Un 12 de mayo para llamarnos a la reflexión académica, al encuentro, al análisis crítico y constructivo sobre la realidad de la enfermería. Mientras miles de enfermeras y enfermeros sostienen el sistema de salud con compromiso, conocimiento y hasta entregando su propia vida en el arte del cuidado, continúan padeciendo salarios magros, precarización laboral y condiciones indignas que no alcanzan siquiera para cubrir la canasta básica ni las necesidades esenciales de una familia.
La enfermería ya no puede seguir siendo sinónimo de sacrificio silencioso. Es tiempo de organización, lucha y participación activa en cada decisión sanitaria, laboral y política. No existe salud pública fuerte con trabajadores pobres, agotados e invisibilizados.
Honrar verdaderamente a quienes cuidan implica garantizar derechos, estabilidad, salarios dignos y reconocimiento profesional real los 365 días del año.
Por la memoria de quienes dejaron su vida cuidando a otros, y por quienes hoy siguen sosteniendo la salud del pueblo a pesar de todo, la enfermería debe transformar el reconocimiento simbólico en fuerza colectiva y poder profesional.
Lic. Sandro Ortega
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