19 jun 2012

Doce enfermeras se preparan para ejercer su profesión en Finlandia

Han sido seleccionadas para trabajar en el país nórdico y mientras aprenden el idioma se liberan de sus temores por el cambio de cultura


Doce enfermeras se preparan para ejercer su profesión en Finlandia
El grupo aprende el que será su nuevo idioma. Foto: Roberto Ruiz.
«Buff, ¡Qué frío! Cómo que no». Es lo primero que se le vino a la cabeza a Patricia Gutiérrez, de 23 años, cuando leyó en un tablón del Colegio de Enfermería de Cantabria que Finlandia buscaba en en toda España diplomadas en esta rama dispuestas a hacer la maleta y emprender una nueva vida laboral en el país nórdico. Ni siquiera pudo asistir a la charla que varias autoridades finesas impartieron en Santander, allá por enero, para conocer más detalles del proyecto. Pero, en realidad, no le hizo falta. Recuerda que los telediarios de varias cadenas nacionales, radios y periódicos se hicieron eco de esta campaña de captación de enfermeras para cubrir una jubilación masiva de trabajadores de este sector en los próximos años El salario (un promedio de 2.772 euros/mes) y la posibilidad de adquirir un experiencia profesional «casi imposible» en España le motivaron. Y, arrinconadas las dudas iniciales, se lanzó. «Lo eché porque para estar aquí sin hacer nada.... Desde Navidades he trabajado solo dos fines de semana», cuenta esta laredana que terminó sus estudios de enfermería el año pasado. Entonces, pensó que las posibilidades de ser una de las seleccionadas eran más bien «remotas». Pero se equivocó. Tras superar tres entrevistas personales (todas ellas en inglés), el pasado miércoles dio su primera clase de finés junto a otros once compañeros. Todos ellos, después de este curso intensivo para aprender el idioma, viajarán a Finlandia para dedicarse a la profesión que un día soñaron y que, con mucho esfuerzo, han estudiado. El vuelo de partida está previsto para octubre o noviembre.
Búsqueda de empleo
Con Patricia comparten pupitre Verónica, de 24 años, y Sara de 23. Escuchan atentas a la profesora que no para de escribir palabras en la pizarra. Les está enseñando como presentarse en finés. Algo así como «Me llamo Sara y soy de España». Lo más básico. Ambas confiesan estar cansadas de echar currículums sin que nadie les dé una oportunidad. «Estoy apuntada en casi todas las bolsas de empleo de España pero en las ofertas te piden experiencia de dos años y si nadie nos contrata no la podemos tener», alega Sara que vive en Palencia. Más suerte tiene Verónica que, en la actualidad, está trabajando como enfermera en el servicio de Urgencias, en Valdecilla. Eso sí, aclara, que «es un contrato temporal que termina en septiembre». Justo para la fecha en que se embarcará en esta aventura. «Lo hago porque yo acabé hace casi cuatro años y veo que mis compañeras trabajan con contratos que se renuevan cada dos meses. Y la situación va a peor. Tienes ya una edad en la que quieres tener su sueldo, hacer cosas...».
Las tres comparten la idea de que «es mejor marcharse ahora, siendo jóvenes, que dentro de unos años. Nos va a servir para perfeccionar el inglés y conocer otra cultura». Dicen sentirse unas privilegiadas porque han sido escogidas entre los más de 2.000 candidatos que se presentaron a esta llamada nacional del proyecto 'Trabajo en Finlandia Occidental'. En total, marcharán de España 36. «Buscaban que conocieras otro idioma y, sobre todo, que tuvieras otras vivencias en el extranjero». La experiencia profesional no era condición imprescindible. Bastaba con ser diplomadas. Y ellas cumplían los requisitos a rajatabla pues mientras que Verónica y Patricia han estado de Erasmus, Sara ha vivido un tiempo en Dublín.
Aún así no esconden sus miedos. «Va ser un cambio muy brusco, un cultura totalmente diferente y, en cualquier momento, nos podemos derrumbar», reconoce Verónica. Pero todo será cuestión de adaptarse.
¿Y el idioma? «Es importante pero no tanto. Estamos tranquilas porque nos han dicho que la mayoría de personas hablan en inglés». Aún así confían en manejarse con fluidez en finés después de este curso que les financia el Fondo Social Europeo dentro de la red EURES (European Employmen Services) a la que ellas pertenecen. De momento, lo llevan más o menos bien. «La pronunciación es parecida al castellano pero son palabras larguísimas, da fatiga al verlas» bromea Sara que elogia a la profesora porque nos lo está enseñando «realmente bien». Previamente, al curso tuvieron una clase en la se les habló del choque cultural de los dos países. «Nos han dicho que valoran el silencio y que, hasta el español más tímido, les va a parecer que habla mucho. Y también que tener muestras de cariño con tu pareja en la calle está mal visto».
Incógnitas
No obstante, aún tienen muchas incógnitas por resolver. «De momento, no nos han dicho el sueldo exacto sin tasas, ni al lugar al que vamos. Para nosotras es importante saber si vamos a trabajar en un hospital, en una residencia de mayores...». Las tres aseguran que les gustaría trabajar en un hospital público por aquello de que "sumas puntos". Pero si hay algo que ya les han dejado claro es que en el país nórdico el grueso de la población acude a la sanidad privada. «Ellos le dan más importancia».
Lo que sí saben que su desembarco en Finlandia les costará «entre 2.000 y 2.500 euros, contando el viaje, el piso que alquilar, homologar el título...» Y, además, dicen, que tras indagar por internet y comparar precios se han dado cuenta que «el nivel de vida allí es mucho más alto». Pero todo será acostumbrarse. Por delante tienen dos años. El tiempo que, en principio, permanecerán en Finlandi

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