La falta crónica de personal de enfermería está generando una grave congestión en el sistema de cuidados, especialmente en los servicios de mayor complejidad como UCO, UTI y guardias de emergencias. Esta situación produce un sobreesfuerzo sostenido que deteriora la calidad de atención, afecta la salud física y mental de las y los trabajadores, y pone en riesgo la seguridad de los pacientes.
Esta realidad vulnera derechos y obligaciones reconocidos por el marco legal vigente en la República Argentina. En particular, contraviene lo establecido en la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo, que en su artículo 4° impone al empleador la obligación de garantizar condiciones laborales que resguarden la integridad psicofísica de las y los trabajadores, y en su artículo 8° establece el deber de prevenir los riesgos derivados del trabajo. Asimismo, la Ley 24.557 sobre Riesgos del Trabajo dispone en su artículo 1° que uno de sus objetivos centrales es la prevención de los riesgos laborales y la reparación de los daños derivados del trabajo.
Del mismo modo, la sobrecarga estructural y la falta de dotación adecuada afectan el correcto ejercicio profesional regulado por la Ley 24.004 de Ejercicio de la Enfermería, que reconoce en su artículo 2° el carácter profesional de la actividad y en su artículo 9° la responsabilidad de ejercerla en condiciones que no comprometan la seguridad propia ni la de las personas asistidas.
Finalmente, esta situación vulnera el derecho de las personas a recibir una atención sanitaria segura y de calidad, consagrado en la Ley 26.529 de Derechos del Paciente, especialmente en sus artículos 2° y 4°, y en la Ley 27.797 de Calidad y Seguridad Sanitaria, que establece la obligación del sistema de salud de implementar políticas activas de seguridad del paciente, incluyendo recursos humanos suficientes, capacitación y condiciones organizacionales adecuadas.
Día a día, colegas se enferman, atraviesan cuadros de agotamiento extremo, padecen trastornos de salud mental e incluso situaciones límite como ideación suicida. Muchos buscan respuestas en psicofármacos u otras sustancias, profundizando el impacto negativo en su vida personal, familiar y laboral. Esta realidad no es individual ni aislada: es consecuencia directa de la ausencia de políticas sustentables de salud ocupacional, responsabilidad del arco político, sindical y gremial.
Frente a este escenario, el colectivo de enfermería eleva el siguiente pliego de reclamos, con el objetivo de revertir de manera urgente estas condiciones.
Reclamos y propuestas concretas
1. Dotación mínima segura de personal
Establecimiento y cumplimiento efectivo de ratios mínimos de enfermería por paciente, definidos según el nivel de complejidad de cada servicio.
Cobertura inmediata de vacantes por licencias, licencias prolongadas y ausencias imprevistas.
Prohibición de funcionamiento de servicios críticos por debajo de la dotación mínima segura.
2. Organización del trabajo y descanso
Respeto estricto de la jornada laboral y de los tiempos de descanso entre turnos.
Eliminación de la sobrecarga estructural basada en horas extras sistemáticas y prolongaciones de jornada.
Programación de turnos que contemple la recuperación física y mental del personal.
3. Salud mental y acompañamiento profesional
Implementación de programas específicos de apoyo en salud mental para el personal de enfermería.
Acceso gratuito, confidencial y continuo a atención psicológica y psiquiátrica.
Dispositivos de prevención del burnout, estrés crónico y violencia laboral.
4. Protocolos de riesgo psicosocial laboral
Creación e implementación de protocolos de evaluación periódica de riesgos psicosociales.
Identificación temprana de factores como sobrecarga, estrés, violencia institucional y desgaste profesional.
Intervenciones preventivas obligatorias ante la detección de riesgo.
5. Participación del colectivo de enfermería
Inclusión de representantes de enfermería en los espacios de decisión vinculados a condiciones laborales y organización del trabajo.
Instancias regulares de diálogo entre autoridades, sindicatos y trabajadores.
Transparencia en las decisiones que impactan sobre la práctica profesional.
6. Compromiso político, sindical y gremial
Exigencia de políticas públicas sostenidas en salud ocupacional.
Responsabilidad activa de las organizaciones sindicales y gremiales en la defensa de la salud de las y los trabajadores.
Seguimiento, control y evaluación permanente del cumplimiento de estos reclamos.
Marco legal y fundamentos normativos
El presente pliego de reclamos se sustenta en el marco de derechos laborales y sanitarios vigentes, que reconocen tanto el derecho de las y los trabajadores a condiciones de trabajo seguras y saludables, como el derecho de los pacientes a recibir una atención de calidad.
Derecho a la salud laboral: La legislación laboral y sanitaria establece la obligación del empleador y del Estado de garantizar condiciones de trabajo que no pongan en riesgo la salud física ni mental de las y los trabajadores. La sobrecarga crónica, la falta de dotación adecuada y la ausencia de políticas de prevención constituyen factores de riesgo laboral evitables.
Prevención de riesgos psicosociales: El estrés laboral crónico, el burnout, la violencia institucional y la fatiga extrema son riesgos reconocidos que deben ser evaluados, prevenidos y abordados mediante políticas activas de salud ocupacional.
Seguridad del paciente: La falta de personal y el agotamiento del equipo de enfermería incrementan el riesgo de eventos adversos, errores y prácticas inseguras. Garantizar dotaciones mínimas y condiciones laborales adecuadas no solo protege al trabajador, sino que es un requisito indispensable para la seguridad del paciente.
Responsabilidad institucional y estatal: Las autoridades sanitarias, junto con las representaciones sindicales y gremiales, tienen la responsabilidad legal y ética de prevenir daños previsibles derivados de la organización del trabajo.
El incumplimiento sistemático de estos principios vulnera derechos fundamentales y expone tanto a trabajadores como a pacientes a riesgos inaceptables.
Este pliego no responde a intereses individuales, sino a una necesidad colectiva y urgente. Cuidar a quienes cuidan es una condición indispensable para garantizar un sistema de salud seguro, humano y de calidad.
Lic. Sandro Ortega
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