura el jefe de la Sala de Varones, doctor Carlos Sosa Coello, para quien el incremento de la criminalidad, de las patologías psiquiátricas tradicionales y del consumo de drogas tiene sobrecargado el hospital.

La demanda de servicios psiquiátricos se ha duplicado en la última década.

"Ahora tenemos los presos y también la enorme cantidad de jóvenes deportados adictos a las drogas que vienen de los Estados Unidos; la patología en materia de drogas ha aumentado en más de un 100 por ciento y la patología tradicional continúa existiendo, entonces estamos sobrecargados".

El psiquiatra indica que la situación del centro asistencial se agravó desde que se reformó el Código Penal y el Código Procesal Penal, dándole atribución a los jueces de tomar medidas cautelares o de seguridad con algunos reclusos, cumpliendo sentencias en el Hospital Nacional Psiquiátrico Santa Rosita y en el Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza.

"Se les olvidó que estaban legislando para una materia para la cual no se tenía la infraestructura", dice el doctor Sosa Coello.

A su criterio, es preciso reformar el Código Procesal Penal para que se "haga del médico el protagonista fundamental del internamiento de un enfermo psiquiátrico a un hospital, y no un juez o un fiscal del Ministerio Público que no abundan en conocimientos de tría".

Según los registros hospitalarios, el 50 por ciento de los pacientes de ingreso normal proviene de San Pedro Sula y la mitad de los reos son originarios desde esa misma ciudad.

Carlos Sosa Coello

"Creo que urge, al menos en la zona noroccidental, otra unidad similar al 'Mario Mendoza' y otro hospital como el Santa Rosita; ahora que tenemos a un ministro de Salud que es de San Pedro Sula, muy bien quedaría con los sampedranos si llevara a cabo estos proyectos".

El profesional recuerda que mientras la abogada Vilma Morales fungió como presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Ricardo Maduro como Presidente de la República y Oscar Alvarez como ministro de Seguridad, se hizo un compromiso para construir un hospital penitenciario.

Desde la década de 1970, el Hospital Psiquiátrico "Mario Mendoza" cuenta con las mismas 80 camas con las cuales se fundó, sin embargo, debido a la hospitalización de reos y de deportados adictos a las drogas, actualmente mantiene internos de 90 a 100 pacientes.

"Hay muchos que duermen en el suelo, en colchonetas, estas 80 camas están aquí desde la década de los 70 y mientras aumenta la población, aumenta la patología, y ahora nos recetan también a los presos, aumentan los deportados adictos a las drogas, realmente nuestra situación es de mucha dureza".

"ENFERMOS VIOLENTOS"

Diana Banegas

La psiquiatra Diana Banegas, directora del Hospital de Día, lamenta que la mezcla de alcohol, marihuana, cocaína, crack, así como la combinación de pastillas como la Alka Seltzer con otros fármacos, son algunas de las sustancias que les ocasionan a estos delincuentes un trastorno mental temporal.

"La vez pasada hubo 34 reos-pacientes, el problema es que hay pacientes que vienen por homicidios, yo les he dicho a las autoridades que el examen mental sólo es válido en el momento en que se hace, pero a veces remiten pacientes con dictámenes de hace un año".

Banegas lamenta que los privados de libertad les estén quitando el cupo a pacientes de ingreso normal, con enfermedades como la psicosis, esquizofrenia y otras, pues la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ordena su internamiento de seis meses a un año.

CRIMINALES SE FUGAN

Al anochecer, la puerta de la Sala de Varones del hospital psiquiátrico se cierra. Tres enfermeros quedan adentro, se encomiendan a Dios y ven con tristeza cómo las agujas del reloj giran lentamente, al saber que tendrán que vigilar a peligrosos criminales y pacientes de ingreso normal, quienes dormidos parecen indefensos.

Wilmer Flores

Un sampedrano que violó y asesinó a una jovencita de 17 años y a una niña de 7; un asaltante de bancos que mató a 2 guardias de seguridad y un parricida que ultimó a machetazos a su propio padre, son algunos de los "inquilinos" que han pasado por ese recinto hospitalario.

El jefe de Enfermería de la Sala, Wilmer Flores, comenta que "tenemos que cerrar las puertas forzosamente y encerrarnos con ellos, ahorita tenemos a un parricida acusado por matar a su padre, pero hemos llegado a tener 14 criminales en el transcurso del año".

"Hace poco se fugó uno acusado por la violación y asesinato de dos jovencitas, otro que se fugó había matado a dos guardias de seguridad en un asalto a un banco de San Pedro Sula; el hospital no llena las condiciones de seguridad mínima para albergar a estos pacientes de alta peligrosidad".

Mientras tanto, con apenas 15 vigilantes distribuidos en las distintas áreas y turnos, el personal del Hospital Psiquiátrico "Mario Mendoza" continúa expuesto a peligrosos criminales, para quienes ser enviados a la institución es casi su "carta de libertad".

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